psicfármacos mujeres

Sobremedicadas

A las mujeres se les recetan más psicofármacos con menos motivos

Sabemos que se medica más de los necesario, sobre todo ansiolíticos y antidepresivos. Pero en el caso de la mujer es más grave, pues se indaga menos en las causas de su malestar y se le prescriben dosis que no siempre están ajustadas a su metabolismo.

Carme Valls-Llobet

Desde hace más de veinte años, estudios realizados en países desarrollados han constatado que un 25% de los trastornos que plantean las mujeres se consideran de origen psicosomático en la primera consulta de asistencia sanitaria, antes de realizar cualquier exploración.

Desigualdad de género en el diagnóstico y tratamiento médico

Tanto si el motivo que las lleva al médico es cansancio como si es dolor, es muy probable que sus quejas se intenten diagnosticar como problemas de ansiedad o depresión. Los mismos casos, o similares, planteados por hombres se consideran “serios” y son más valorados, por lo que se investigan con analíticas y exploraciones complementarias.

Más medicadas por depresión y ansiedad

En España, las mujeres están tomando el triple o el cuádruple de ansiolíticos y antidepresivos que los hombres. Según el informe Alegra 2013, una encuesta que analiza el consumo en los quince días anteriores a ser preguntados, el 16,8% de la población consume ansiolíticos, relajantes, tranquilizantes o pastillas para dormir, y un 7%, antidepresivos.

En Asturias y Galicia es donde se detecta un consumo más alto: en Asturias,el 28,7% de la población toma sedantes y un 13,9% antidepresivos; en Galicia, un 21,4% y un 10,6%, respectivamente.

En esta última comunidad, 216.700 mujeres toman tranquilizantes frente a 108.200 hombres, y 128.400 mujeres toman antidepresivos frente a 22.500 hombres. También superan la media española el País Vasco, Aragón, Andalucía, Canarias, Extremadura, Castilla y León y Comunidad Valenciana, por orden de mayor a menor consumo.

A partir de 2003, los psicofármacos son los medicamentos que más aumentan la factura farmacéutica en el estado español, según datos del Ministerio de Sanidad. Pero el hecho de la mayor administración de psicofármacos a las mujeres está sucediendo en todo el mundo denominado desarrollado, lo que ya ha motivado la aparición de investigaciones concretas sobre la idoneidad de las prescripciones.

Un estudio realizado en Noruega en 2012 que analizaba el tipo de pacientes a los que se recetaban antidepresivos, antiepilépticos y antipsicóticos en función de la edad y el sexo comprobó que los antidepresivos se administran en dosis más altas que las recomendadas.

A las mujeres se les recetaban más antidepresivos que a los hombres y, a mayor edad, los niveles del psicofármaco en sangre eran más elevados. Una de las principales conclusiones fue que a menudo no se tiene en cuenta que la edad debe ser tenida en cuenta en el momento de recetar, ya que puede cambiar la forma de metabolizar los psicofármacos.

Medicar cuando no es necesario

Medicalizar es tratar con fármacos algún problema que se podría resolver de otra forma. En el caso de la salud mental y las mujeres, eso sucede por una doble vía.

En primer lugar, porque no se valoran los factores psicosociales, la doble jornada, la discriminación y la devaluación patriarcal de las mujeres en la génesis de los problemas de salud mental, y se intenta tratar problemas relacionados con la cultura patriarcal con psicofármacos.

En segundo lugar, porque tal como denunció la psiquiatra Marcia Angell en el The New York Review of Books en el año 2011, cada vez se diagnostican más problemas de enfermedad mental que no está claro que lo sean realmente.

Angell recoge datos que lo ejemplifican a la perfección: la discapacidad por enfermedad mental creció entre 1987 y 2007, de 1 por cada 184 americanos a 1 por cada 76. Entre los niños y niñas, el incremento fue de 35 veces más en estos 20 años debido al exceso de diagnóstico del Síndrome de Hiperactividad.

Más estudios hechos con hombres que con mujeres

La medicina de la diferencia es una ciencia que está avanzando desde los años 90 en los que denunciamos la ausencia de las mujeres en los grupos objeto de estudio de los trabajos de investigación y en el ensayo de fármacos.

Un excelente artículo de Begoña Calvo Hernáez y colaboradores publicado en la revista Formación Médica Continuada en 2013 sobre la farmacocinética (qué sucede con un fármaco en el organismo desde que es digerido hasta que se elimina) ya señalaba la existencia de diferentes factores fisiológicos y moleculares en función del sexo.

La mujer no metaboliza los fármacos igual que el hombre

Son varios los estudios que han demostrado que la actividad de una enzima hepática que ayuda al metabolismo y la transformación de numerosos fármacos es hasta un 40% superior en mujeres que en hombres.

El mayor contenido de grasa corporal en la mujer conlleva, en general, un mayor volumen de distribución de medicamentos que penetran más en las grasas (porque son liposolubles), como ocurre por ejemplo con el diazepan. La fracción libre de muchos antidepresivos y ansiolíticos es significativamente mayor en mujeres que en hombres; ello se traduce en una mayor cantidad de fármaco disponible en mujeres para su distribución a los tejidos.

Se receta sin tener en cuenta las diferencias

Aunque las evidencias disponibles indican que las mujeres deberían recibir dosis más bajas de antidepresivos en comparación con los hombres, las guías clínicas actuales no recomiendan ajustar la dosis en función del sexo, ya que se considera que las diferencias no son clínicamente significativas. Está claro que las guías no están respondiendo a los nuevos conocimientos científicos sobre la farmacocinética de la diferencia.

España es el país del mundo que receta más psicofármacos en atención primaria, mayoritariamente a mujeres. La salud mental necesita un abordaje amplio y con una visión diferencial de los condicionantes que influyen en ella.

Medicalizarla sin investigar sus causas convierte en enfermas o enfermos a quienes padecen condicionantes de origen externo. Si las mujeres son tratadas de tres a cinco veces más que los hombres con psicofármacos y no se ha podido demostrar que estén cinco veces más locas... ¿para quién les parece que es el negocio?

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