Meditar limpiando

Todo en orden

Limpiar la casa, ordenar la mente

El lugar donde vivimos refleja nuestro interior. Por eso, la limpieza puede ser la mejor meditación: pondrá orden en tu mente y claridad en tu vida.

Isabel Carrasco

El hogar es el lugar que nos da cobijo y protección, el espacio que tenemos para alejarnos del mundanal ruido, ponernos cómodos y relajarnos. Es el refugio donde cargar pilas, nutrir y descansar el cuerpo, asearnos y vestirnos con ropa limpia, para resurgir con fuerzas renovadas.

Meditar haciendo las tareas del hogar

Este espacio sagrado que tanto nos aporta también tiene sus necesidades, que a veces desatendemos, imbuidos como estamos en la vorágine de la vida diaria.

Y así los papeles se acumulan, las prendas se amontonan en el armario, la pila de platos sin fregar crece en la cocina y no encontramos sitio para poner nada. El hogar deja entonces de ser un cobijo para convertirse en una fuente de estrés e infelicidad, en una carga, no solo física sino también mental y espiritual.

Es como si la casa se nos cayera encima, esa sensación de “no me concentro en nada “ y “todo lo dejo sin terminar”.

Keisuke Matsumoto, monje budista del templo Komyoji y autor de Manual de Limpieza de un Monje Budista (Ediciones Duomo), nos recuerda que todo es interdependiente. Así, si el ambiente que nos rodea está desordenado nuestra mente también lo estará, mientras que si tenemos la casa limpia y despejada, nuestra mente estará clara y tranquila.

Matsumoto muestra las repetitivas tareas del hogar con una perspectiva nueva. “No solo pueden resultar sencillas y divertidas sino también ayudar a encontrar la serenidad interior”, dice.

En su libro La magia del orden, que está inspirando a muchas personas a transformar sus vidas, Marie Kondo afirma que la vida no empieza realmente hasta que no ordenamos el hogar. Liberarse de ropa, libros y objetos que ya no nos sirven y asignar un lugar a cada cosa son algunos de sus consejos para facilitar el quehacer diario.

Una tarea, 5 sentidos

La disciplina que utilizan los monjes del templo de Tokio se llama osoji y consiste en empezar una tarea y dedicarse en cuerpo y alma a ella durante 20 minutos. Ni siquiera se preocupan por si la van a terminar o no. Esto les libera de la presión de obtener resultados y ayuda a imbuirse en la tarea, que se convierte en un modo de meditación.

La propuesta de Matsumoto es simple: cualquier cosa que hagas, por humilde que sea, hazla en profundidad, cien por cien, poniendo los cinco sentidos. Desde hacer la colada hasta hornear un pastel.

Matsumoto recomienda abrir las ventanas cada mañana y ventilar y purificar el aire antes de limpiar.

“Por más que reluzca todo, si el aire que nos rodea es turbio, nuestro estado de ánimo se enturbiará”. Con el primer soplo que entra, la energía de la estación inunda el hogar. “Siente el aire en tu piel. En primavera y otoño será agradable, cálido en verano y gélido en invierno”.

Limpiar es así una oportunidad para entrar en contacto con la naturaleza, cuyo efecto calmante ayuda a encontrar la ansiada paz mental.

Las tareas del hogar sirven también para ejercitar la voluntad y la disciplina. “Cultiva el hábito de hacerlo cada día”, dice Matsumoto. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

La continuidad es importante. No hace falta dejarlo todo como los chorros del oro o dedicar mucho tiempo. La clave es la repetición.

Valorar y apreciar lo que nos rodea

Tanto Marie Kondo como Matsumoto hablan de ser cuidadosos con las cosas que nos rodean. Crearlas costó trabajo, esfuerzo y energía. Seamos agradecidos con ellas tratándolas con esmero y limpiándolas con atención, en vez de menospreciarlas o tratarlas con brusquedad.

Quienes no cuidan de los objetos tampoco cuidan de las personas

No es casualidad que muchas culturas y tradiciones religiosas resalten la importancia de la limpieza. Un discípulo de Buda dice que se iluminó mientras barría el suelo y a Jesús no se le cayeron los anillos por lavar los pies a los apóstoles.

Por más que limpiemos, siempre queda algo por limpiar. Impliquemos en las tareas a toda la familia. La limpieza es una fuente de renovación diaria al alcance de todos.

Etiquetas:  Meditación Hogar

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