En equilibrio

5 asanas de yoga para ganar equilibrio físico y mental

Ejercitar el equilibrio del cuerpo es hacerlo en todos los aspectos de la vida: menos estrés, más concentración y mejor gestión de las emociones

Alejandra Vidal

asana equilibrio 1. 1. Firme como un árbol

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1. Firme como un árbol

  • Apoya la planta del pie derecho en la parte interna del muslo izquierdo. Con suavidad, desplaza la rodilla derecha hacia atrás para abrir la cadera. Junta las palmas de las manos en el centro de tu pecho y mantén el tronco erguido.
  • Inhala y extiende los brazos, alargando la columna y estirando el tronco.
  • Respira rítmicamente mientras te sea cómodo y deshaz la postura siguiendo los pasos a la inversa. Repite con la otra pierna.

Yoga equilibrio mental. 2. Expándete con más seguridad

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2. Expándete con más seguridad

  • De pie, alinea tus hombros, caderas, rodillas y tobillos.
  • Flexiona la pierna derecha y sostén el dedo gordo con los dedos índice y medio de la mano derecha.
  • Estira la pierna al frente sin perder tu centro de gravedad y respira un par de veces para estabilizarte.
  • Sin mover las caderas, abre lentamente la pierna estirada hacia el lado y mira por encima del hombro contrario. Mantén la postura unas 5 respiraciones completas y profundas sintiendo cómo te expandes y tu peso se desvanece.

Yoga para el equilibrio 2. 3. Echa raíces en la tierra

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3. Echa raíces en la tierra

  • Separa los pies un metro, inhala y levanta los brazos hasta los hombros con las palmas hacia abajo.
  • Gira los pies a la derecha: el derecho 90° y el izquierdo 60°.
  • Flexiona la rodilla derecha y apoya la mano derecha en el suelo a dos palmos del pie.
  • Inhala y lleva el peso del cuerpo a la pierna derecha mientras elevas la izquierda.
  • Estira el brazo izquierdo por encima de tu cabeza y mira hacia la mano elevada.

Asanas cuerpo sano 4. 4. Siente tu poder mental

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4. Siente tu poder mental

  • Junta los pies y lleva las manos al pecho en posición de oración.
  • Relaja los hombros y haz unas respiraciones observando la distribución de tu peso en ambos pies.
  • Inhala y, mientras inclinas el tronco hacia delante, eleva al mismo tiempo la pierna derecha hacia atrás.
  • Activa tu abdomen, respira en el centro del pecho e intenta crear una línea recta entre el tronco y la pierna que mantienes elevada.
  • Alarga el cuello y mira hacia abajo y adelante, como el guerrero que vuela sobre los problemas sin involucrarse en ellos.
  • Observa la estimulante sensación de poder que esta postura te proporciona. Mantén entre 4 y 5 respiraciones.

posturas de yoga equilibrio. 5. Restablece tu centro vital

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5. Restablece tu centro vital

  • Ponte en cuclillas y junta las palmas de las manos justo en el centro de tu pecho.
  • Elige un punto estable delante de ti para fijar la mirada.
  • Inhala y eleva la pierna derecha hasta que compruebes que queda en paralelo al suelo.
  • Estira la columna, activa el abdomen y respira profunda y rítmicamente controlando al tiempo la tendencia de tu cuerpo a tambalearse.
  • Toma conciencia de las oscilaciones que realiza tu cuerpo y acéptalas sin más, alegrándote de saber que estás donde debes estar y que todo es perfecto tal como es.
  • Mantén la posición entre 4 y 5 respiraciones profundas y conscientes.

Comemos rápido, besamos sin tiempo, trabajamos mucho, caminamos a gran velocidad…

Vivimos sumidos en una actividad febril en la que mantenerse en equilibrio, para muchas personas, resulta toda una hazaña. En este contexto, el yoga se convierte en un eficaz aliado, pues su propósito principal es equilibrar el cuerpo, la mente y las emociones.

Posturas de yoga para el equilibrio

En este artículo te proponemos una serie de asanas o posturas de yoga que, si las realizas de forma rutinaria (2 o 3 veces por semana), te ayudarán a regular tus altibajos emocionales y a afrontar con mayor ecuanimidad el día a día.

Si tienes en cuenta estas recomendaciones verás como rápidamente tu cuerpo gana fuerza y equilibrio y ¡el peso desaparece!

  • Concéntrate en la respiración y en todas las sensaciones que te produce cada postura. La atención plena es la clave para alcanzar los beneficios.
  • Respira de manera profunda y a un ritmo pausado y comprobarás como tu cuerpo se estabiliza sin dificultad.
  • Mantener el abdomen contraído es fundamental para lograr estabilidad y no tambalearte.
  • Si te caes, ¡no pasa nada! Vuelve a intentarlo, retoma la postura con la siguiente inhalación y una sonrisa.

Puedes incluir estas posturas en tu práctica de yoga completa o hacerlas por separado; en ese caso, recuerda calentar antes con algunos estiramientos o con tres o cuatro rondas de "saludos al sol".

Y por último, no olvides que debes hacer lentamente todos los movimientos y que debes descansar 5 minutos en posición tumbada boca arriba antes de continuar con tu día.

Los efectos del yoga sobre el cuerpo, la mente y las emociones

Las más de mil asanas o posturas de yoga que existen (incluidas las variaciones) cultivan el balance físico, mental y emocional de quien las practica.

Sin embargo, las asanas de equilibrio son aún más eficaces para este propósito, pues exigen mucha concentración, fuerza y paciencia. Practicándolas comprobarás que son unas grandes maestras que invitan a conocerte mejor y recuperar el centro cada vez que lo necesites.

Como es arriba, es abajo. Y como es adentro, es afuera. Lo cierto es que todo lo que hacemos y cómo lo hacemos es producto de nuestro estado interno: de la energía, la mente y las emociones. O lo que es lo mismo, la estabilidad y firmeza que puedas lograr en una postura que requiera gran capacidad de equilibrio reflejará también el estado de tu mente y de tus emociones.

El proceso para dominar una postura de equilibrio, además de aportarte seguridad y autosuficiencia, es una magnífica vía para que encuentres un mejor y mayor equilibrio en todos los aspectos de la vida. Cuando llevas a cabo un asana de equilibrio tu cuerpo y tu mente trabajan de manera conjunta y esto repercute a su vez, para ti, en una mayor capacidad de concentración y en una mejor gestión del estrés y de la emociones.

Lo más difícil para mantener el equilibrio en una postura, como en la vida en general, es vaciar la mente de pensamientos y evitar pensar en «me voy a caer», en cosas parecidas o en lo que pasará después. Las posiciones que ejercitan el equilibrio te obligan a estar presente, a mantenerte en el verdadero «aquí y ahora» sin impaciencia.

En el plano físico, estas asanas, además de mejorar el equilibrio en todo el cuerpo, fortalecen la musculatura de las piernas y de los brazos, regulan el sistema nervioso y desarrollan nuestra capacidad de concentración.

¡Namasté!

Etiquetas:  Asanas Equilibrio

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