Beneficios del canto libre

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Canto libre: 6 pasos para disfrutar sus beneficios

La experiencia de poner voces y sonidos espontáneos a las emociones, nos proporciona un conocimiento más profundo de nosotros mismos y nos llena de paz.

Rosa Medina

Cuando comencé a escuchar mi voz, me encontraba en plena crisis, no sabía bien cómo expresarla con palabras, sentía un nudo en la garganta, el pecho encogido y la mente confusa. Estaba sola y me puse a hablar sin decir nada concreto, utilizando un alfabeto ininteligible.

Después vino espontáneamente la palabra inarticulada y entonada. Le fui añadiendo sonidos a esa experiencia y me reconocí cantando extrañas y novedosas melodías.

Lo más impactante era que sin decir ni cantar concretamente nada, solo expresando diversos sonidos, parecía que el nudo se fuera desatando, atravesando un extenso abanico de intensas y continuas emociones, acompañadas por aquellas extrañas melodías.

Un estado de trance se fue apoderando de mí y, sin pensar nada, todo mi ser se puso al servicio de ese sonido espontáneo que se encargaba de ir traduciendo e interpretando cada una de las emociones que iban apareciendo, una detrás de otra…

El miedo se volvía jadeo y temblor sonoro. Al miedo le siguió el llanto. Di rienda suelta a los sollozos, como las plañideras de antaño. Oyéndolo me iba haciendo cargo de mi dolor, que fue desembocando en un grito de rabia incontenible. Todo mi cuerpo rugía como una leona en lucha por lo que más quiere.

La fuerza de la agresividad me ayudó a defender mi espacio y mi proyecto. Y esa fuerza fue marcando un ritmo con todo mi cuerpo mientras me sentía una mujer salvaje que cantaba una danza guerrera.

Y para mi sorpresa, todo ese ímpetu se fue transformando en una alegría muy profunda que surgía como un volcán y me hacía saltar y bailar al compás de una melodía jubilosa y festiva.

El cansancio se fue apoderando de mí, llevándome a un estado íntimo de amor y compasión hacia mí misma. Y también eso lo canté, abrazándome y acunándome con una dulce y tierna melodía hasta quedarme completamente en paz.

Lágrimas de agradecimiento recorrían silenciosas mi rostro. Inclinada en reverencia, me sentí plenamente agradecida a la Vida y a su misterioso y mágico acompañamiento, que me había permitido descubrir en las profundidades del dolor y de mi angustia esas voces nuevas, que no conocía de mí, y ese canto sanador.

Y todo ello en un tiempo "sin tiempo" de no más de dos horas.

Cantar para liberarse

Estos fueron los orígenes de mi trabajo terapéutico y expresivo con la voz, el sonido y lo que con el tiempo he dado en llamar Canto Libre Transformador, por tratarse de un canto que trasciende las palabras y los cánones musicales y que, más allá de expresar en libertad el interior de quien lo canta, posee el don de transformar su mundo emotivo.

Ya sea que esa transformación se refiera a liberar partes dolorosas o sirva para potenciar recursos saludables que a veces uno no sabe ni que tiene. Posteriormente, lo que en su día descubrí válido para mí comencé tímidamente a aplicarlo en la terapia individual, invitando a mis pacientes a poner sonido a sus experiencias internas.

Así pude observar, para mi sorpresa, que no solo era útil por el caudal de energía que el paciente liberaba o por la descarga de tensión de emociones largamente contenidas, sino sobre todo porque saltaba barreras de defensa y de resistencia sin que la persona casi se diera cuenta.

Parecía que se iba directo al grano sin pasar inicialmente por "lo mental" que, a veces, ocupa tanto tiempo a los terapeutas. A partir de ahí, un trabajo de integración y elaboración de la experiencia ayudaba al paciente a digerir y colocar en el lugar correspondiente todo aquel entramado de sonidos.

Escuchar más allá de nuestra voz es adentrarse en lo más recóndito de nuestro interior, pasando por la historia personal de todos nuestros sonidos, desde el hoy hasta el ayer.

Cantar una situación o experiencia no es lo mismo que contarla. Cantar lo que hemos vivido o lo que vivimos en el presente, es decir, poner voces y sonidos espontáneos, nos conecta con una visión global de la experiencia.

Desde un lenguaje abstracto que la mente racional no domina, damos voz a todos y cada uno de los sentimientos, sensaciones o emociones, sean del tipo que sean. De esta manera se facilita que la energía que el sonido mueve en nuestro ser transforme también la experiencia interna de esa situación, dándole un valor distinto.

Es como si uno tuviera dentro una maraña que, al ser expresada hacia afuera, se desenredase.

Sanando heridas con el canto

Si esa experiencia es un episodio doloroso de nuestra vida, cantarlo nos ayuda a expresar emociones estancadas y esto podría sanar la herida, o al menos podría tener el efecto de un bálsamo que integraría la experiencia en nuestra conciencia sin dolor.

Alguien me dijo una vez: "Hace oscuro, pero canto porque la mañana va a llegar"; y es verdad, porque cantar lo oscuro, para liberarnos de energías densas, nos permite el viaje a un mañana más claro y luminoso.

