COVID-19

¿Hay riesgo de contraer el nuevo coronavirus en la piscina o la playa?

Muchas personas se preguntan si el virus se transmite a través del agua o si es posible ir a la playa o utilizar las piscinas de manera segura. Los estudios no son concluyentes, pero está claro que mantener las distancias va a resultar decisivo para prevenir contagios.

Los baños que nos esperan este verano van a ser diferentes a lo que estamos acostumbrados. Atrás van a quedar la masificación de playas o las piscinas públicas. Sin embargo, muchas personas todavía tienen dudas sobre la transmisión del virus de la COVID-19 en estos lugares.

Desde que se descubrió el virus SARS-CoV-2 no han dejado de cambiar las recomendaciones para evitar su contagio. Primero se descartó su transmisión a través del aire y nos dijeron que el uso de mascarillas no era necesario para las personas asintomáticas (a pesar de que se estaban utilizando de manera generalizada como medida básica en China, Corea del Sur o Japón).

Ahora que el número de infectados se ha reducido y comienza la desescalada del confinamiento se ha ordenado el uso obligatorio de las mascarillas para reducir el riesgo de transmisión aérea y a través de las superficies en que se deposita el virus.

No es extraño que los ciudadanos no sepan a qué atenerse y muchos ni siquiera obedezcan las órdenes. En Barcelona, por ejemplo, el primer día en que se permitió el paseo por las playas, la gente acudió en masa a tomar el sol y bañarse, formando grupos, sin mantener la distancia y sin mascarillas.

Dentro del agua y en la arena el contagio es "muy improbable"

¿Pero qué ocurre con el agua? Según el Instituto Robert Koch, la transmisión del nuevo coronavirus por bañarse en piscinas es bastante improbable debido a la acción del cloro. Hasta ahora, no se ha registrado ningún caso en Alemania, donde algunas piscinas han abierto ya al público.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España coincide: el contagio en el agua de piscinas es "muy poco probable". En piscinas y spa, la disolución de desinfectantes en el agua es obligatoria y debería ser suficiente para la inactivación del virus. Y hace extensiva esta improbabilidad al agua de mar y la arena.

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¿Por qué algunas personas contagian más el COVID-19 que otras?

La acción conjunta de la sal, el sol y las altas temperaturas deberían inactivar los virus, pero los investigadores reconocen que no existen estudios experimentales que lo confirmen. En cualquier caso, rechazan la utilización de productos de desinfección sobre la arena de las playas porque es una agresión al medio ambiente.

En el agua de las playas se pueden hallar teóricamente virus procedentes de bañistas o, incluso, de las aguas residuales que se vierten al mar. Pero estos virus se diluyen en una masa enorme de agua, por lo que resulta extremadamente difícil que una persona se exponga a una carga viral suficiente para resultar contagiada.

La situación no es la misma para las playas de interior en lagos, ríos y pozas de agua dulce. Los investigadores desaconsejan el baño en estos lugares o que se extremen las medidas de precaución.

El problema: la acumulación de personas

El CSIC advierte que la reunión de un gran número de personas en piscinas, playas o cualquier espacio al aire libre, con uso de objetos de uso común, como duchas, barandillas, escalerillas, etc, sí puede ser un foco de contagios.

El gobierno de España realiza unas recomendaciones para la apertura de piscinas que incluyen mantener una distancia de dos metros entre personas, aumentar la ventilación de las piscinas cubiertas (incluyendo vestuarios y baños), reducir a la mitad el aforo permitido en las piscinas al aire libre y a un tercio el de las cubiertas, entre otras.

El problema mayor es el uso de barandillas, escaleras y grifos, pues se tocan con las manos, teniendo en cuenta que el coronavirus puede sobrevivir hasta 48 horas sobre estas superficies. No parece posible que el personal de limpieza desinfecte, por ejemplo, la barandilla, después de que la utilice cada persona. Es posible que los responsables de las piscinas limiten su uso, así como el de toboganes, fuentes, zonas de juego y hamacas.

En la playa, serían deseables 6 metros de distancia entre personas

En las playas, se aplica la normativa sobre la distancia social mínima (2 metros), pero algunos expertos señalan que esta separación debería ser mayor debido a que la brisa puede arrastrar los virus varios metros más. Un estudio del Instituto Americano de Física advierte de que una ligera brisa puede impulsar al nuevo coronavirus a cinco metros y medio de distancia en tan solo cinco segundos.

Como las playas están gestionadas por los ayuntamientos, habrá que ver si estos establecen medidas de separación mayores. Algunos planean poner demarcaciones que indiquen dónde se pueden plantar las toallas. O limitarán el aforo para evitar las aglomeraciones. También parece que las duchas y los vestuarios de playas que dispongan de ellos permanecerán cerrados.

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