Escuchar el silencio

Autoconocimiento

4 pasos para escuchar los caminos del silencio

Vivimos rodeados de ruido y de exceso de información. Parar y escuchar el silencio es una forma muy eficaz de relajarnos física y mentalmente.

Gerard Arlandes

En nuestra sociedad los ruidos, los estímulos y el estrés crecen de forma exponencial. Ante tanta "contaminación" es bueno tomarse unos minutos para desconectar y estar en silencio.

El silencio facilita el control de la tensión arterial (previene dolencias del corazón e ictus) y nos ofrece los beneficios de una vida reflexiva.

Aprender a escuchar el silencio en 4 pasos

Escuchar el silencio es poder oir lo importante, lo que está oculto por el ruido de coches, aparatos electrónicos o el bullicio de la calle.

1. Párate y apaga los aparatos

Apaga todos los aparatos que pudieran emitir algún sonido o imagen durante la práctica.

Con los ojos entrecerrados mira hacia un punto fijo. Observa la multitud de impresiones interiores con las que te encuentras, mientras tus ojos continúan viendo la luz del día o de la noche y su desplazamiento, tu oído capta un rumor, el mirlo que canta por la mañana, un vecino que ríe....

2. Siente siendo consciente de ello

Repasa cada sensación. La piel siente el frío o el calor tibio. Advierte con el olfato cómo se desvanece la noche o despierta la mañana en casa con aromas como el del pan tostado. Tu boca se llena del recuerdo del té que tomaste hace un momento.

El pensamiento corre, y se desplaza en líneas divergentes y convergentes, cortas o largas que forman una amalgama.

3. Conecta contigo mismo

Fíjate en la respiración sin controlarla. Continúa, larga o corta, rápida o lenta. Palpita tu corazón. Te sientes pleno de vida o tal vez cansado. La atención va y viene según esté la concentración.

Y en medio de ese mar de sensaciones conectas con tu estado anímico. Todo ello conforma una parte de los mensajes que se descubren en el silencio. Son los sonidos del silencio.

4. Date cuenta con todos los sentidos

Entrarás en la conciencia del darte cuenta, de advertir lo que sucede.

Ese darte cuenta es un tipo de consciencia que se registra con el pensamiento y con todos los sentidos, incluido el sexto. Es la cualidad que te informa de cómo y dónde estás.

Con el tiempo y la práctica, irás aprendiendo a dirigir cada vez mejor tu atención y a moldear la actitud.

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