dieta del yoga para la paz

Yoga y nutrición

La dieta de la paz

Si practicas yoga, te beneficiará también mucho llevar una dieta vegetariana, pues la carne sobrecarga los órganos depurativos

El yoga no solo ofrece un sistema para disfrutar de calma y lucidez mental, esta ciencia del arte de vivir también aborda en profundidad la alimentación y los efectos beneficiosos que pueden ejercer sobre la mente.

El yoga opta por una dieta vegetariana por razones morales, espirituales y de salud, dado que está en armonía con el principio espiritual de no-violencia y respeto a la vida (ahimsa).

La carne aporta al cuerpo más proteínas de las que precisa y puede sobrecargar sus órganos de eliminación. Metabolizarla para obtener energía en vez de proteínas genera residuos de nitrógeno. Los excesos de ácido úrico y otras sustancias se depositan en las articulaciones y merman la flexibilidad y la movilidad.

Pero, además, consumir carne implica un derroche de recursos. Un terreno sembrado de cereales puede alimentar a más personas que ese mismo espacio dedicado a cultivar piensos con los que se criarán animales. Para el yoga, cada criatura es una entidad viviente, con corazón y emociones, que respira y siente.

3 dietas de 3 gunas

El hinduismo afirma que la energía tiene tres cualidades o gunas que coexisten en equilibrio. Son sattva (la pureza), rajas (la actividad, la pasión, el cambio) y tamas (la inercia, la indolencia, la oscuridad). La teoría de las tres gunas puede aplicarse tanto a a la cocina como a las personas, y recalca la idea de que todo está interrelacionado.


1. La dieta pura (sátvica)

Es la que nutre al organismo a la vez que le aporta paz, equilibrio y tranquilidad. La digestión no es pesada, apenas genera toxinas y favorece una mente en calma. Los alimentos sátvicos por excelencia son las frutas y verduras frescas, los cereales integrales, los frutos secos, las legumbres, las semillas germinadas.


2. La dieta estimulante (rajásica)

Es la que impulsa a la acción en el exterior y al goce sensual, favoreciendo el estímulo en el sistema nervioso. Su consumo suele generar pasión y alegría, pero también puede alentar los altibajos de ánimo. Se consideran rajásicos los alimentos muy especiados (salados, ácidos, picantes, amargos...), el pan blanco, los pasteles, el azúcar blanco, el chocolate, el café, el té, las bebidas de cola, el ajo y la cebolla.


3. La dieta pesada (tamásica)

Produce adormecimiento, inercia, desmotivación. Conduce a una pérdida de energía o prana, con lo que la mente pierde claridad y el cuerpo envejece antes de lo deseable. Los alimentos tamásicos son los poco frescos, recalentados varias veces, rancios, muy cocidos o muy fritos. Es el caso del pescado y la carne de animales criados en cautividad y sacrificados hace días, los quesos curados (en especial los azules), las setas, las carnes grasas, las conservas de calidad mediocre y las bebidas alcohólicas.

Cocina con amor, come con calma

La dieta ideal del yoga se compone de alimentos sátvicos. Sin embargo, la forma de preparar un plato y comerlo también cuenta. Así, una comida de tipo sátvico engullida deprisa actúa como si fuese rajásica (excitante), mientras que si es muy copiosa resulta tamásica (genera somnolencia y abotarga la mente).

Y el esmero o el amor que pone el cocinero también dejan su estela. El yoga considera por tanto que la forma y la actitud con que nos alimentamos repercute en el cuerpo y la conciencia.

Leche y bebidas vegetales

Gran parte de la industria lechera moderna confina a los animales en espacios mínimos, los alimenta con piensos no exentos de plaguicidas y los medica con fármacos de forma sistemática. Buena parte de esas sustancias pasan a formar parte de la grasa de la leche, que además, al homogeneizarse, reduce tanto el tamaño de sus partículas que estas pueden incluso atravesar la mucosa intestinal humana.

Quizá esa sea una de las razones de que la intolerancia a los productos lácteos vaya en aumento. En una dieta de tipo yóguico se puede sustituir la leche de origen animal por leches vegetales, como las de avena o de almendra.

Combina alimentos

El cuerpo humano no es solo un conjunto de músculos y órganos coordinados por los sentidos y un sistema nervioso organizado, sino que también está formado por una red de canales cuya energía es influida por los alimentos que se ingieren.

Así, los alimentos (sátvicos, rajásicos, tamásicos) son recursos que conviene saber utilizar y armonizar. Ciertas especias hacen más grata una comida; una taza de té puede dar un impulso que a veces el cuerpo agradece; siempre habrá ocasión para un menú festivo… Todo es cuestión de proporciones. Cada persona ha de adaptar su dieta a sus necesidades y su momento vital.

Artículos relacionados

suscribete Julio 2017