Acupuntura y cáncer de mama

Menos efectos secundarios

La acupuntura alivia el dolor articular en pacientes de cáncer de mama

Las pacientes de cáncer de mama tratadas con inhibidores de la aromatasa, como terapia o por prevención, suelen sufrir un intenso dolor articular para el que se recetan fármacos con graves efectos secundarios. Un estudio demuestra que la acupuntura sirve para alivir ese dolor.

Mayra Paterson

Dos de cada tres cánceres de mama se deben a tumores con receptores de hormonas positivos, que se suelen tratar con unos fármacos llamados inhibidores de la aromatasa. A veces el tratamiento con estos fármacos se alarga durante años aunque se haya superado el cáncer, para prevenir su reaparición.

Pese a su eficacia, estos fármacos tienen efectos secundarios muy molestos. Uno muy frecuente es el dolor articular, que afecta a una de cada dos mujeres. Puede ser tan intenso que algunas acaban abandonando el tratamiento.

Un equipo de investigadores perteneciente al SWOG, una red científica de investigación oncológica independiente, ha concluido en un estudio reciente que la acupuntura es capaz de reducir el dolor articular significativamente. El estudio ha sido financiado por el National Cancer Institute (NCI) de Estados Unidos.

Disminuir el dolor articular con acupuntura

El tratamiento con inhibidores de la aromatasa es habitual en mujeres posmenopáusicas que sufren o han sufrido un cáncer de mama con receptores de hormonas positivos. También se da a mujeres posmenopáusicas que, sin haber tenido cáncer de mama, se considera que tienen un riesgo alto de desarrollarlo.

El efecto preventivo de este tipo de fármacos se debe a que reducen los niveles de estrógenos. La duración del tratamiento puede ser larga: entre cinco y diez años. La contrapartida son sus efectos secundarios, especialmente el dolor y la rigidez articulares.

"Los inhibidores de la aromatasa son una de las medicaciones más habituales y efectivas contra el cáncer de mama, y se utilizan tanto para la prevención como en fases iniciales del tratamiento", comenta la Dra. Dawn Hershman, autora del estudio y profesora de medicina y epidemiología en la Universidad de Columbia de Nueva York.

"Ahora bien, también sabemos que no funcionan si la gente no se los toma, y que el principal motivo por el que la gente no lo hace son sus efectos secundarios", advierte.

Un dolor limitante

El dolor afecta sobre todo a rodillas, caderas, manos y muñecas. Y no es cosa para tomarse a la ligera: cuando es muy intenso puede hacer que resulte difícil llevar a cabo incluso actividades tan básicas como caminar, sentarse, subir escaleras, teclear en el ordenador o conducir.

Para aliviar este efecto secundario se suele recurrir a opiáceos y otros fármacos. Estos tienen, a su vez, otros efectos secundarios y son muy adictivos, por lo que muchas mujeres prefieren evitarlos. "Muchas mujeres no quieren tomar fármacos para tratar los síntomas causados por otros fármacos", sostiene Hershman.

Buscar alternativas a los opiáceos para aliviar este dolor es, pues, también el objetivo de parte de la comunidad médica. Por eso los investigadores estudiaron la eficacia de la acupuntura en este aspecto concreto. En muchos hospitales se recomienda esta terapia de la medicina tradicional china como apoyo en el tratamiento para paliar los efectos secundarios de la medicación, incluidas la rigidez y el dolor articulares.

La eficacia de la acupuntura

El estudio del SWOG, que se presentó en el Simposio sobre el Cáncer de Mama que cada año se celebra en San Antonio (Estados Unidos), refrenda ahora esta recomendación y la utilidad de la acupuntura como alternativa natural a los fármacos para el dolor.

La acupuntura redujo el dolor significativamente en mujeres posmenopáusicas que recibían tratamiento con inhibidores de la aromatasa en una fase inicial de cáncer de mama.

En total se reclutó a 226 pacientes con un cáncer de mama en fase inicial, todas ellas sometidas a tratamiento y procedentes de 11 centros médicos diferentes de Estados Unidos. Se las dividió aleatoriamente en tres grupos. A lo largo de 12 semanas, las mujeres del primer grupo fueron tratadas con acupuntura; las del segundo recibieron un falso tratamiento que simulaba ser acupuntura (se insertaban agujas superficialmente en puntos no terapéuticos del cuerpo), y las del tercero grupo no recibieron tratamiento complementario.

Durante las primeras seis semanas las sesiones de acupuntura real y la simulada se realizaron dos veces por semana; durante las seis siguientes, se realizó solo una por semana de mantenimiento. Mediante cuestionarios se les preguntó sobre el grado de dolor antes, durante y después de los tratamientos.

Tras las primeras seis semanas de tratamiento, el 58% de las pacientes que habían recibido acupuntura real habían experimentado una reducción del dolor de como mínimo el 50%. En las del grupo de acupuntura simulada y del grupo sin tratamiento, la reducción fue solo del 33% y el 31% respectivamente. El dolor máximo reportado fue asimismo significativamente inferior en el grupo tratado con acupuntura real.

Al cabo de las 12 semanas, las diferencias persistieron. Además el alivio del dolor fue duradero, pues se mantuvo durante 24 semanas, un aspecto que supone una ventaja respecto a los fármacos que se utilizan contra el dolor, con un efecto de menor duración.

Con estos resultados, los autores del estudio concluyen que sería bueno que los médicos se animasen a comentar con sus pacientes la opción de la acupuntura como terapia complementaria y que se ampliara la cobertura sanitaria a esta terapia.

suscribete Julio 2017