Asana - Aprender a confiar

Energía y equilibrio

Asana para aprender a confiar

Una mente más confiada permite entregarse a la vida y disfrutarla. Puedes empezar practicando con el cuerpo

Or Haleluiya

¿Qué es fe y confianza? ¿Mera emoción? ¿Intuición de saber que los acontecimientos tienen su recorrido natural y permiten crecer? ¿Es buena la fe ciega en el flujo de la vida? ¿Se puede cultivar?

Es importante reflexionar sobre estas cuestiones. Nuestra confianza en nosotros mismos y en la vida nos afecta en nuestras decisiones y día a día.

Confiar en la vida puede expresarse, por ejemplo, a través de tranquilidad: se confía en que los eventos, aunque no sean los deseados, pueden despertar nuestro potencial más elevado.

Si deseas vivir con una mente tranquila y un corazón ligero, puedes decidir practicar la confianza. Una manera es observando cómo los momentos difíciles te hicieron una persona más compasiva y amorosa. Se trata de asimilar que la vida no es un juego de ganar, triunfar, acumular o perder.

Es un juego de creación: se aprende, se crece, se explora, se descubre.

Se piensa algo sobre una situación y luego se investiga otra manera de verla.

Este juego ofrece confianza porque es flexible, permite reunir aventuras y experimentar con diferentes maneras de vivir. Ofrece libertad porque invita a experimentar. Es cierto que los experimentos dan resultados inesperados, pero siempre se aprende. ¡En eso sí se puede confiar!

Este delicado juego de equilibrio ayuda poco a poco a confiar más en el cuerpo.

1. Cómo colocarte

  1. Con las piernas estiradas, de lado sobre el suelo, apóyate sobre el brazo izquierdo y eleva la cadera.
  2. Lleva la pierna derecha hacia delante y el brazo derecho por encima de la cabeza.
  3. Mantén brazos y piernas firmes.
  4. Si no tienes molestias cervicales, gira la cabeza hacia el cielo.

2. Siente tu vitalidad

Sin confianza, surge el miedo a caer. Cuando sabemos que nuestro cuerpo es capaz de mantener el equilibrio, aunque sea durante una sola respiración, sentimos fuerza y poder.

La confianza nos aporta una energía que no sabíamos que teníamos, nos vitaliza.