terapias y quimio

Más fortaleza y bienestar

Un 32% de pacientes combina la quimio con terapias naturales

Son los primeros datos del uso de terapias complementarias en pacientes de cáncer en España. Un estudio revela qué terapias son las más utilizadas y qué piensan de ellas los pacientes.

Muchas personas, al ser diagnosticas de cáncer, recurren a la medicina natural en busca de ayuda para mejorar su pronóstico, calmar la ansiedad que genera la situación o aliviar los efectos secundarios de los tratamientos. Sin embargo, hasta ahora se conocían pocos datos concretos sobre este uso entre pacientes oncológicos en España.

Un estudio llevado a cabo en el Hospital de Día de Oncología en el Complejo Hospitalario de Navarra, el primero de este tipo realizado en el país en pacientes de cáncer, se fijó en un grupo de 316 pacientes sometidos a quimioterapia. A los expertos les interesaba saber qué porcentaje de pacientes simultaneaban el tratamiento con otras terapias y qué uso hacían de ellas.

Los resultados confirman que los pacientes recurren con frecuencia a terapias complementarias y que existe un alto grado de satisfacción entre ellos, pero los autores del estudio alertan de que algunos de los tratamientos que se eligen pueden interaccionar con la medicación e insisten en la importancia de que haya siempre una buena comunicación con el médico.

Simultanear la quimio con alguna terapia frente a un cáncer

El estudio se realizó solo con pacientes de oncología sometidos a quimioterapia por vía intravenosa, un grupo de especial interés para los investigadores porque puede haber algún riesgo de interacción con la medicación en el caso de que se tomen preparados naturales por vía oral. Entre los participantes había personas con cáncer de mama, colorrectal y pulmón, entre otros.

Se les facilitó un cuestionario para preguntarles acerca del uso que hacían en ese momento de las medicinas alternativas y complementarias. El 32,3% afirmó estar haciendo un uso simultáneo de alguna terapia junto al tratamiento convencional con quimioterapia. La mayoría lo inició tras conocer el diagnóstico, normalmente por recomendación de algún amigo o familiar.

Esta cifra es similar a otras apuntadas por estudios previos en otros países europeos y representa un porcentaje ligeramente superior a la de la población general. Sin embargo, es mucho más baja que en Estados Unidos, donde algunos estudios sitúan el uso de las medicinas complementarias entre los pacientes oncológicos en torno a 90%.

Los investigadores también quisieron indagar en el perfil de los pacientes que recurren más a la medicina natural. En general había una mayor tendencia entre las mujeres que entre los hombres a hacerlo. A mayor edad, el uso de otras terapias disminuía.

Otro dato interesante es que, en general, la mayoría de pacientes sienten que las terapias complementarias les funcionan. Casi dos terceras partes consideraban que les estaba ayudando en algo, fuera aportándoles fortaleza física y psíquica (29%), contribuyendo a paliar los efectos secundarios del tratamiento (24,1%), fortaleciendo el sistema inmunitario (16,9%) o ayudándoles a luchar contra el cáncer (2,4%).

Qué terapias y remedios se utilizan más en la práctica

El asunto sobre el que más llaman la atención los investigadores es que el 90% de los pacientes que recurrían a la medicina complementaria tomaba algún remedio por vía oral.

Se trataba especialmente de fitoterapia, pero también eran frecuentes preparados naturales como los de la medicina china o cualquier otro sistema, minerales, vitaminas y, en menor medida, remedios homeopáticos.

A su vez el 36,2% apostaba por alguna disciplina psicofísica, tratamiento corporal o terapia energética. El yoga, el reiki, la aplicación de campos electromagnéticos, los baños de agua con sal, la acupuntura, la hipertermia y la relajación fueron los más mencionados.

El estudio no tuvo en cuenta las dietas especiales ni los zumos terapéuticos, en los que a menudo muchos pacientes basan su estrategia de refuerzo terapéutico frente al cáncer. Tampoco los batidos hiperproteicos, pero en este caso porque ya forman parte del cuidado médico habitual.

La cúrcuma, un clásico

Las plantas parecen ser, pues, el principal apoyo al que recurren los pacientes de cáncer para complementar su tratamiento. En este caso los investigadores contabilizaron el uso de más de cincuenta diferentes. La cúrcuma, conocida por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, fue la más utilizada.

Otras plantas medicinales de uso frecuente fueron la uña de gato, el regaliz, el tomillo, el cardo mariano, la melisa y la equinácea. Los tés no se tuvieron en cuenta ante la dificultad de identificar si se utilizaban con intención terapéutica.

En cuanto a otro tipo de preparados, las opciones eran también muy variadas, aunque entre los más consumidos se encontraban los hongos terapéuticos procedentes de la medicina tradicional china, cepas probióticas de lactobacilos, la jalea real, el propóleo, algas como la espirulina, la levadura, el rábano, el ajo negro y el jengibre.

Finalmente, entre los suplementos nutricionales el zinc fue el mineral más empleado, seguido del magnesio.

El riesgo de interacción

Este aspecto preocupa a los investigadores. Los remedios que se toman por vía oral pueden en algunos casos interaccionar con medicaciones concretas y conviene informar al médico o acudir a un especialista en medicina integrativa para asesorarse.

Sin embargo, el boca a boca de familiares y amigos parece ser la fuente de información más habitual a la hora de recurrir a las terapias complementarias. La consulta con el médico, en cambio, es poco frecuente según los investigadores.

Muchas personas sienten que pueden hacer algo más respecto a su salud que fiarlo todo al tratamiento convencional. Otras comprueban que cuidar de su bienestar físico y mental les ayuda a afrontar mejor la enfermedad. Y en muchos casos las terapias complementarias les resultan útiles para reducir los efectos secundarios de la medicación. El grado de satisfacción, como hemos visto antes, es alto.

Por eso tan importante es que los pacientes consulten con el médico como que los médicos sean conscientes de esta realidad. Los autores del estudio apuntan, en este sentido, a la necesidad de que los profesionales no descuiden el análisis de interacciones potenciales entre el tratamiento convencional y complementario, para poder informar bien al paciente.

Entre las plantas y los productos naturales que los investigadores citan como sustancias en las que se ha identificado alguna interacción con la quimioterapia se encuentran, por ejemplo, el ajo, el ginseng, la equinácea y la soja. En estudios preclínicos han resultado ser inhibidores del CYP450, por lo que pueden disminuir la eliminación de ciertos fármacos e incrementar su toxicidad. Otras son el regaliz, el reishi , el rábano, el jengibre y la vitamina C.

En este sentido, tanto los pacientes como los profesionales de la salud pueden consultar la base de datos online del prestigioso Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York sobre las propiedades, la eficacia y la interacción potencial entre plantas y medicamentos oncológicos.

suscribete Julio 2017