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Slow parenting

Paternidad consciente: ¿cómo puedo ser mejor madre o padre?

El "slow parenting" o paternidad consciente es una tendencia en auge entre madres y padres que desean reforzar el vínculo con sus hijos y convivir con más amor.

Aitor Irayzoz y Cristina García

"¿Qué he hecho yo para mejorar como padre/madre?" Quizá sea esta una buena reflexión para comprender lo que mueve a las madres y padres que intentamos practicar lo que denominamos una "paternidad consciente" o "slow parenting", un concepto acuñado por la enfermera canadiense Jean Alice Rowcliffe.

La paternidad consciente se enmarca dentro del movimiento "slow" ("lento"), que alerta de los peligros de un contexto social y cultural cada vez más hostil y vertiginoso, abocado a lo efímero, al exceso y a lo superficial, a los resultados por encima de los procesos.

Frente a esta tendencia, el movimiento "slow" promueve una revisión de nuestras prácticas y de nuestra manera de enfocar la vida.

Cómo ajustar nuestro cuidado a lo que necesitan los niños

El cuidado y la crianza de nuestros pequeños también puede ajustarse mejor a lo que necesitan, rebajando nuestro ritmo y aumentando la presencia. Tomar consciencia de la enorme –y maravillosa– responsabilidad que conlleva nos hará tomar el camino hacia una paternidad y maternidad más natural, respetuosa, responsable, crítica, positiva y, por qué no, ¡revolucionaria!

El psicoanalista John Bowlby nos descubrió hace medio siglo que el vínculo y el apego entre los niños y sus padres tenían un peso inconmensurable en el devenir psicológico de los más pequeños.

El autor lograba así que, por vez primera, se pusiera un especial énfasis en el componente "relacional" y "de cuidado" entre padres e hijos en la formación de las emociones y de la personalidad.

Crianza natural, respetuosa, con apego

De ahí la importancia de reflexionar sobre la calidad de nuestra labor como padres. La paternidad consciente se enmarca en lo que llamamos "crianza natural", o respetuosa, o con apego (u otros apellidos), y que alza como estandarte el recuperar los instintos maternales y paternales.

Lo slow tiene que ver con la necesidad de valorar y aprovechar cada momento que pasamos junto a los hijos, y también con la necesidad de reconsiderar ciertas actitudes ligadas a un contexto social y global de deshumanización alarmante.

En cuanto a la educación, apuesta por un modelo pedagógico activo y libre que dota a los niños de mayor capacidad de decisión, responsabilidad y actitud crítica en su proceso de aprendizaje, a la vez que se ajusta mejor a la personalidad y al desarrollo madurativo individual.

Ambiente relajado y seguro

La pedagoga Rebeca Wild sostenía que los niños necesitan un ambiente "relajado", sin prisas ni presiones inútiles, para garantizar el descubrimiento y el aprendizaje, y somos los padres y los educadores los que hemos de garantizarlo.

Libertad y límites son conceptos complementarios. Los niños deben disfrutar de gran libertad de movimiento, acción y pensamiento, pero dentro de un marco de seguridad y de respeto, de límites cariñosos a la vez que firmes.

Ser padre o madre consciente nos invita a reconocer y comprobar nuestros propios cimientos, nuestra propia historia como hijos, nuestras potencialidades y nuestras flaquezas. Es una apuesta por el sentir, por la enriquecedora transformación personal que puede llegarse a experimentar al ser madre o padre.

Decálogo de la paternidad consciente

Las ideas de este decálogo están basadas en el libro The Slow Parenting Movement, por J. A. Rowcliffe.

  1. Usemos menos la tecnología, sobre todo en contacto con nuestros hijos. Descubramos junto a ellos qué puede ofrecernos la naturaleza y qué podemos aprender de ella.
  2. Evitemos ser el "amigo de nuestros hijos". Seamos sus padres/madres, por encima de todo. Reflexionemos y ajustemos nuestro rol materno/paterno.
  3. Observemos y disfrutemos del crecimiento y el desarrollo de nuestroshijos. Cada detalle de ese proceso es revelador y maravilloso.
  4. Seamos los primeros y principales maestros de nuestros hijos. No nos olvidemos nunca de que nuestras palabras, pero sobre todo nuestros actos, tienen una influencia pedagógica inmensa sobre los pequeños.
  5. Respetemos que el juego es el trabajo y cometido de nuestros hijos. A través del juego y de la actividad espontánea el niño aprende cuanto necesita.
  6. Hemos dado la vida a nuestros hijos, pero no nos convirtamos en sus vidas. No pretendamos controlar todo aquello que les ocurre, ni les evitemos experimentar las frustraciones que forman parte de la vida.
  7. Reflexionemos acerca de la estrecha vinculación entre la libertad y los límites. Parecen conceptos antagónicos pero, en realidad, la una no es posible sin los otros.
  8. Ajustemos un acompañamiento para nuestros hijos más lento, más sosegado, más paciente, más cercano, más comprensivo. En definitiva, más consciente.
  9. Entendamos y respetemos que, como núcleo familiar, formamos parte de una "tribu" próxima y de una sociedad.
  10. Intentemos llevar junto a nuestros hijos una vida plácida.

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