Medicina tradicional tibetana

Prevención

MTT: la medicina holística que llega del Tíbet

La Medicina Tradicional Tibetana es una de las medicinas más antiguas. Y hoy nos ofrece remedios únicos para abordar problemas físicos y mentales.

Dra. Qilin Li

Cuando era joven, en un viaje que hice a un pueblo tibetano, presencié cómo un compañero se sentía mal, aquejado de mal de altura. Un médico del lugar lo trató, administrándole una bolita oscura que, en aquel momento, me resultó muy desagradable a la vista.

El remedio fue efectivo. Se trató de mi primer contacto con la medicina tibetana. Tiempo después, me enseñaron en un laboratorio más bolitas negras de aquellas, algunas de las cuales contenían oro.

Cuesta mucho imaginar, si no se sabe de antemano, que ese trocito de algo color marrón oscuro, ligeramente hinchado debido al proceso de calcinación, con burbujas pequeñas, es oro de verdad, y que se desprende fácilmente rascando con la uña.

Me explicaron que el oro se convierte en algo muy frágil después de la calcinación, la cual permite machacarlo fácilmente hasta convertirlo en polvo para añadir a los medicamentos.

La Medicina Tradicional Tibetana busca el equilibrio holístico

La Medicina Tradicional Tibetana (MTT) hunde sus raíces en el budismo, que le aportó su fundamento filosófico y su base espiritual. Sostiene que hasta que la ignorancia y la codicia no queden totalmente eliminadas de la mente, o si no dejan que la mente fluya, las personas siguen enfermas por muy sanas que crean estar.

La cualidad de la MTT se halla no solo en el claro compromiso de sanar el cuerpo de las enfermedades, sino en su revelación de un camino a través del cual el cuerpo y la mente pueden liberarse de los sufrimientos de la existencia condicionada o cíclica.

La MTT contempla la armonía y el equilibrio entre el cuerpo, la energía, la mente y el ambiente en que nos desenvolvemos.

La MTT se desarrolló en la meseta Qinghai-Tíbet, al norte del Himalaya, y su área de influencia llega hoy hasta norte y el suroeste de China y a países como Mongolia, India y Nepal.

Es una de las medicinas más antiguas, pero es poco conocida en Occidente. Integra en su sistema teórico la Medicina Tradicional China, la antigua medicina hindú (ayurveda) y la persa, así como la sabiduría de indígenas de la zona y los conocimientos budistas.

El estudio de la MTT abarca un gran campo de conocimientos sobre anatomía, fisiología, embriología, patología y farmacología. Además está asociada a prácticas espirituales y es integradora de un extenso y rico conocimiento de filosofía y cosmología.

El arte del pulso

Para hallar la causa de la enfermedad, los médicos tibetanos toman los pulsos (existen hasta 43, aunque suelen examinarse unos 12) y palpan los puntos sensibles. De esta manera se establece además una conexión energética médico-paciente.

El arte del pulso provee información valiosa para el médico experimentado, mientras que la palpación de cada punto doloroso —en particular de los situados a lo largo de las vértebras y en la cabeza— ayuda a descubrir los órganos relacionados con el dolor.

También se examina la lengua, el olor y aspecto de la orina, y la complexión del paciente (la constitución física, la piel, las uñas y los órganos sensoriales). El diagnóstico se completa con preguntas y en ocasiones, incluso, con el análisis de los sueños.

En la rutina clínica habitual se aconsejan cambios en el comportamiento, se ofrecen unas pautas dietéticas y se administran medicamentos. En algunos casos también se emplean la acupuntura, la moxibustión, las friegas y masajes con aceites medicinales, la administración de purgantes, enemas suaves o baños herbales y, si es necesario, sangrías y pequeñas operaciones.

También se recitan plegarias y mantras para potenciar el efecto del tratamiento.

Bhaisajya guru es el Buda de la Medicina o Buda Azul, invocado en ceremonias en que se cantan mantras, se medita o se crean mandalas de arena. El color azul es el del lapis lázuli, asociado a la sanación y a la protección en muchas culturas.

