Papaya

Bien madura, la papaya es un fruto delicioso y nutritivo a considerar. Destaca su contenido en enzimas digestivas.

Se cuenta que en una de las arribadas de Colón y los suyos a tierras americanas, fueron agasajados por los nativos con un suculento banquete, y sus hombres, que venían de una larga travesía, comieron hasta ponerse malos.

Sus anfitriones los condujeron entonces al bosque tropical y allí les dieron a comer papayas (Carica, del griego "karike", papaya, del maya "páapay-ya" o "zapote jaspeado") para aliviar sus problemas digestivos, conocedores de las maravillosas cualidades de esta fruta para el organismo. Puede que por ello la bautizaran en un principio como "comida de ángeles".

Su origen estuvo en Méjico o en los Andes peruanos. Lo más probable es que de entre las más de 70 especies de Caricáceas que existen, hubiera diferentes variedades repartidas por toda la zona.

Durante el siglo XVI, desde Méjico los marinos españoles y portugueses la extendieron por el caribe y el resto de Sudamérica, y posteriormente la llevaron consigo a Filipinas, Malasia, sur de China, India, Ceilán, Zanzíbar y Uganda. A principios del siglo XIX, llegan a Hawai, principal proveedor actual de los EEUU.

Propiedades de la papaya

Con media papaya se cubren casi el doble de necesidades diarias de vitamina C y la cuarta parte de provitamina A en forma de betacaroteno. También se satisface el 38% del aporte de ácido fólico, y casi el 20% de vitamina E.

La papaya guarda una baza oculta: la papaína, una enzima proteolítica, llamada así por su capacidad para descomponer las proteínas.

La papaya es también rica en potasio; media pieza proporciona la sexta parte que necesita el organismo al día de este mineral. Además, aporta fibra soluble, magnesio, calcio, fósforo, ácido alfa linolénico (de la familia de los aceites omega 3), alcaloides que regulan la presión arterial; fenoles y licopeno, de acción antioxidante. 

Beneficios para la salud de la papaya

Con todas esas bondades, y su poder antioxidante, la papaya resulta adecuada para casi todo el mundo, pero especialmente para personas mayores, niños en edad de crecimiento, mujeres lactantes y fumadores.

Afecciones digestivas

Las afecciones digestivas son otro de sus terrenos más fuertes, en especial cuando hay un déficit de secreciones gastroduodenales y pancreáticas. Gastritis, hernia de hiato, acidez y malas digestiones se alivian con la papaya.

En caso de diarrea, sin embargo, no debe tomarse esta fruta, pues ejerce un ligero efecto laxante.

Ante el cáncer

Las medicinas populares ya conocían sus efectos saludables. Quizá el caso más asombroso fuese su empleo para tratar, desde hace siglos y en lugares tan dispares como Australia y México, los tumores cancerosos.

Ahora se utiliza en forma de terapia enzimática para reducir los efectos secundarios de la radio y la quimioterapia, y en algunos casos se prolonga la vida, aunque el mecanismo todavía se desconoce.

Inflamación y retención de líquidos

Sus efectos antiinflamatorios se aprovechan en tratamientos de uso interno para combatir la amigdalitis, la faringitis, la artritis o la gota, y de uso externo, en heridas, hematomas o picaduras.

También es útil si se tiene retención de líquidos; en caso de estrés y ansiedad, cuando hay un sistema inmunitario débil, para una actividad física intensa, en la anemia ferropénica, para trastornos cardiovasculares, enfermedades degenerativas, en dietas bajas en grasas, en caso de bulimia…

La papaya en la cocina

La papaya está en temporada todo el año, pero en verano y en principios de otoño sus azúcares alcanzan su punto más alto.

Aunque las variedades son numerosas, la práctica totalidad de los que llegan a nuestros mercados europeos son de tipo hawaiano y pertenecen a la llamada Solo, de la que a su vez hay muchos cultivares distintos: sunrise, sunset, rainbow o kapoho.

Le pusieron Solo porque cada fruto es una ración, “solo hace falta un fruto por persona”. En EEUU predomina también la variedad Solo Golden.

En España, único país europeo donde se cultivan, las Islas Canarias producen unas 10.000 toneladas al año de excelente calidad, pero hasta el 98% de las que compramos en las fruterías de la península proceden de Brasil.

La papaya se puede incluir en ensaladas, sopas frías, pinchos y tapas, guarniciones de verduras, deliciosas salsas mezcladas o trituradas, espumas saladas, carpaccios, moles como el de aguacate, en macedonias, con helados, crepes, hojaldres, mousses, flanes, cremas dulces, nata, yogur, muesli o un irresistible chocolate negro fundido.

Compra y conservación

Para comprobar su sazón, lo mejor es presionar ligeramente con un dedo, y si la carne cede suavemente, significa que está en su punto. Si ya está madura aguantará en la nevera 5 o 6 días más en una bolsa de plástico. Si está demasiado verde lo más probable es que no llegue a madurar del todo.

Si cuando vamos a comprarla está verde pero vemos que en torno al extremo del tallo el color es amarillo significa que madurará. Si le falta un poco puede dejarse en el frutero. La temperatura ideal para completar su punto es entre 22 y 27 ºC.

Para prepararla lo mejor es darle un corte por la mitad a lo largo, sacar las pepitas –que se pueden aprovechar para darle un toque picante a las sopas–, rociar la pulpa con unas gotas de limón o lima y comerla tal cual, como si fuera un aguacate.

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