Mensajes en los sueños

Entender el mensaje

Encuentra las respuestas en tus sueños

En la antigüedad se conocía la capacidad sanadora de los sueños. La medicina actual la está redescubriendo: en los sueños encontramos soluciones eficaces.

Jordi Borràs

En el frío invierno, ir desde Atenas hasta Epidauro la había dejado exhausta. Pero perder la visión de un ojo le había dado la motivación y fuerza necesarias para llegar. Sabía de otras personas que se habían sanado después de dormir una noche en el templo.

Los monjes se esmeraban en atender a los visitantes que llegaban de todas partes. Ella escuchó sus consignas y se preparó: se bañó en las aguas, hizo sus rezos, se acostó en un espacio rodeada de serpientes...

Y esa noche tuvo un sueño en el que el dios Esculapio le decía que la curaría. A cambio donaría un lingote de plata al templo. Entonces dejó caer algún tipo de medicina en su ojo enfermo. Al despertar se encontraba en perfectas condiciones.

El testimonio de Ambrosia de Atenas es uno de los muchos que encontramos en las tablas inscritas en Epidauro y en tantos otros templos oníricos repartidos por la Antigua Grecia.

Entender los mensajes de los sueños

Esta conexión entre sueños y salud puede parecer una superstición del pasado pero, a la luz de lo que nos dice hoy la ciencia, si nos relacionamos adecuadamente con nuestros sueños podremos reconocer su capacidad para el diagnóstico e, incluso, el tratamiento de enfermedades.

El doctor Larry Burk sospechaba que los sueños podrían advertir del desarrollo de una enfermedad, así que, en el año 2014, hizo un llamamiento a las usuarias de la red social DreamsCloud que hubieran tenido un cáncer de mama. Encontró a mujeres de todo el mundo que tuvieron sueños que les anunciaban la enfermedad y decidieron pasar una revisión que acabó confirmándola.

Por otro lado, los sueños podrían estar cumpliendo una función prescriptiva, señalando qué hacer o qué no hacer ante un problema de salud.

Cuando Ester vino a mi consulta, no solo estaba preocupada por su bajo estado de ánimo. También me habló de molestias crónicas en las cervicales. Entendimos que este dolor podía relacionarse con la creencia de que debía satisfacer las expectativas de su madre.

Tras entrenarse para poder tener sueños lúcidos, propuse a Ester que, en el siguiente, pidiera a su madre que le pusiera las manos en la espalda y le transmitiera calor. Al despertar de este sueño su dolor había disminuido considerablemente.

Carlos vino a la consulta aquejado por un importante estrés que se manifestaba con dificultades para respirar y sueños en que se asfixiaba en espacios estrechos. En una sesión me contó uno en el que, atrapado en un túnel, recordó que debía respirar profundamente. El túnel se tiñó entonces de un azul intenso y él despertó relajado.

Le propuse que, a lo largo del día, visualizara ese color mientras hacía unos ejercicios de respiración. De la misma manera que ciertas imágenes oníricas expresan la enfermedad física, otras muestran el intento de sanación de nuestro organismo.

Visualizar esas imágenes, que provienen de nuestro inconsciente, puede multiplicar su fuerza. Afortunadamente, cada vez somos más los médicos y psicólogos que defendemos que -como hacían mujeres y hombres en la antigüedad- hoy en día también los sueños deberían tenerse en cuenta en una medicina integrativa, como aliados para nuestra salud y bienestar.

Esta noche... busca tus sueños sanadores

Como si esta noche visitaras uno de los templos en la Antigua Grecia, pide ayuda a tus sueños.

Si tienes alguna enfermedad o molestia física, enfócate en ella justo antes de dormirte con la intención de tener un sueño sanador.

Al despertar, toma nota de cualquier detalle que recuerdes, por muy irrelevante que te parezca. Explora lo que has apuntado y considera la posibilidad de que esas imágenes estén refiriéndose a tu cuerpo.

¿Podrían estar refiriéndose a un contexto que no es beneficioso para ti o a una actitud que convendría cambiar? Quizás tus sueños te propongan algún cambio en tu dieta. Si sueñas que tomas zumo de zanahoria junto al mar, muy probablemente sea un alimento que te convenga tomar.

Si aparece alguna imagen poderosa o alegre (un guerrero combatiendo con un dragón, un paisaje hermoso...) visualízala de forma tan clara como puedas y reviviendo las emociones que despierta. Considera esta visualización tu medicina interior y practícala en distintos momentos del día.

Etiquetas:  Sueños

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