Aceite para masaje cuadrado

Conexión amorosa

Masaje sensual para parejas en 6 pasos

Puede ser tan placentero para ambos como el sexo y un paso más para profundizar en la relación

Silvia Díez

Recorrer la piel de tu pareja, con presencia y sin el objetivo del orgasmo, es una experiencia muy gratificante. Este masaje puede ser el primer paso para recuperar el pulso de nuestro yo más auténtico, aquel que late más allá de máscaras, corazas y etiquetas.

1. Empezad respirando

Realizad tres respiraciones profundas y conectad con el lado derecho del cerebro. Respirad dentro de él tres veces: sentid su pulsión. Id al hemisferio izquierdo. Respirad tres veces llenándolo como un globo. Ahora entrad en ambos hemisferios a la vez recorriendo con el aire la parte de atrás de la cabeza, el centro del cráneo y el cielo de la boca. Bajad por la columna subrayando la espiración.

2. Presiones danzadas

Quien recibe el masaje se tumba boca abajo desnudo cubierto por una sábana, respirando profundamente. Dejad que hable el tacto. Aire, pensamientos y mirada también tocan. Empieza con unas presiones sobre la sábana por todo el cuerpo, dejando caer tu peso y desplazándote con cada movimiento como en una danza. Luego, con una mano en el pecho y la otra en la espalda a la misma altura, acompaña a tu pareja en su respiración.

3. Masajea con aceite

Aparta la sábana, ponte aceite en las manos y, con una a cada lado de la columna, recorre los paravertebrales hasta el sacro; de allí deslízate hacia las caderas, vuelve a subir por los paravertebrales y separa los omóplatos. En un solo movimiento, bordea los hombros y junta las manos hacia el cuello hasta salir por la cabeza. Respirad.

4. Repite y varía

Realiza varias veces el movimiento anterior usando también los antebrazos. Varíalo desplazándote desde los omoplatos por los brazos hasta presionar las palmas de las manos.

5. Incluye los pies

Acércate a un pie y sube hacia la espalda, bordea el omóplato, recorre el brazo y sal por la mano del mismo lado. Sin parar entra por la cadera y vuelve al pie. Repite variando la presión y luego por el otro lado.

6. Boca arriba

Pídele que se dé la vuelta y tócale siguiendo tu intuición: roces suaves, balanceos, paradas... Cierra los ojos. Coge entre tus manos la cabeza, acaricia el rostro, coloca la yema de un dedo en el centro de la frente... Todo lento y con la máxima presencia. Al terminar haz un toque en quietud y separa tus manos del cuerpo muy, muy despacio.

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