Antibióticos cuadrado

Prevención

Antibióticos, menos es más

Se recetan muchas veces cuando no es necesario, acaban con las bacterias beneficiosas y tienen efectos secundarios. Tómalos solo cuando sea imprescindible.

Dra. Irina Matveikova

En el cuerpo todo está interconectado y constituye un vasto ecosistema que nos proporciona salud y vida. Si eliminásemos todos los microbios de nuestro cuerpo, moriríamos. En los tratamientos, hemos de respetar a las bacterias buenas apuntando a las malas con mayor precisión para no crear una resistencia bacteriana a los tratamientos convencionales.

Tomamos demasiados antibióticos

De los antibióticos que se prescriben en España, el 80-90% se obtienen con receta de médicos de atención primaria. El error de la estrategia convencional queda probado con las infecciones recurrentes: con cada nueva tanda de tratamiento con antibióticos, el cuerpo se debilita y el nuevo brote de infección aparece al poco tiempo.

El 80-90% de los antibióticos se recetan en los centros de atención primaria. El 44% de forma errónea o innecesaria.

Hay que recordar que los síntomas respiratorios que comienzan de manera repentina, en unas horas, con síntomas como congestión nasal, fiebre, vómitos o diarreas y tos seca, lo más probable es que se deban a una infección causada por un virus. Y estos no se tratan con antibióticos. Cuando se administran de manera inadecuada, los antibióticos influyen negativamente en la propia microbiota.

Superbacterias: una amenaza grave

El fenómeno de la resistencia indica que algo no se ha hecho bien y que es necesario cambiar de política en la lucha contra las infecciones. La propia Organización Mundial de la Salud afirma en su informe de vigilancia de las resistencias microbianas en 2014 que "sin una acción urgente y coordinada, el mundo se dirige hacia una era postantibióticos en la que infecciones corrientes y lesiones menores que hemos tratado satisfactoriamente durante décadas pueden volver a resultar mortales".

"El mundo se dirige hacia una era postantibióticos"

Durante los últimos 70 años los médicos hemos recetado generosamente antibióticos con un espectro de acción muy amplio, unos más afines para las infecciones de las vías respiratorias, otros para las urinarias o la piel. Suponíamos que su acción era tan fuerte y general que mataría todas las bacterias agresoras.

No nos parábamos a pensar en que también matábamos las buenas que nos protegían. Lo correcto hubiera sido pensar que si nos ponemos enfermos es probable que nos falte algo. En lugar de matar o de eliminar los síntomas, vamos a buscar la raíz del problema, descubrir de qué carecemos o qué tenemos que añadir.

Alternativas naturales a los antibióticos

Sin antibióticos, la infección viral puede resolverse en unos siete días con la ayuda de plantas, nutrientes y un cuidado especial. Lo ideal es hidratar, nutrir, descongestionar, drenar, desintoxicar y suplementar de forma adecuada al enfermo. Es importante quedarse en casa, reposar durante tres días por lo menos, aplicando masajes suaves o practicando estiramientos.

Tampoco es buena idea ignorar el virus e intentar superar la infección tomando medicación sintomática como paracetamol para poder continuar trabajando y realizando las actividades habituales como si no pasara nada. Más vale reorganizarse por unos días que arriesgarse a sufrir complicaciones, como una infección bacteriana que sí requiera tratamiento y una recuperación lenta, con fatiga y rendimientos intelectual y físico reducidos.

También debemos recordar que si sufrimos una infección viral significa que podemos contagiar fácilmente a cualquier persona que esté cerca de nosotros, aunque sea solo durante un instante y hayamos recurrido a las pastillas para reducir los síntomas.

¿Cuando es correcto tomar antibióticos?

Si al pasar unos 5-7 días los síntomas empeoran, es momento de valorar el tratamiento con antibiótico. Pero antes es conveniente realizar el cultivo de la mucosidad que eliminas (de la nariz, la garganta o la expectoración que tienes con la tos). Con el cultivo y el antibiograma se puede conocer con exactitud cuál es el antibiótico más preciso y eficaz. Con estos datos tendríamos la seguridad de que el tratamiento es necesario y está hecho a medida.

Sobre todo es interesante realizar estos análisis en los casos de infecciones recurrentes para no repetir la prescripción que ha resultado ineficaz. En las infecciones en que no se puede acceder a la zona afectada se administra el antibiótico que más frecuentemente ofrece buenos resultados.

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