Cómo tener más empatía

Relaciones personales

3 claves prácticas para desarrollar la empatía

Conectar con las emociones de los demás, saber ponernos en su piel, nos permite tener mejores relaciones y evitar conflictos innecesarios.

Francesc Miralles

Una prueba de que la empatía es intrínsecamente humana son las neuronas espejo, que se activan para que vivamos en carne propia las emociones de otra persona.

En experimentos realizados recientemente, se demostró con neuroimágenes que, al presenciar cómo alguien padece dolor, en nuestro cerebro se enciende el mismo punto de dolor, como si lo estuviéramos sintiendo. La emoción promovida por las neuronas espejo hace que quedemos profundamente impresionados ante un accidente de coche, por ejemplo, aunque no lo hayamos sufrido nosotros.

Y estas neuronas son, asimismo, las responsables de que algunas personas se mareen al ver la sangre ajena. Esta clave neurocientífica demuestra que somos empáticos por naturaleza y que, lejos de vivir según la ley de la selva, nos importa y afecta lo que suceda a las demás personas.

¿Qué es la empatía?

La empatía es una cualidad innata que puede potenciarse tomando conciencia de que cada ser humano es distinto y, al mismo tiempo, tiene unas necesidades emocionales parecidas. Todo el mundo desea ser amado, respetado y comprendido, aunque no siempre sepamos expresar ese anhelo de forma adecuada.

En el diccionario se define la empatía como la "identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro" y, de forma más informal, decimos que es la capacidad de ponernos en el lugar de los demás.

Las personas poco empáticas chocan con su entorno y dicen cosas como "yo jamás habría hecho eso" o "de ser yo, habría...", olvidando que se trata de un ser humano diferente, con su historia, prioridades y limitaciones.

Cómo convertirte en una persona más empática

En sus charlas a empresas, aunque su mensaje es trasladable a otras de tan pequeño formato como una familia, el conferenciante y autor Álex Rovira lanza a menudo la pregunta: "¿Qué nos une?". Estamos acostumbrados a ahondar en nuestras diferencias con otras personas, y esos desacuerdos ocupan mucho espacio mental en cada uno.

Sin embargo, para activar la empatía debemos poner el foco sobre lo que cada uno tiene en común con los demás.

Puesto que se trata de una herramienta que llevamos incorporada "de serie", la empatía se puede ejercitar a través de medidas fáciles de aplicar.

Si seguimos estos 3 pasos en una conversación, lograremos una mayor conexión emocional con nuestro interlocutor.

1. Cuando escuches, hazlo con atención plena

A menudo no comprendemos a los demás porque nuestro parloteo mental crea interferencias al juzgar lo que se está diciendo o al estar preparando ya una respuesta antes de que nuestro interlocutor haya terminado de hablar.

2. Evita conclusiones precipitadas

Resulta frustrante cuando nos estamos sincerando con alguien y nos cortan diciendo: "Tu problema es que...".

Lograremos una mayor conexión con los demás llegando al final de la cuestión.

3. Haz preguntas pertinentes

Para que nuestro interlocutor no se sienta en un monólogo, si apoyamos su explicación interesándonos por aspectos concretos de lo que nos cuenta, lograremos una comunicación más profunda.

En suma, la verdadera empatía hace que el otro se sienta apoyado pero no juzgado, porque nos hemos trasladado a su punto de vista.

Comunicación no violenta: que tu interlocutor no se sienta atacado

Puesto que nos relacionamos en buena parte a través del lenguaje, el modo en el que lo usamos nos acerca o aleja de los demás.

Una persona con falta de empatía soltará su opinión sin tener en cuenta las emociones del interlocutor, con lo cual puede herirle de forma innecesaria. Además provoca una respuesta que genera un nuevo conflicto.

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La Comunicación No Violenta (CNV) enseña a utilizar el lenguaje para expresar nuestras emociones y necesidades, evitando señalar al otro de modo que se sienta atacado.

Caso práctico: en vez de increpar a nuestra pareja porque cada fin de semana está trabajando, y decir algo parecido a esto: "Eres un desconsiderado. Solo piensas en el trabajo y a mí que me zurzan", según la CNV diríamos: "Los últimos fines de semana te he echado de menos. Me encantaría que pasáramos más tiempo juntos."

Ejercicio para practicar la gratitud

El coach uruguayo Mario Reyes explica en sus cursos un sencillo ejercicio para activar la empatía hacia las personas de nuestra familia que nos han provocado resentimiento.

Las experiencias negativas que a menudo se entremezclan con el amor que sentimos por nuestros padres, por ejemplo, hacen que no podamos tener una relación auténticamente armoniosa y compasiva con ellos.

Para sanar lo que enturbia nuestra relación familiar, incluso si ya no viven los afectados, este sencillo ejercicio de gratitud nos colocará en un lugar diferente respecto a ello

  1. Divide un folio en tres apartados o tres columnas y decide qué persona va ser el objeto de tu análisis. Titúlalos de la manera que sigue: tres virtudes que he aprendido de él/ella, tres defectos que me han irritado de él/ella, tres virtudes opuestas a cada defecto de él/ella.
  2. Tapa la columna o el apartado del centro y date cuenta de lo que tú eres gracias a esa persona: lo que has aprendido por imitación, pero también porque has desarrollado la virtud opuesta a la que te desagradaba.
  3. Cierra el ejercicio agradeciéndoselo con esta frase: "Querido..., te doy las gracias porque me has enseñado a ser... Y por reacción contra lo que no me gustaba, me has enseñado a ser..."

Etiquetas:  Empatía Relaciones

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