Las tres energías

Para realizar un diagnóstico y un tratamiento es necesario determinar en qué estado de equilibrio o desequilibrio se encuentran los tres humores o energías que controlan los procesos en el organismo: el lung o viento, la bilis o fuego y la flema o agua.

Estas energías son generadas respectivamente por el deseo o apego, la cólera y la ignorancia.

Los medicamentos de la MTT

Los medicamentos se basan en diferentes ingredientes, tales como metales preciosos (oro y plata), vegetales , minerales y animales.

Se emplean más de 2.500 tipos de hierbas medicinales, cuyo uso queda reflejado en los dos libros fundamentales de la medicina tibetana: Los Cuatro Tantras o Cuatro Clásicos Médicos y el Clásico de Materia Médica, que describen con todo detalle los efectos terapéuticos y la toxicidad de estas plantas, así como los métodos de procesamiento y los de desintoxicación.

Las plantas se utilizan con fines terapéuticos en su integridad: desde las flores, raíces, hojas y tallos hasta sus semillas. Dadas las especiales condiciones climáticas de la meseta tibetana, su medicina cuenta más de 1.300 plantas locales que no crecen en ningún otro lugar.

La mayoría de estas hierbas crecen en la meseta Qinghai-Tíbet, a una altitud superior a los 3.800 metros, lo cual las protege de cualquier posible contaminación. La fitoterapia tibetana es, por tanto, un tesoro de la humanidad.

También emplea una pequeña cantidad de sustancias derivadas de los animales. Muchas pueden encontrarse en todo el continente asiático, mientras que otras, más específicas y con especial poder curativo, solo pueden encontrarse en la singular meseta tibetana.

Los medicamentos tibetanos—en forma de píldoras, polvos, decocciones, concentrados, cremas y lociones— consisten habitualmente en fórmulas con múltiples componentes. Un medicamento complejo puede contener hasta setenta ingredientes.

Remedios de uso común

Existen unos 500 remedios que son de uso común y cuyo objetivo es restaurar el equilibrio de los tres pilares del cuerpo: movimiento, frío y calor.

Diversos estudios científicos recientes han mostrado la eficacia de estas fórmulas. Por ejemplo, después de tres años de estudio riguroso sobre la rhodiola del Tíbet (Rhodiola crenulata), los expertos han confirmado mediante una serie de pruebas farmacológicas su gran eficacia contra el mar de altura, la depresión leve o como estimulante del sistema inmunitario.

Una característica peculiar de la MTT es el uso de minerales que se consideran tóxicos y nocivos, como el mercurio, el plomo y el cinabrio. Para utilizarlos terapéuticamente son sometidos a un proceso complejo de desactivación.

Lo más sorprendente es que también se usan minerales valiosos como coral, ágata, ópalo, oro y plata Los médicos tibetanos consideran que son la esencia y el alma misma de las fórmulas, pues no tendrían tanta eficacia sin ellos.

Por otra parte, el tratamiento con estos remedios se complementa, si el paciente lo desea, con la práctica de la meditación (para ser conscientes de cada momento de nuestra vida e intentar vivir en armonía con la naturaleza) y la participación en elaborados rituales llevados a cabo por los lamas o sanadores chamánicos.

La importancia de la dieta personal

En cuanto a la prevención, la MTT considera que la dieta es un elemento esencial. Pero no propone una dieta universal, sino que cada persona elija los alimentos que le convienen en función de su tipo constitucional, con sus debilidades y fortalezas, y de su estado en el momento.

En el Tíbet, los hospitales de MTT tratan todo tipo de trastornos. En cambio, en Occidente las personas acuden a los médicos tibetanos como última oportunidad y suelen presentar problemas crónicos como la artrosis o la artritis, o bien problemas oncológicos y de estrés (ansiedad, insomnio).

Sin embargo, la medicina tibetana resulta también muy interesante a nivel preventivo y en el tratamiento de los desequilibrios en sus primeras etapas, antes de que se instalen las enfermedades.

Etiquetas:  Budismo

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