Vid roja

Activa la circulación de las piernas

La vid siempre ha estado muy unida a la cultura mediterránea. Se conocen vestigios de hasta seis mil años de antigüedad que dan cuenta del cultivo de esta planta en Egipto. Los fenicios, los griegos y, posteriormente, los romanos la introdujeron en Europa.

La vid (Vitis vinifera) es una planta leñosa y trepadora, que puede alcanzar hasta los 20 metros de alto, pero que cultivada no sobrepasa los dos metros. El tronco es grueso y retorcido, las hojas son palmeadas y las flores diminutas y de color verde pálido.

Se cultiva en llanuras y laderas, florece en primavera y los frutos, de maduración estival, son recogidos a finales de esta estación o al inicio del otoño.

Propiedades medicinales

  • Con fines medicinales se aprovechan las hojas, los frutos o uvas y el aceite de las semillas. Entre sus principios activos destaca la presencia de antocianósidos, flavonoides y taninos en las hojas; glúcidos (fructosa, sacarosa, dextrosa y levulosa), flavonoides, celulosa, minerales y vitaminas A, B y C en los frutos; y ácidos grasos insaturados, catequinas, una proantocianidina llamada resveratrol y vitaminas C y E en las semillas.
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  • Este gran aporte nutricional puede aprovecharse tomando uvas una o dos veces al día o bien realizando una cura otoñal. 
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  • Hoy en día la vid roja se comercializa sobre todo en cápsulas o en crema, como un eficaz remedio para activar la circulación de las piernas.
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  • En fitoterapia se destaca la importancia de las hojas, en infusión o extracto, por sus propiedades venotónicas, vasoprotectoras y astringentes para el tratamiento de problemas circulatorios como hemorroides, flebitis y varices, así como en edemas y trastornos menstruales.
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  • Los extractos de semillas de uva, que se presentan en perlas de aceite, cápsulas y comprimidos, se prescriben como remedio antioxidante, como depurativo y antiinflamatorio en afecciones artríticas y reumáticas, para reducir los niveles de colesterol LDL y para combatir los brotes alérgicos.
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  • La vid roja también resulta muy eficaz para evitar la retención de líquidos y para atajar diarreas persistentes.
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Fórmulas de herbolario

  • Tisana para la flebitis y las varices: Se puede elaborar una fórmula a base de 30 g de hojas de vid roja, 40 g de ginkgo, 20 g de hamamelis, 10 g de rusco y 10 g de anís verde, en la proporción de una cucharada de la mezcla por 200 ml de agua (un vaso).
  • Cómo prepararla: Se hierve durante 10 minutos y se bebe una tacita tres veces al día.
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  • Para aligerar la presión de las piernas: Y también en el caso de  hemorroides no severas, se recomiendan los baños de asiento que se preparan con hojas de vid, ciprés y castaño de indias a partes iguales.
  • Cómo prepararlo: Se hierven cuatro cucharadas de la mezcla en dos litros de agua durante 5 minutos y, a continuación, se cuela. Una vez templado, se aplica el baño.
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  • Tisana diurética y antidiarreica. Para beneficiarse de una o ambas propiedades basta con preparar la siguiente fórmula: se combinan vid roja, con condurango, hojas de arándano y salicaria, a partes iguales, y se disponen dos cucharadas soperas rasas por litro de agua.
  • Cómo prepararla: Se escalda la mezcla durante 1 minuto, se deja reposar durante 10 minutos más y se cuela. La infusión resultante se tomará a lo largo del día, en pequeños sorbos, mientras dure el problema.

 

Jordi Cebrián. Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»

 

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