prevenir cáncer de mama

Medicina integrativa

Guía para prevenir el cáncer de mama

La genética puede ser determinante en algunos casos, pero el estilo de vida también puede influir en la aparición o prevención de la mayoría de tumores.

Cristina Sáez

Cuando le diagnosticaron un cáncer de mama, Angélica ya llevaba meses con el corazón compungido. Hacía más de un año que notaba un bultito en el pecho. “No es nada, mujer. Vete tranquila”, le dijo su médico tras una mamografía. Pero los meses iban pasando, el bulto crecía, le dolía y ella, que acababa de cumplir los 45 años, intuía que algo no iba bien.

“Volví a ir al médico, que al verme preocupada, decidió realizarme una biopsia. El día que me confirmó que tenía un cáncer de pecho, al salir de la consulta tenía unas ganas enormes de llorar. Estaba muy asustada”, explica Angélica, que ahora, cinco años después y ya recuperada, sigue emocionándose al recordar aquel momento.

Como a ella, cada año en España se diagnostica cáncer de mama a unas 22.000 mujeres, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Esta incidencia nos sitúa por debajo de países como Estados Unidos, Reino Unido y Holanda, pero muy por encima de otros como Japón. Afortunadamente, hoy el 80% se curan, una cifra que ha mejorado en los últimos años.

Cómo prevenir el cáncer de mama

Aunque se suele hablar de este cáncer en singular, existen diversos tipos de tumores y, si bien puede haber un condicionante genético, se sabe que factores ambientales y de estilo de vida pueden favorecer o prevenir su aparición.

Factores que favorecen la aparición del cáncer de mama

Tras el cáncer no se esconde un solo motivo. Natàlia Eres, oncóloga, recalca que el cuerpo humano no solo es muy resistente sino que tiene una gran capacidad para repararse, y que esta enfermedad es multifactorial. «A lo largo de la vida se van sumando impactos, hasta que al final el organismo se colapsa allí donde más impactos tiene», afirma.

Sobre algunos de esos impactos no se puede hacer nada, como la edad; a más años más probabilidad de desarrollar un tumor de mama. Los antecedentes familiares también pesan: entre un 20 y un 30% de las pacientes tienen un familiar con algún tipo de cáncer. Y existen mutaciones, como las de los genes BRCA1 y BRCA2, que hacen que sus portadoras tengan mayor riesgo.

Los estrógenos en el cáncer de mama

No obstante, el hecho diferencial del cáncer de mama respecto a otros es su estrecha relación con las hormonas femeninas. Se ha demostrado que una elevada exposición de la mujer a estrógenos a lo largo de su vida aumenta el riesgo.

Así tener la primera menstruación antes de los 12 años o entrar en la menopausia más allá de los 55 aumenta las probabilidades de desarrollarlo, como no tener hijos, tenerlos después de los 30 o no dar lactancia materna. Las terapias con estrógenos, como la de reemplazamiento hormonal, los tratamientos de fertilidad y los contraceptivos orales también aumentan el riesgo al tener como base los estrógenos.

Reduce tu consumo de alcohol

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el 21% de las muertes por cáncer de mama en todo el mundo son atribuibles al consumo de alcohol, la obesidad y el sedentarismo.

El alcohol se vincula a un aumento de estrógenos y otras hormonas asociadas al cáncer de mama receptor hormonal positivo, el más habitual. Según breastcancer.org, la principal asociación sin ánimo de lucro norteamericana sobre esta enfermedad, las mujeres que beben al menos tres vasos de vino, cerveza o combinados a la semana tienen un riesgo un 15% mayor que las que no toman alcohol.

«No se trata de no beber, pero sí de reducir la cantidad», apunta la oncóloga Natàlia Eres, para quien media copa de vino o un quinto de cerveza al día es una medida aceptable.

Cuida tu peso

La obesidad está relacionada con el cáncer, también con el de mama. Las hormonas femeninas se fabrican en las células del tejido adiposo (la grasa corporal), sobre todo a partir de la menopausia. Por tanto, un exceso de tejido adiposo aumenta el nivel de estrógenos, lo que puede acelerar el crecimiento de tumores estrogenosensibles.

Haz ejercicio

El sedentarismo o falta de ejercicio se asocia a múltiples enfermedades, como diabetes, cardiopatías y también cáncer. Se ha demostrado que el deporte cardiovascular habitual, como bicicleta o natación, reduce la grasa corporal, lo que a su vez baja los niveles de hormonas promotoras del cáncer, como el estrógeno; además, ayuda a eliminar los metabolitos o productos de desecho de las hormonas. Los expertos recomiendan al menos tres horas y media de ejercicio a la semana.

Cuida tu alimentación

La alimentación es otro pilar de prevención. La World Cancer Research Fund publicó en 2007 un informe que vinculaba el 30% de los cánceres directamente a los hábitos alimentarios, una cifra que el doctor Richard Béliveau, director del Laboratorio de Medicina Molecular en la Universidad de Montreal (Canadá) y tal vez uno de los científicos que más ha estudiado la relación entre dieta y cáncer, eleva al 70%.

Si bien se está investigando mucho la relación entre alimentación y cáncer de mama, hay poco consenso por ahora en la comunidad científica. Muchos expertos, algo escépticos, se limitan a aconsejar una dieta equilibrada y variada, sin dejarse abrumar por los llamados “alimentos anticáncer”. Otros, en cambio, insisten en la necesidad de seguir dietas libres de estrógenos.

“Nuestra sociedad está obsesionada con obtener un ABC de la dieta. Queremos saber qué alimento va bien para tal cosa y ya está, como si fuera un medicamento. Pero no funciona así. Se trata de tomar consciencia de nuestra alimentación en global”, destaca la nutricionista especializada en oncología Pilar Sala, que aconseja un alto consumo de fibra, frutas y verduras, optando por granos enteros en lugar de refinados y, sobre todo, menos proteína animal, que actúa como disruptor endocrino. Y proteína animal no es solo carne, sino también huevos, embutidos y lácteos.

«Es mejor obtener las proteínas que necesitamos de las legumbres, sea germinadas o cocinadas», recomienda Sala, quien añade que, además, es mejor optar por alimentos ecológicos.

Se suele decir que las coles son alimentos anticáncer. Lo cierto es que tienen propiedades muy interesantes para prevenirlo: son antiinflamatorias, bloquean a los carcinógenos y tienen efectos antibacterianos y antivíricos.

«Para aprovechar estos beneficios, debemos consumirlas en crudo o al vapor», apunta Sala, quien señala que se suele abusar de la cocción y reclama que se ingieran más verduras crudas, como ensaladas, ricas en enzimas que interactúan de forma beneficiosa con el sistema inmunitario.

El omega-3 es otro gran aliado.

Toma el sol de forma controlada

No solo comer bien es esencial. También los baños de sol para estimular la producción de vitamina D (15 minutos tres veces por semana, en horas de baja insolación) y los suplementos de esta vitamina para evitar carencias.

Descansa las horas que necesites

Dormir bien es asimismo básico. El organismo aprovecha el sueño para repararse y es necesario un buen descanso que respete sus ciclos naturales.

Conviene, por último, bajar revoluciones. Aunque no hay estudios concluyentes que vinculen directamente un estrés elevado y continuado con la aparición del cáncer, se sabe que la liberación en gran cantidad de hormonas del estrés como el cortisol resulta tóxica y acaba afectando al tejido mamario.

Artículos relacionados