Wutao 3

Crecimiento personal

7 formas en que la danza Wutao te transforma

A través del placer y el éxtasis del movimiento sentido, esta técnica ayuda a liberar el cuerpo de sus corazas para que la energía fluya

Silvia Díez

Desde la pasión que sentían el uno por el otro, Pol Charoy e Imanou Risselard investigaron con sus cuerpos. "El wutao nació de nuestro encuentro amoroso y espiritual. Corporalizamos la esencia de lo vivo: una dinámica basada en la danza amorosa del yin y el yang".

Pol es excampeón del mundo de kungfú, además de coreógrafo. Imanou, bailarina especializada en teatro de movimiento, tiene formación en los principios del Tao, taichí, rebirthing, bioenergética y yoga.

Ondulaciones repetidas de la columna liberan el sacro y la zona lumbar, que encierra los miedos

Todas estas disciplinas están contenidas en el wutao, cuyo nombre surge de unir dos ideogramas: wu, que significa "danza y también despertar"; y tao, que representa "camino, movimiento constante y también fuente de vida".

1. Habitar el cuerpo

El wutao desarrolla la inteligencia corporal devolviendo el movimiento a cada zona silenciada y bloqueada por vivencias, educación, estrés o exceso de control.

2. Expresión emocional

El gesto se transforma en sentimiento y va más allá de la biomecánica. Los movimientos en espiral flexibilizan las fascias donde se hallan las emociones enquistadas, así como el plexo solar. Cuando este se bloquea parte a la persona en dos escindiéndola de sus emociones.

3. Creatividad

Clavícula significa en latín «pequeña llave». El wutao abre este candado relacionado con la energía sexual –en la pubertad la voz cambia con la maduración genital–, la pulsión creativa y la voz individual.

4. Sensualidad

Soltar el sacro nos conecta con la sensualidad y sexualidad primigenias. El despliegue de movimientos redondos, sobre todo en el suelo, ayuda a tomar conciencia de las sensaciones que se despiertan al liberar las zonas controladas.

5. Relajación

Los suaves estiramientos aumentan la movilidad de articulaciones, columna y músculos posturales. Se alivia la tensión transformando fatiga y estrés en movimiento.

6. Presencia

Danzar es un puro aquí y ahora. En esta meditación en movimiento la prisa es diluida por el placer del encuentro con uno mismo. El vacío se llena de esencia y presencia.

7. Ecología

El cuerpo es la punta de un pincel que intenta no desgarrar el aire exterior ni el interior. Se desarrolla una nueva relación con el entorno.

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