Piensos naturales para perros y gatos

Animales con salud

Comida y vacunas para perros y gatos, ¿qué alternativas naturales tenemos?

Los piensos industriales y el exceso de vacunas y medicamentos amenazan la salud de perros y gatos.

Claudina Navarro

En medicina veterinaria las terapias naturales aún son minoritarias. Si acudimos con el animal bajo nuestra responsabilidad a la consulta más cercana es muy probable que el veterinario lo someta a un calendario intensivo de vacunación y que recurra al arsenal de antibióticos, antiinflamatorios o antidepresivos que usan los médicos más ortodoxos con las personas.

Si se investigan las causas de los trastornos que aquejan a perros y gatos, la mala alimentación se encuentra en primer lugar. Según un informe publicado por What doctors don’t tell you, de la periodista y activista de la salud holística Lynne McTaggart, las conservas y piensos convencionales llevan directamente al veterinario.

Pero... ¿qué hay en los piensos? Más que comida, es una manera de rentabilizar los residuos de la industria alimentaria para humanos. Todo lo que no se comen las personas (cerebros, pulmones y otras vísceras, animales accidentados…), productos cárnicos caducados o grasa de las cocinas de los restaurantes se convierte en comida para perros y gatos.

No se separa el pelaje ni las plumas: todo acaba en la trituradora, junto con cereales y semillas sobrantes de la industria. La mezcla se adoba luego con conservantes, colorantes, aromas…

Alimentación natural para perros y gatos

Un perro medio puede tomar 5 kg de conservantes al año. Al cóctel hay que añadir los restos de antibióticos, pesticidas y metales pesados que se acumulan en la grasa animal. Pero nada impide que estos piensos se presenten como «completos y equilibrados».

La alimentación continuada con estos piensos está relacionada con alergias, enfermedades degenerativas y autoinmunes, cánceres, obesidad y trastornos digestivos y de las encías, que son comunes entre los perros.

La mejor comida es la preparada en casa

Según la Asociación Internacional por el Cuidado Natural de los Animales Domésticos, la mejor comida es la hecha en casa, a base de carne (60%), una buena porción de avena, centeno, cebada y mijo (30%), todo ligeramente cocido, y algo de hortalizas crudas (10%).

Otros expertos recomiendan una dieta de carne cruda, vísceras y huesos, con el argumento de que es la alimentación natural de los perros, descendientes de los lobos, pero olvidan que los últimos 14.000 años han vivido de las sobras de las personas.

En cambio los gatos sí necesitan carne, pues los vegetales no pueden proporcionarles taurina. Los piensos convencionales para ellos se elaboran como los de los perros: con sobras de los mataderos y añadidos.

Si se desea ofrecer al gato una alimentación natural, hay que mezclar carne de músculo, vísceras, atún y un poco de hueso o cáscara de huevo (la leche no es la mejor fuente de calcio para los gatos, pues muchos no digieren la lactosa).

Piensos veganos y ecológicos

Si, por comodidad u otros motivos, optamos por alimentar a nuestro perro o gato con piensos, será indispensable que sean de mayor calidad que los convencionales.

La evolución ha convertido a los perros en omnívoros. Necesitan proteínas, pero estas pueden proceder de fuentes vegetales. Por eso existen piensos veganos y equilibrados para perros como Benevo, Amí Dog y Cani Gourmet. Yarrah, además, es ecológico.

Los piensos secos para gatos se relacionan con la principal amenaza para la longevidad de los mismos: la enfermedad renal causada por la deshidratación crónica. Los gatos necesitan obtener el agua junto con la carne, puesto que no se regulan con la sed. Por otra parte, los piensos secos incorporan cereales y azúcares que favorecen la diabetes, la enfermedad inflamatoria intestinal y la obesidad.

Para los gatos también disponemos de piensos ecológicos y prácticamente sin cereales, como los de Orijen. Pero son aún mejores las comidas húmedas de calidad como Almo Nature y Taste of the Wild. Existen opciones veganas con taurina añadida como Benevo y Amí Cat.

Terapias naturales para perros y gatos

Para prevenir o curar enfermedades animales, existen alternativas naturales al exceso de vacunas y antibióticos.

¡Demasiadas vacunas!

