Roble

Alivia las hemorroides y cura las heridas

De los cinco centenares de especies de roble que se conocen en el mundo, diez están presentes en nuestro país, con sus correspondientes hibridaciones. Todas ellas, incluidas encinas, quejigos y coscojas, comparten atribuciones terapéuticas.

La preferida por los herbolarios es el roble común (Quercus robur, o carballo en gallego), que crece en bosques húmedos del norte de la Península. Es un árbol de porte imponente, copa ancha, corteza grisácea, hojas ovaladas y flores en racimos péndulos. Los frutos, las bellotas, crecen en grupos de hasta cinco.

El roble, árbol sagrado en la mitología celta, era venerado como señor del bosque y símbolo de poder. Quercus procede del celta quer cuez: «árbol elegante». Griegos y romanos lo veneraron y consagraron a Zeus y Júpiter. Tal es su vinculación con la fuerza, que cuando decimos de alguien que parece un roble aludimos a su formidable salud.

Propiedades medicinales

  • Del roble común las herboristerías emplean las agallas, la corteza de ramas jóvenes y, en menor medida, las bellotas. Es muy rico en taninos, y contiene flavonoides, pectina y ácido gálico.
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  • Destaca como astringente, antihemorrágico y antidiarreico, y se indica en hemorragias externas e internas –digestivas–, hemorragia nasal, metrorragia, menstruación abundante, dismenorrea y hemorroides sangrantes.
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  • El roble se utiliza mucho para lavar heridas sangrantes y restaurar el tejido dañado, combinado con tomillo (desinfectante) y milenrama. Se prepara una decocción y se aplica regando la zona unas tres veces al día.
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  • También es un buen remedio natural para favorecer la eliminación de impurezas de la piel como forúnculos, granos y eccemas, así como para calmar escaldaduras y quemaduras leves del día a día.
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  • La decocción de roble, junto con salicaria y agrimonia, se indica en diarreas por gastroenterocolitis, intoxicaciones alimentarias y cambios de aguas.
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  • Con plantas relajantes como el hipérico y la pasiflora, se destina al tratamiento natural de la incontinencia urinaria.
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  • Y con plantas diuréticas como el maíz y la gayuba, resulta un remedio eficaz para aliviar inflamaciones urinarias y prevenir los cálculos en el riñón.
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  • Se considera asimismo ligeramente febrífugo y antiséptico. 
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Fórmulas de herbolario

  • Alivio para las hemorroides: La corteza de roble combinada con otras plantas astringentes mejora las hemorroides sangrantes. Esta decocción se aplica localmente empapando unas compresas o bien en forma de baño de asiento.
  • Cómo prepararla: Se mezclan a partes iguales corteza de roble, milenrama, gálbulos de enebro y castaño de Indias. Se añaden dos cucharadas soperas de la mezcla a dos litros de agua, se hierve durante 2 minutos, se deja que repose y se aplica cuando el agua esté más o menos a temperatura ambiente.
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Presentación

En forma de planta seca para infusión (agallas y hojas) y decocción (agallas y raíz), la corteza en polvo o seca para decocción y macerado, en extracto líquido, y las agallas en polvo para aplicar sobre heridas o úlceras.

Jordi Cebrián. Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»

 

 

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