Neem

Contra los hongos y bacterias de la piel

El neem (Azadirachta indica), también conocido como nim o margosa, es un árbol exótico originario de Asia suroriental, especialmente de la India, Sri Lanka y Myanmar, al igual que la melia o acederaque (Melia acederaque). Ambos pertenecen a la familia de las meliáceas y puede encontrarse en muchos parques y jardines de ciudad.

El árbol de neem se considera sagrado en la religión hindú y la medicina tradicional ayurvédica lo viene usando desde antiguo para aliviar un buen número de enfermedades, en especial como desintoxicante e insecticida, y para el tratamiento de la lepra, la psoriasis e incluso la tuberculosis.

Es un árbol de copa ancha y rara vez supera los 30 metros de alto. Tiene las hojas compuestas, con foliolos lanceolados, y flores blancas y muy fragantes, dispuestas en panículas densas. Sus frutos son como aceitunas, carnosos, con una piel verdosa que amarillea al madurar y una pulpa amarillenta, fibrosa y dulce con varias semillas –de 2 a 4– en su interior.

Con fines medicinales se emplean las semillas. En las plantaciones se obtienen hasta cuatro mil semillas por kilo de fruta. De ellas, por primera presión en frío o caliente –o bien con disolventes–, se obtiene un aceite, que es la forma como se encuentra el neem comúnmente en herbolarios y establecimientos de cosmética ecológica.

El aceite de neem, algo acre y de color amarillo dorado, se emplea en la India para el alumbrado y para fabricar jabón, además de por sus grandes cualidades terapéuticas.

Las semillas se utilizan también como insecticida –en decocción– y en champús. Contienen aceite esencial y ácidos grasos omega-3 y omega-6.


Propiedades medicinales

  • El neem se aplica solo por vía tópica, y destaca por sus virtudes antimicrobianas, antivirales, antifúngicas y antibacterianas. Es, además, antiinflamatorio, antiséptico y cicatrizante.
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  • Los herbolarios recetan el aceite para combatir los hongos de la piel –el pie de atleta–, el herpes simple y los piojos, en tal caso en forma de champú o loción. Se destina también a la desinflamación de las picaduras de insectos y para el tratamiento del acné juvenil, sarpullidos, eccemas, forúnculos, urticarias, erisipelas (infección bacteriana de la piel) y otras micosis como la tiña inguinal, la onicomicosis –que afecta a las uñas– o las candidiasis.
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  • Las hojas se usan en infusión en lociones insecticidas. Y de la corteza y las hojas se obtiene un extracto utilizado en la India en desórdenes gastrointestinales y úlceras gástricas, náuseas y vómitos.
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Fórmulas de herbolario

  • Baños o compresas de neem para eliminar los hongos: Esta decocción, aplicada sobre la piel, puede mejorar infecciones por hongos, como el pie de atleta y el acné juvenil.
  • Cómo se prepara: Se hierven dos cucharadas soperas de corteza de neem durante 5 minutos, se deja reposar otros 10 y se cuela. Una vez fría la decocción (a temperatura ambiente), se puede utilizar para realizar un baño de pies en caso de pie de atleta (de dos a tres baños al día) o bien se empapa con ella algodón o una compresa y se aplica sobre la piel acneica (dos veces al día).
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Presentación

Las semillas, crudas y machacadas, y el aceite que se extrae de ellas; y las hojas y la corteza. En los herbolarios el aceite se encuentra puro o refinado, pero también como ingrediente de dentífricos, champús, geles, jabones, cremas y pomadas, insecticidas ecológicos, etc.
 

Jordi Cebrián. Asesora: J Mª Teixé, herborista de «Manantial de Salud»

 

 

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