Lo mejor de todo esto es que el Canto Libre Transformador está al alcance de cualquiera. Cantar lo que sentimos, lo que nos pasa, es una de las mejores terapias de puesta a punto: emociones negativas cantadas dejan paso a emociones más sosegadas, o sentimientos de euforia o alegría al ser cantados se transforman en una corriente interna de bienestar y paz.

En mis grupos me encuentro a menudo con personas que tienen miedo a cantar. Se trata de bloqueos infantiles desarrollados a partir de mensajes del tipo "mueve los labios, pero no cantes que es mejor", "¡Tú, calladita!".

Tenemos socialmente una idea limitada del canto. Parece que en nuestra cultura solo quien sabe música o tiene una voz bonita es aceptado para cantar y se pone el acto de cantar a un nivel muy elevado. Ese miedo puede disminuir enmarcando el trabajo más allá de cánones estéticos y animando a explorar la voz en todas sus versiones.

Es conmovedor y muy sanador llegar a aceptar el propio canto como el mejor canto posible en este momento para expresar lo que uno tiene dentro.

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Ampliar la conciencia

Si trabajamos nuestra limpieza interna, los sonidos improvisados, además de purificarnos, nos transportan a distintos niveles de conciencia. Alteran nuestro punto de percepción ordinaria y ensanchan nuestra capacidad de visión y comprensión.

Escuchar más allá de nuestra voz nos conecta con una parte esencial de nuestro ser donde el sonido que producimos espontáneamente se confunde con los demás sonidos del Universo. Donde la voz nuestra que canta pierde los confines del "ego" y se diluye en la vibración cósmica del Ser esencial, en el "om".

Cantar desde nuestras raíces más arcaicas nos hace partícipes de la gran sinfonía de la creación, juntamente con la tierra, el viento, el fuego, la lluvia, los árboles, los animales, el mar y las piedras. ¡Nuestras células vibran con todos los seres!

El canto libre, nuestra vibración esencial, nos transporta al origen de todos los sonidos, que lo permea todo y del que todo nace. Por algo se dice que "en un principio era el Sonido".

6 pasos para disfrutar de los beneficios del canto

Busca un lugar donde estar a solas. Deja que aparezca en tu conciencia un episodio de tu vida al que seguramente habrás dado una connotación positiva o negativa. Puedes revisarlo en todos sus detalles…

Y es probable que ese recuerdo traiga consigo una carga emotiva conforme se vaya haciendo más vívido, como si te estuviera sucediendo de nuevo en este preciso momento.

1. Deja la vergüenza a un lado

No hace falta saber música o disponer de un buen oído musical. son sonidos esenciales, puros y genuinos, afinados o disonantes: lo que importa es la conexión con lo interno, para que con el canto venga afuera lo que está adentro.

No es extraño que una persona "que no sabe cantar" acabe cantando sus experiencias de modo conmovedor y artístico.

2. Respira y calienta la voz

El canto libre es una herramienta para desbloquear nudos emocionales energéticos.

La experiencia puede ser intensa y conviene ir poco a poco, con un proceso de caldeamiento que se inicia contactando con el sonido de la respiración y pasando paulatinamente a emitir entonaciones o sonidos espontáneos de larga duración.

3. Juega con la voz como los niños

Puedes preguntarte: "¿Qué sonido tiene este episodio de mi vida?, ¿cómo suena?, ¿cómo canta…?". No se trata de crear un sonido con tu imaginación, sino de cantarlo realmente. Y cantar puede ser sencillamente emitir simples entonaciones o sonidos espontáneos en relación a cómo te sientes con ese episodio.

Explora todos los sonidos de tu voz, sea articulando palabras sin sentido, sonidos extraños, de animales, balbuceos, jadeos… experimenta las posiciones de la lengua, paladar, labios, mandíbula, garganta…

Puedes masajearte las mejillas, el cuello y los labios mientras entonas, y verás cómo creas nuevas formas sonoras.

4. Compártelo con otras personas

Las experiencias son múltiples, desde cantar y bailar el propio nombre o cantar al unísono los nombres de todos, a realizar una expresión de sentimientos cantando.

Permite contactar con la expresión directa y genuina de unos con otros, sin mediación mental, de corazón a corazón. el resultado es un gran y conmovedor contacto entre todos.

5. Explora tu interior

Es muy bueno buscarse momentos de exploración personal, permitirse soltar los sonidos espontáneos que surjan aquí y ahora, tal cual, sin juicios, sin pretensiones.

Y poco a poco entrar en un estado sin tiempo ocupado solo por el propio movimiento y el canto libre. aceptar esas voces te ayudará a aceptarte completamente.

El canto libre ayuda a liberar emociones viejas y estancadas de recuerdos que es posible que ni tan siquiera sospecháramos que tuvieran tanta fuerza emotiva para nosotros. El canto se vuelve transformador porque nos lleva a una nueva configuración de la experiencia (puede incluso que ahora valores de manera diferente lo recordado) y nos hace sentir más livianos.

6. Aprende a cantar sin limitaciones

Libera el acto de cantar de sus corsés culturales.

Una canción normalmente tiene un tema definido y enmarca una vivencia, pero a veces necesitamos expresarnos con sonidos que vayan más allá de las palabras y que puedan traducir las múltiples caras emotivas de una misma experiencia. Y eso nos libera y nos hace sentir más plenos.

Etiquetas:  Emociones Terapias

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