Andar o correr

Estar activos

Andar o correr: ¿qué te conviene más?

Andar y correr son dos maneras sencillas de realizar ejercicio físico. Elegir una u otra dependerá de nuestra condición física y los objetivos deseados.

Aunque se cubra la misma distancia andando que corriendo, los efectos sobre el organismo son distintos. No se queman las mismas calorías, ni los músculos se ejercitan de igual manera, ni los sistemas circulatorio y respiratorio alcanzan niveles de esfuerzo similares.

Andar o correr, ¿qué es mejor?

Decantarse por andar o por correr va a depender de la condición física y los objetivos que se deseen alcanzar.

Andar

Andar es más apropiado que correr para la mayoría de personas, sobre todo a medida que aumenta la edad. Se puede hacer sin la necesidad de vestirse con ropa deportiva, ni tomar una ducha al llegar a casa. Por otra parte, el riesgo de lesionarse es mucho menor.

Para que sea beneficioso conviene que se ande a paso ligero. Una caminata diaria de 30-45 minutos reduce el riesgo de sufrir cáncer, Alzheimer o diabetes, entre otras enfermedades.

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Correr

Al correr se gasta, por término medio, el doble de calorías que andando para recorrer la misma distancia.

Elegir una u otra manera de quemar calorías depende de la condición física y, sobre todo, de si también se desea entrenar el corazón y los pulmones. En este caso correr es la mejor opción.

Constancia y moderación

Estas son las claves del éxito. La buena salud se consigue practicando ejercicio moderado de forma continuada y no extenuándose un día y necesitando una semana para recuperarse.

Tan importante como la distancia que se cubre es hacerlo con periodicidad. Por eso conviene crear una rutina, marcarse metas, alternar varios recorridos y anotar los avances.

Al correr, cuida las rodillas

Si tu elección es correr, deberías tener en cuenta lo siguiente para evitar lesiones:

  • Calienta: refuerza los cartílagos con ejercicios suaves antes de empezar a correr.
  • Descansa: sobre todo sí corres sobre superficies duras. Para al sentir sobrecarga.
  • Hidrátate: bebe antes y después. Es esencial para los delicados tejidos de la articulación.
  • Fortalécete: trabaja cuádriceps, gemelos e isquiotibiales, que sostienen las rodillas.
  • Estira: antes de empezar y al terminar, realiza varios ejercicios de estiramiento.
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