Cómo aumentar las emociones positivas

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Emociones positivas: 7 claves para conectar con tu corazón

Bajar de revoluciones y relajarse es indispensable para conectar con el corazón. Si se lo permites, te recompensará llenándote de emociones positivas.

Nora Rodríguez

Puedes cultivar las emociones positivas. Si lo haces conscientemente los beneficios alcanzarán a cada una de tus células. Y el bienestar conseguido no solo inundará tu cuerpo sino que se extenderá más allá, hacia las personas que te rodean.

Cómo disfrutar de las emociones positivas

Se logra aumentar las emociones positivas cuando el corazón late con un mensaje diferente al habitual, cuando la gratitud, el amor y el aprecio sustituyen a la queja. Te ofrecemos las mejores propuestas prácticas para que lo consigas.

1. Desarrolla la sensibilidad corporal

Es el gran desafío del siglo XXI. David Paterson, profesor de la Universidad de Oxford, considera que es cada vez más necesario desarrollar una mayor percepción de los estados internos del cuerpo, por ejemplo, percibiendo qué nos pasa físicamente cuando sentimos emociones positivas de un modo sostenido, cuando estamos con personas a las que no estamos habituados, o cuando variamos nuestra alimentación.

Conocer los estados internos de tu cuerpo te va a permitir ser más y más consciente del proceso de tus emociones y poder despertar mecanismos adecuados para permanecer más tiempo con sentimientos positivos.

2. Medita con compasión

Para el dalái lama Tenzin Gyatso, el amor y la compasión no son lujos, son necesidades. «Sin ellos la humanidad no puede sobrevivir». De hecho, es esa la clave del sufrimiento, porque sentirse aislado es lo que activa la incapacidad de entender las perspectivas y los sentimientos de otros.

Para practicar la meditación compasiva basta con que el cuerpo esté relajado, la posición física no importa: uno puede sentarse o acostarse, y recuperar el sentimiento de amor, especialmente por aquellos que lo necesitan.

3. Acepta los momentos de vacío interior

Es la verdadera ruta para encontrarte a ti mismo. Encontrarte a ti mismo tiene que ver con llegar a un acuerdo con tus emociones. Requiere de honestidad y sensibilidad para comprender las emociones de los demás. Para el filósofo Jiddu Krishnamurti, la paz no es el resultado de la razón, no se llega a ella por medio de la mente.

La mente no puede encontrar la paz porque solo puede pensar en términos de tiempo, en términos de pasado, presente y futuro: está constantemente juzgando, sopesando, comparando, persiguiendo las propias vanidades, los propios hábitos, las propias creencias, y una mente así jamás puede ser pacífica. Al activar la capacidad de empatizar con los demás es como se encuentra el camino.

4. Calma el estrés con relajación

Calmar el estrés a través de la relajación te servirá para cambiar el patrón emocional, manteniendo así las emociones positivas por más tiempo, cambiando el patrón cardiaco y consiguiendo pensar con mayor claridad, recordar mejor y tomar decisiones más efectivas.

Para ello puedes practicar la respiración rítmica surya anuloma viloma pranayama, que es la respiración nasal alterna del yoga.

Este tipo de respiración produce un gran impacto sobre el bienestar general al conseguir ritmos cardiacos coherentes, lo que aumenta la sincronización cerebro-corazón. Hazlo respirando lenta y regularmente a un ritmo de 10 segundos (5 segundos para inhalar y 5 segundos para exhalar).

5. Activa el aprendizaje corpóreo-emocional

Hazlo mediante la sonrisa social, la que regalamos a los demás cuando nos sentimos especialmente bien, porque con ella movemos los músculos de las emociones positivas. Al mover las comisuras de la boca hacia arriba modulamos estados anímicos internos e inducimos los correlatos corporales de esa emoción.

6. Cultiva el silencio

Te sirve para ser testigo de tus pensamientos y emociones sin juzgarlos, activando la atención interior. El silencio puedes practicarlo en soledad, pero también en grupo. Otra alternativa son las salidas de fin de semana de silencio, ideales para apagar el ruido de la mente.

7. Contacta con la naturaleza

Disfruta de la naturaleza con la misma frecuencia con la que vas al gimnasio, por ejemplo, realizando caminatas conscientes. No es complicado: puedes ir caminando al trabajo, pasando preferentemente por alguna plaza con árboles o con vegetación. Enfoca tu atención en cada uno de los músculos y huesos que estás moviendo para desplazarte: los de los pies, pantorrillas, cadera, brazos... Observa también la distensión o tensión del cuello y de la espalda.

Escucha tus pasos y presta atención a tu respiración. Y lo más importante: ¡disfruta!

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