Ratania

La gran amiga de la boca y la garganta

De las laderas y páramos andinos de Perú, Ecuador y Bolivia, procede la ratania (Krameria trianda), conocida en lenguas vernáculas como mapato o pumachuchu y apodada antiguamente como «raíz para los dientes», por ser ésta su principal aplicación.

Se trata de un arbusto bajo, caducifolio, de hojas sésiles y ovales, y flores solitarias, grandes y con pétalos rojos. La parte con atributos medicinales es la raíz, y en concreto su corteza. De aroma agradable, una vez recolectada y troceada, la ratania se suele vender en piezas cilíndricas.

La raíz de ratania es muy rica en taninos catéquicos, como el ácido ratanitánico y el flobafeno –conocido por rojo de ratania–, lo que explica su potente acción astringente. Además, contiene ratanina, principio análogo a la tirosina, así como lignina y pequeñas proporciones de almidón. 

Propiedades medicinales

  • La ratania destaca sobre todo por ser uno de los mejores aliados de la garganta y de la boca, ya que puede aliviar el dolor de muelas, la faringitis y la amigdalitis.
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  • Por su eficacia para retener los fluidos y actuar como astringente los pueblos indígenas andinos emplean la ratania para sanar heridas y tratar la disentería.
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  • Es antidiarreica, hemostática y cicatrizante, y se le atribuyen efectos bactericidas.
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  • Esta planta se indica a personas con desórdenes gastrointestinales y sangrados del intestino, así como para solucionar afecciones como la fisura anal, la leucorrea y las menstruaciones abundantes.
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  • En uso externo, la ratania es de gran ayuda para tratar varices y hemorroides.
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  • La acción bactericida y cicatrizante de la ratania es aprovechada para tratar encías con problemas de sangrado.
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Fórmulas de herbolario

  • Para la gastroenteritis: Los herboristas proponen una fórmula excelente que combina a partes iguales raíz de ratania, regaliz, hierbaluisa y menta.
  • Cómo prepararla: Se vierten dos cucharadas de la mezcla por medio litro de agua. Se hierve durante 2 minutos, se deja reposar y, tras filtrarlo, se toma cada 2 horas, incluso en frío. 
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  • Para rebajar la inflamación ocular: En afecciones como conjuntivitis o blefaritis, sólo hay que humedecer un algodón con la decocción templada de ratania y aplicarla sobre la zona afectada.
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  • Baño de asiento en caso de hemorroides: Se utilizará para ello la decocción de ratania, frutos de ciprés, castaño de indias y llantén, a razón de 2 cucharadas de la mezcla por medio litro de agua. La decocción debe aplicarse tibia o fría.
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  • Para problemas bucales y oculares: La decocción de 5 g de ratania por cada vaso de agua reduce la inflamación en las encías y mejora las aftas y la piorrea. Con este mismo preparado también se puede reducir la inflamación de los ojos y los párpados irritados.
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  • Remedio para el dolor de muelas: Tanto para reforzar las encías y evitar su sangrado como para aliviar el dolor de muelas se puede hacer la siguiente decocción: Se mezcla la ratania con mirra, corteza de encina y hoja de lentisco, a partes iguales.
  • Cómo prepararla: Se toman dos cucharadas de la mezcla por medio litro de agua, que se hierve durante 4 minutos. Se deja reposar, se cuela y se practican tres enjuagues al día.
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Precauciones

  • Se desaconseja su toma en personas que padecen litiasis oxálicas, ya que contiene oxalatos cálcicos y puede provocar irritación en las mucosas debido a su elevado contenido en taninos.
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  • Los tratamientos con ratania no deben prolongarse más allá de dos semanas seguidas.
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Presentación

Corteza de la raíz seca para decocción, tintura alcohólica, extracto fluido, cápsulas, jarabe o supositorios (para aliviar hemorroides y varices).

 

Jordi Cebrián. Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»

 

 

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