Microbiota y enfermedad arterial

Enfermedad arterial

Arterioesclerosis: es la microbiota alterada, no las grasas

Un estudio británico descubre la relación existente entre la poca diversidad de bacterias intestinales y el peor estado de las arterias.

Claudina Navarro

El engrosamiento y endurecimiento de las arterias característico de la arterioesclerosis no son favorecidos por el exceso de grasas, sino por la microbiota intestinal alterada que inicia un proceso inflamatorio.

Las grasas llevan décadas siendo señaladas como causantes de las enfermedades cardiovasculares y, sin embargo, los culpables podrían ser los diferentes factores que provocan un empobrecimiento de las especies que componen la microbiota digestiva.

Un estudio prueba la influencia de la microbiota sobre la salud arterial

Investigadores del King's College de Londres, dirigidos por la doctora Ana M. Valdes, analizaron la composición de su microbiota intestinal y realizaron un diagnóstico del estado de las arterias de un grupo de 617 mujeres de mediana edad, entre ellas muchas parejas de gemelas para descartar el factor genético.

Al comparar los datos obtenidos, los científicos comprobaron que existía una relación directa entre poca diversidad de bacterias intestinales y síntomas de enfermedad arterial.

En cambio, las mujeres con más especies de bacterias en su intestino gozaban de unas arterias en mejor estado.

En consecuencia, los autores del estudio, publicado en el European Heart Journal, señalan que aumentar la diversidad de bacterias intestinales podría ser un tratamiento eficaz de la arterioesclerosis.

Factores que empobrecen la microbiota

El estudio abre nuevas vías de investigación de las causas de las enfermedades cardiovasculares. Existen varios factores conocidos que empobrecen la diversidad de la microbiota y que, por tanto, podrían estar relacionados.

Uno de estos factores es la dieta con un exceso de azúcares y alimentos refinados, y pobre en fibra, pues reduce la variedad entre las poblaciones de especies bacterianas.

Otros factores son el nacimiento por cesárea, un periodo de lactancia insuficiente, el abuso de tratamientos con antibióticos a lo largo de la infancia, la exposición a pesticidas y a otras sustancias químicas con propiedades antibacterianas.

Por otra parte, se conocen otras variables que pueden afectar al estado de las arterias. El exceso de proteínas en la dieta y las deficiencias de vitamina D y de omega-3 pueden favorecer la rigidez arterial.

9 consejos para mantener tus arterias en buen estado

Los conocimientos actuales permiten diseñar una estrategia para conservar la salud cardiovascular:

  1. Seguir un dieta rica en fibra vegetal prebiótica.
  2. Consumir alimentos probióticos (con bacterias beneficiosas vivas).
  3. Evitar el consumo innecesario de antibióticos, así como la exposición a pesticidas en los alimentos.
  4. Asegurarse la obtención de suficientes omega-3 tomando diariamente semillas molidas de lino o nueces.
  5. Consumir grasas que se han probado beneficiosas como el aceite de oliva virgen extra, el aguacate y el aceite de coco virgen.
  6. Reducir al mínimo los azúcares libres y los alimentos refinados.
  7. Incluir en la dieta alimentos ricos en flavonoides antioxidantes que favorecen la flexibilidad de las arterias, como los arándanos, las uvas o el té verde.
  8. Obtener la mayoría o la totalidad de las proteínas de alimentos vegetales que las contienen en abundancia, como las legumbres, las semillas y los frutos secos.
  9. Seguir una dieta equilibrada, que no favorezca el aumento de peso, y hacer ejercicio físico.

Con estas medidas estaremos manteniendo bajo control otros factores de riesgo, como la resistencia insulínica, la hipertensión arterial y los niveles altos de colesterol y triglicéridos.

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