Meliloto

Para el cuidado de las varices

El meliloto (Melilotus officinalis) recibe su nombre de la miel del loto, de la que se dice que es la mejor de las mieles que producen las abejas. También se conoce como trébol oloroso por el agradable aroma a hierba fresca y recién cortada que emana cuando lo estrujas y que se mantiene, incluso aumenta, cuando se deja secar. Las responsables de este olor son sus cumarinas.

Esta leguminosa se ha utilizado con fines curativos desde la antigüedad. Se cuenta que el propio Galeno la recetaba a sus pacientes para sanar las articulaciones inflamadas o las úlceras y desgarros cutáneos, aunque no existen pruebas claras de que se tratara de esta planta o de otra emparentada. También se le atribuía la capacidad de aclarar la mirada y de cuidar la salud ocular.

El meliloto es una planta anual o bianual, tendida o erecta, muy ramosa, de hasta un metro de alto, con las hojas trifoliadas, de foliolos lanceolados y finamente aserrados en sus márgenes, y flores diminutas, de color amarillo, en espigas densas y flojas. Florece entre abril y septiembre y en plena floración se cosecha la parte aérea para usos medicinales.

En nuestro país se encuentran una docena de especies de este género, muy similares entre sí, y que muchas veces sólo es posible diferenciar cuando están fructificadas. Crecen en márgenes de caminos y barbechos, roquedos, herbazales y riberas fluviales.

Propiedades medicinales

  • El principal componente bioquímico de esta planta es el melilotósido, un heterósido cumarínico que se transforma en cumarina. Contiene también trazas de flavonoides, saponósidos y ácidos fenólicos, así como taninos.

  • La principal virtud del meliloto es su efecto venotónico, al que se suma una acción anticoagulante, vasoprotectora y diurética. Como fluidificador natural de la sangre se destina básicamente al tratamiento de todo tipo de problemas relacionados con una deficiente circulación sanguínea, como venas varicosas o varices, flebitis y hemorroides.
  •  
  • También se prescribe para la prevención de tromboembolias.
  •  
  • Aparte de las infusiones, para aliviar varices y hemorroides pueden prepararse compresas frías empapadas de infusión de meliloto, que se aplican sobre el área afectada hasta que el calor corporal ha absorbido el frescor de la compresa. Es un remedio casero que se puede preparar cada noche antes de acostarse, hasta que remita la inflamación.
  •  
  • Las infusiones, aplicadas en baños de asiento o parciales, se han demostrado muy eficaces para aliviar la sensación de piernas o brazos pesados y prevenir los calambres.
  •  

Fórmulas de herbolario

  • Tónico circulatorio: El meliloto se combina en esta fórmula con ginkgo biloba, espino blanco, castaño de Indias y rusco. Se mezclan las plantas a partes iguales y se vierten dos cucharadas soperas rasas de la mezcla por medio litro de agua.
  • Cómo prepararlo: Se hierve 2 minutos y se deja reposar otros 10. La infusión se puede tomar durante el día, incluso fría. Como su sabor puede resultar muy amargo, se recomienda añadirle zumo de limón o miel de castaño de Indias.
  •  

Precauciones
Su uso debe estar sujeto a control médico si se están tomando medicamentos anticoagulantes o antihipertensivos. Se advierte además de que dosis elevadas podrían provocar cefaleas, náuseas y mareos, por tener un ligero efecto narcótico.
 

Jordi Cebrián. Asesora: J Mª Teixé, herborista, de «El Manantial de Salud»

suscribete Julio 2017