Orégano

El orégano es una planta muy utilizada en la cocina, pero también es excelente para aliviar gripes o resfriados entre otras dolencias.

El orégano (Origanum vulgare L.) lo identificamos de inmediato como una hierba aromática, de sabor intenso y algo picante, con la que perfumamos pizzas, ensaladas y guisos de pescado o verduras. Pero es además una potente planta medicinal.

Su nombre deriva de la combinación de los términos griegos oros, que significa "montaña", y ganos, "alegría", en clara referencia al vistoso color que aporta a las laderas montañosas cuando florece.

Crece en claros y márgenes de bosques en las montañas del tercio norte y el sureste de la península Ibérica. Se cosechan las sumidades floridas, en verano o finales de primavera.

Son muy ricas en esencia con timol, carvacrol, borneol y cariofileno, y contienen además principios amargos, ácidos clorogénico y rosmarínico, flavonoides y taninos.

El orégano se presenta en planta fresca o seca para preparar en infusión, en tintura, extracto líquido, cápsulas, supositorios y en frascos de aceite esencial puro.

Propiedades medicinales del orégano

  • Es un tónico digestivo, muy útil para despertar el apetito y aliviar meteorismos, espasmos gastrointestinales, dispepsias y diarreas puntuales. Dificulta la formación de gases y evita las flatulencias, por lo que se recomienda tras una comida copiosa y fuerte.
  • Es útil también para prevenir la formación de piedras en la vesícula y estimular la secreción de bilis. En tal caso, se puede combinar con hojas de boldo y tomar en infusión.
  • El orégano es expectorante, antiespasmódico y antiséptico, y se indica en afecciones respiratorias con congestión, en ataques asmáticos leves, bronquitis, faringitis y procesos gripales.
  • Actúa también como analgésico y es un buen recurso natural para lavar y cicatrizar heridas cutáneas y calmar el escozor provocado por picaduras de insectos.
  • Como analgésico y antiinflamatorio natural, alivia el dolor de muelas, de oído y el provocado por malas posturas y contracturas y baja la inflamación articular.

Remedios naturales

  • Infusión carminativa para ayudar a expulsar los gases: Los expertos recomiendan la infusión que asocia el orégano a la hierbaluisa y la citronella. Cómo prepararla: Sobre una cucharada sopera de la mezcla por taza se vierte el agua hirviendo y se deja reposar unos 5 o 6 minutos. Se toma tras las comidas sin necesidad de añadir azúcar.
  • Aceite esencial ante gripes y resfriados: Basta con verter una sola gota de aceite esencial de orégano para uso interno sobre un terrón de azúcar, diluirlo en agua y tomar a pequeños sorbos después de cada comida. Es un remedio excelente para combatir las infecciones respiratorias.
  • Aceite esencial contra el dolor y la inflamación: Se vierten unas gotas de aceite esencial sobre el área dolorida y se efectúa un masaje circular dos o tres veces al día. Para el dolor de muelas, se hierven dos cucharadas de orégano y amapola con dos clavos 5 minutos y se deja reposar otros 10. Se hace un enjuague completo varias veces al día.

Precauciones

El aceite esencial por vía oral debe ser evitado por embarazadas o mujeres que esperen estarlo pronto, así como durante la lactancia, y se desaconseja a menores de 6-7 años. También está contraindicado en pacientes con gastritis, síndrome de colon irritable, colitis ulcerosa, úlcera gastroduodenal y enfermedades hepáticas.
 

Jordi Cebrián. Asesor: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»

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