Pino albar

Un gran remedio expectorante

El pino albar o silvestre (Pinus sylvestris) es la especie de conífera más común en Europa, con una distribución que abarca desde las cordilleras ibéricas hasta el extremo noreste de China y Siberia.

En nuestro país se extiende sobre todo por los Pirineos y Prepirineos, sistema Ibérico y Central, y Sierra Nevada. Forma bosques densos, en compañía a menudo de hayas y robles, y ha sido objeto de amplias reforestaciones. Su madera, muy apreciada, se sigue aprovechando para fabricar muebles.

Se trata de un árbol de gran porte, con el ramaje formado por pisos superpuestos y un tronco rojizo muy característico. Tiene hojas aciculadas, de color verde azulado, y piñas pequeñas y ovoides. Suele crecer entre los 500 y los 1.800 metros de altitud sobre el mar.

En tiempos pasados, las conocidas como trementinaires aprovechaban la trementina o resina de este pino y otros afines para ofrecer por las aldeas de los Pirineos productos derivados como el aguarrás y remedios curativos, una tradición que hoy día se mantiene de forma testimonial.

Propiedades medicinales

  • El pino albar, del que se usan tanto las yemas como las hojas y ramas jóvenes, tiene grandes virtudes medicinales. Su riqueza en esencia lo dota de un gran poder antiséptico y expectorante. Se considera antiviral, febrífugo e inmunoestimulante.
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  • Los remedios con pino albar se destinan básicamente a aliviar afecciones respiratorias, como bronquitis, sinusitis, faringitis, traqueitis, procesos gripales y asmáticos.
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  • Junto con otras plantas diuréticas, como cola de caballo y gayuba, se toma en caso de edema, retención de líquidos e infecciones urinarias.
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  • En uso interno –o externo, en friegas o baños parciales–, se indica para aliviar el dolor reumático en artrosis y gota. 
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  • Se usa igualmente para tratar dolencias bucales, como encías inflamadas o débiles.
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Fórmulas de herbolario

  • Tisana para descongestionar las vías respiratorias: Esta infusión puede aliviar la rinitis alérgica con estornudos frecuentes y la congestión pulmonar en bronquitis y asma.
  • Cómo prepararla: Se mezclan brotes o yemas de pino con marrubio blanco, pulmonaria y malvavisco, a partes iguales. Se hierven dos cucharadas soperas de la mezcla por medio litro de agua durante 3 minutos, se deja otros 8 minutos en reposo, tapada, y se cuela.
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  • Esta infusión, útil también para los muy fumadores porque ayuda a eliminar flema, se toma a lo largo del día.
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  • Vahos para el resfriado: Las yemas de pino albar –combinadas si se quiere con tomillo o mirto– se pueden aplicar en forma de vahos, para despejar la garganta y descongestionar los pulmones. Basta con inhalar sobre la decocción, cubriéndose la cabeza con una toalla.
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  • Enjuague para encías dèbiles: Para reforzar las encías y evitar que sangren se combina pino albar con corteza de encina, hojas de lentisco y tomillo, a razón de dos cucharadas soperas de la mezcla por medio litro de agua.
  • Cómo prepararlo: Se hierve la mezcla durante 3 minutos, se deja reposar y se enjuaga la boca tras las comidas.
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Precauciones

Se deben evitar dosis altas e inhalaciones prolongadas, pues podrían provocar estados nerviosos. El aceite esencial no debe tomarse por vía interna. La infusión de las hojas y la corteza puede provocar irritación gástrica.

Presentación

En yemas para infusión o inhalaciones, infusión de hojas secas y decocción de corteza, tintura, extracto líquido, agua destilada, cápsulas y el aceite esencial.
 

Jordi Cebrián. Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»

 

 

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