Cómo conocer tu estado de salud

Obsérvate a diario

Autochequeo: lo que sale de tu cuerpo dice mucho de tu salud

El aspecto de la orina, las heces y el sudor son indicativos de tu buena o mala salud

Josep Lluís Berdonces

Se dice que la salud es el silencio del cuerpo. Pero hay una serie de patologías, generalmente crónicas, que en estadios iniciales no dan síntomas importantes. Si nuestro estado de ánimo es bueno, podemos evaluar nuestro estado físico, basándonos en síntomas fáciles de identificar. Podemos empezar por averiguar si tenemos en un rango adecuado los niveles de colesterol, triglicéridos, azúcar y hormonas, y si los diferentes órganos funcionan bien.

No debemos olvidarnos de acudir al médico de vez en cuando para que nos haga un chequeo, especialmente a partir de los 40 años. A partir de esta edad no estará de más que nos hagamos un análisis de sangre cada dos o tres años. Además de las variables mencionadas, las pruebas hepáticas o renales nos dan una indicación bastante precisa de lo que se puede estar cociendo en nuestro cuerpo.

7 señales para conocer tu estado de salud

Además de acudir al médico cuando se presenten síntomas, también podemos observar a diario el aspecto de nuestra piel, de la boca, la orina o las heces, pues reflejan nuestra salud.

1. ¿De qué color es tu orina?

La orina sirve para regular la homeostasis interna y los componentes de la sangre, de donde deriva directamente. Hemos de orinar varias veces al día, la emisión ha de ser agradable y su color ha de ser adecuado. Un orina oscura, marronácea, muy amarilla puede indicar una sobrecarga de los riñones o la presencia de sangre debido a una infección si es rojiza.

Las infecciones de orina son favorecidas por la mala higiene o por aguantar demasiado. Beber suficiente agua es la premisa para evitarlas. 

Un aumento en la frecuencia de las visitas al baño (más de 4-6 al día) sugiere una irritación o infección de orina (se puede distinguir mediante un sencillo test de orina). En enfermedades como la diabetes, las elevaciones del azúcar en sangre producen con frecuencia la necesidad de orinar mucho.

2. ¿Cómo son tus heces?

El estreñimiento (heces duras, con frecuencia igual o menor a una al día) es un problema habitual. Moverse poco y tomar poca fibra y muchas calorías ocasiona que las heces sean menos, más duras y más difíciles de eliminar.

Pero el estreñimiento es un problema de primer orden, ya que dificulta la circulación, aumenta el riesgo de tener varices, colesterol, afecciones del hígado, alteraciones de la piel, etc. Y es uno de los trastornos más fáciles de solucionar: aumentar la fibra, beber más y hacer más ejercicio.

La emisión ha de ser fácil, no dolorosa, no explosiva. El estreñimiento y la diarrea provocan dificultades a las que no hay que acostumbrarse. Debemos reaccionar y modificar los hábitos. 

En algunos casos la diarrea aparece tras la ingestión de algún alimento al que somos sensibles. Hemos de descubrir al causante sin llegar a obsesionarnos con las informaciones sobre intolerancias, alergias y alimentos prohibidos para toda la vida.

Las deposiciones desechas, sin forma, también indican un problema alimentario. Nos hablan de una digestión insuficiente. Deberíamos sopesar en estos casos si lo que más nos afecta son las grasas o los fritos, las frutas o los azúcares.

La aparición de sangre en las heces se debe consultar con el médico. Si se observa al final de la defecación indica generalmente la presencia de hemorroides. Ten en cuenta que si tomas alimentos como la remolacha o las espinacas las heces pueden teñirse de negro.  

3. El sudor

El olor del sudor es otra pista: es señal de que se eliminan en abundancia sustancias de desecho internas por los poros. Hasta cierto punto hay que favorecer esta eliminación con ejercicio y tomando líquidos.

Se pueden hacer baños con avena o con hojas de zarzamora para regular el sudor, si se considera excesivo.

4. La piel

La piel es la frontera con el medio ambiente externo. Es también nuestra imagen. Pero no hemos de fijarnos en si tenemos más o menos verrugas o cicatrices. Nos referimos a la salud de la piel en palabras mayores.

La reacción al frío o el calor indica el estado de la circulación. Una piel bien irrigada responde mejor a los cambios de temperatura y prueba que la circulación también será buena en las piernas, en el cerebro, en el sistema digestivo…

Las personas que aguantan muy mal los días más fríos pueden sufrir un exceso de tono nervioso vegetativo. Tienen "los nervios a flor de piel" y la reacción al frío suele ser bastante deficiente. El consejo es que deberían calmarse un poco en el día a día.

¿Como distinguimos una mancha de un tumor?

A veces no sabemos si un lunar o una mancha son benignos o no. Veamos el «ABCDE » de las características a tener en cuenta en una peca de la piel: Asimetría, Bulto, Color (más de un color, a veces tirando a violáceo), Diámetro y Evolución (cuando crece). La existencia de tres o más de estas características debería llevarnos al dermatólogo para descubrir a tiempo el cáncer de piel.

6. Los ojos

La expresión de la cara nos dice mucho. Los ojos saltones pueden sugerir algún problema hormonal, como el hipertiroidismo. Las arrugas de la frente expresan preocupación. Una cara relajada indica menos tendencia a las contracturas, y posiblemente a las enfermedades moduladas por el sistema nervioso, como la gastritis, el asma y los dolores menstruales…

7. Los dientes y la lengua

Decía el Dr. Theron Randolph, odontólogo, que el estado de los dientes presenta una relación directa con la salud corporal y en especial con el sistema conectivo y las articulaciones. Por eso cuidar los dientes es ocuparse de la salud general. Las piezas dentarias deberían estar íntegras hasta los 50 años, a partir de esa edad no es infrecuente padecer una periodontitis e ir perdiendo alguna pieza, pero esta aparición se retrasa con unas costumbres adecuadas.

Las caries revelan malos hábitos alimentarios, en especial exceso en el consumo de hidratos de carbono refinados y déficit de minerales.

La presencia de aftas o llagas frecuentemente nos habla de una deficiencia en la cicatrización de las heridas o en las defensas. En todos estos casos, si no solucionamos la causa difícilmente arreglaremos la consecuencia.

El mal olor de boca con frecuencia es debido a un déficit de higiene bucal, pero en muchas ocasiones viene de más abajo y es propio de personas con gastritis o afecciones del hígado. La presencia de saburra (capa blanquecina) en la parte posterior de la lengua anuncia algún proceso inflamatorio del esófago o del estómago, mientras que si se halla hacia la punta se relaciona con afecciones hepáticas o intestinales.

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