Mientras el perro es joven y está sano, la mayoría de visitas al veterinario son para inyectarle vacunas: contra el moquillo, la hepatitis, la leptospirosis y el virus paragripal. A menudo se le administran en una sola inyección (vacuna DHLPP). También hay vacunas contra la tos perruna, el coronavirus, la antirrábica y la enfermedad de Lyme, transmitida por las garrapatas.

La pentavacuna DHLPP inyecta virus vivos atenuados que puede pueden causar efectos secundarios e incluso versiones mutadas de las enfermedades que tratan de prevenir.

Las vacunas contra los coronavirus o la tos de la perrera tienen toxinas, células muertas o moléculas sintéticas, y no son completamente seguras.

La organización Canine Health Concern estima que uno de cada cien perros vacunados podrían desarrollar alguna enfermedad. Los perros machos, de razas pequeñas y con menos de 6 meses de edad son los más proclives a sufrir efectos secundarios. Además las vacunas no siempre funcionan. En el caso de la leptopirosis, hasta el 20% de los vacunados podrían contraer la enfermedad.

En cuanto a los gatos, el protocolo habitual en España de los veterinarios consiste en administrar las vacunas de la rinotraqueítis, la panleucopenia y el calicivirus. Otra vacuna corriente es la de la leucemia felina, pese a que está relacionada con el desarrollo del sarcoma, un tumor mortal. Las vacunas se dan incluso a gatos que viven sin ningún contacto con otros animales, situación en que el riesgo de contagio es insignificante.

Los fabricantes de vacunas para animales no están obligados a probar su seguridad con estudios rigurosos.

Los adyuvantes y aditivos que forman parte de la composición de las vacunas y no están libres de efectos secundarios como reacciones en el lugar de la inyección. Algunos autores los relacionan con tumores y enfermedades autoinmunes.

Plan individual en lugar de calendario vacunal

En lugar de seguir el calendario, el veterinario y el propietario pueden consensuar qué vacunas concretas vale la pena administrar individualmente y cada cuánto tiempo, en función de la raza y el estilo de vida. Los fabricantes recomiendan la renovación anual, pero la protección dura de 3 a 7 años, según la vacuna, asegura Ronald Schultz, decano de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Wisconsin.

Alternativas naturales

Los veterinarios homeópatas recurren a los «nosodes» o «vacunas homeopáticas» para el tratamiento para perros y gatos. La firma Phytopet elabora pastillas que combinan varias «vacunas». Otras medicinas homeopáticas ayudan a prevenir efectos secundarios.

Por ejemplo, con Thuja y Lyssin 30C se combaten los efectos negativos de la vacuna contra la rabia, obligatoria en algunas comunidades españolas.

Ante la enfermedad, medicinas más suaves

Cuando un gato o un perro cae enfermo se le administran antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios, antihistamínicos o antidepresivos desarrollados para el organismo humano. Un medicamento apropiado puede salvar la vida del animal, pero el uso crónico de fármacos sin considerar la raza o las características del animal provoca efectos secundarios graves.

La acupuntura y la homeopatía son medicinas eficaces con los animales. Lo saben bien los ganaderos ecológicos que deben evitar los medicamentos. Cada vez existen más veterinarios que dominan estas técnicas.

6 claves para prevenir enfermedades en los animales

  1. El ejercicio al aire libre es imprescindible. El tiempo y la intensidad de la actividad dependen del animal y de la raza.
  2. Un lugar tranquilo, protegido e higiénico donde el animal pueda descansar y dormir también es básico.
  3. Hay que cepillarlos, bañarlos (sin demasiada frecuencia), limpiarles los oídos y vigilar los dientes. Los productos antiparasitarios deben usarse solo cuando sea imprescindible, bajo control del veterinario.
  4. Conviene evitar las concentraciones de animales. Los vacunados pueden transportar virus y pasarlos a los no vacunados.
  5. Las residencias de animales son focos de infecciones y estrés. Mejor dejarlos con un cuidador.
  6. Si cae enfermo, acude a un veterinario con experiencia en homeopatía y acupuntura. A veces, los suplementos pueden ser eficaces. Las vitaminas A y C ayudan a superar las infecciones.
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