ayahuasca

¿Droga o medicina?

Ayahuasca: no es una droga, es un viaje terapéutico

El consumo de ayahuasca en un marco terapéutico o ritual contribuye al crecimiento personal y ayuda a superar traumas emocionales.

Manu Núñez

La periodista Meritxell Martorell se decidió a probar la ayahuasca para contar la experiencia en un programa de televisión, “21 días” del canal Cuatro. Su conclusión fue que la droga le procuró “un viaje muy intenso” y que aunque en el algún momento había sido “chulo” porque había visto “cosas divertidas”, también se había sentido muy mal. Su conclusión fue que hay un turismo de la ayahuasca que “es un disparate” porque juega con el cerebro.

Esta es la visión que ha ofrecido la televisión de la ayahuasca, pero hay otras. La ayahuasca se utiliza desde hace miles de años en la selva amazónica, en el marco de la cultura chamánica, como herramienta de conocimiento y autocuidado. Y, por otra parte, los científicos la estudian por su posible utilidad terapéutica.

¿Qué es la ayahuasca?

La ayahuasca o yagé es una bebida utilizada por los pueblos indígenas amazónicos que se elabora generalmente a partir de la combinación de dos plantas: la liana Banisteriopsis caapi (conocida como “liana o soga de los muertos”) y la Psychotria viridis, que aporta el agente psicológicamente activo, el DMT.

La ingesta provoca el acceso a un estado modificado de conciencia en el que pueden sucederse visiones y emociones que pueden ser intensas. La toxicidad es prácticamente nula en personas sanas, según varios estudios.

En el uso tradicional, la ayahuasca se considera una fuente de conocimiento. Pero se trata de un conocimiento que adquiere sentido en un contexto cultural determinado, que proporciona una interpretación coherente de la experiencia.

Los científicos que la investigan creen que la planta puede ayudar a superar o aliviar adicciones, traumas emocionales, depresión o enfermedades mentales como la esquizofrenia, siempre en el marco de un uso terapéutico dirigido por un experto.

Se usa terapéuticamente en adicciones y traumas

El farmacólogo Jordi Riba, del Hospital Sant Pau de Barcelona, considerado como el mayor experto en ayahuasca del mundo, fue el primero en realizar un estudio clínico de los efectos fisiológicos y psicológicos. Descubrió que los principios activos de la ayahuasca actúan sobre los centros cerebrales que actualizan los recuerdos emocionales.

Esta propiedad parece útil para romper con las adicciones y para ordenar el propio mundo interior. Jordi Riba participó en un estudio con pacientes con depresión que no respondían al tratamiento convencional y que sí lo hicieron con la ayahuasca. Los buenos resultados han hecho que se estudie su utilidad en casos de estrés postraumático y en rehabilitación de presos en las cárceles brasileñas.

El psiquiatra Josep María Fábregas, director de la clínica CITA de Barcelona, especializada en adicciones, descubrió la planta hace más de dos décadas y ha creado Ideaa (Instituto de Etnopsicología Amazónica Aplicada), un centro en plena cuenca del Amazonas con capacidad para tratar a unos 150 pacientes. Uno de ellos fue Giovanna Valls, hermana del Manuel Valls, primer ministro de Francia, adicta a la heroína, que escribió sobre su experiencia positiva en la novela Aferrada a la vida (RBA, 2014).

Según Fábregas, la ayahuasca mejora la capacidad de adaptación y puede utilizarse para el autoanálsis y en procesos de crecimiento personal, etc. En el caso de los adictos les ayudaría, en un marco terapéutico, a salir de las rutinas, traumas y círculos viciosos que los mantienen atados a las drogas nocivas.

Otro investigador español, el psicólogo y farmacólogo José Carlos Bouso, también señala su eficacia en el tratamiento de traumas. No se trata por tanto de una droga recreativa. Según Bouso, no se debe tomar sin saber para qué ni sin que alguien experto supervise la experiencia, que debe transcurrir en un entorno seguro. Se debe vigilar, entre otras cosas, la posible interacción con medicamentos y el estado de salud del paciente o consumidor, pues produce un cierto incremento de la presión arterial y la frecuencia cardiaca.

Situación legal

La ayahuasca como tal no se encuentra en la lista de sustancias estupefacientes de la ONU. Sin embargo, sí se encuentra el DMT, una de las sustancias activas a las que se atribuyen los efectos psicológicos.

En España se considera que la situación es de vacío legal. Existen grupos que la utilizan con discreción en un marco neochamánico o religioso. En Brasil, Estados Unidos y Holanda está reconocido su uso religioso.

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