Asana diosa

Energía sexual

Mindfullness en la cama: las 5 asanas del sexy yoga

¿Estás plenamente presente cuando practicas el sexo? Estas posturas de yoga abrirán tu conciencia, activarán tu energía sexual y disfrutarás más.

Mavi Marín

Sexy-yoga, ¡mindfulness en la cama!

El yoga nos enseña a escucharnos, a prestar atención a nuestro cuerpo, a respirar y aliviar las tensiones, a distanciarnos de las emociones y de los pensamientos pasajeros.

¿Y si aplicamos todo esto a nuestra experiencia sexual? ¿Y si cuando hacemos el amor, o cuando nos damos placer a solas, nos paramos a sentir, a observar cómo reacciona nuestro cuerpo, cómo huele la habitación, qué sonidos llegan a los oídos y cómo reaccionamos ante ellos? ¿Y si estuviéramos más presentes durante el acto sexual?

Con la práctica del yoga en plena consciencia o, como lo llaman en los países anglosajones, el mindful yoga, usamos la concentración en las sensaciones que experimentamos para vaciar nuestra mente de pensamientos y alcanzar el estado meditativo.

Podemos aplicar este principio de mindfulness o plena consciencia a las diferentes actividades de la vida. En el caso de la sexualidad, donde nuestro cuerpo experimenta multitud de sensaciones, si prestamos atención a los diferentes elementos físicos podemos liberarnos de bloqueos, miedos, complejos…

Asana para ver la vida como un juego

Liberación emocional

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Y no solo disfrutar de una sexualidad plena, sino alcanzar estados elevados de consciencia gracias a nuestra práctica.

Estar realmente presentes durante el sexo

Las sensaciones físicas las experimentamos a través de los sentidos. Pero a menudo tenemos la mente tan ocupada por juicios, pensamientos, miedos y prisas que no nos dejan escuchar esta información.

Incluso cuando hacemos el amor nos cuesta estar presentes "realmente" y banalizamos el acto y su potencial de placer y conocimiento.

Por eso conviene despertar los sentidos, ejercitándolos. Puedes comenzar con el olfato. Percibe los olores e intenta identificarlos, describe si son frescos, pesados, dulzones, florales, agrios… Observa la temperatura del aire en tus fosas nasales, intenta percibir la textura del olor y tus reacciones.

El tacto puede ser el siguiente. Concéntrate en la textura de las cosas que tocas, las sensaciones de la ropa contra tu cuerpo, el viento sobre la piel, el agua sobre las manos, recorre tu cuerpo de vez en cuando observando el sentido del tacto en cada milímetro. La lengua contra los dientes, los calcetines en los tobillos, el espacio entre los dedos.

Procede con la vista, el oído y el gusto de la misma manera. Saborea los alimentos, observa su textura y temperatura; concéntrate en los sonidos que te llegan e intenta definir su origen, la distancia, el volumen. Detente en los colores del espacio en el que estás, fíjate en los detalles, en la forma de las copas de los árboles o de los edificios, mira como si descubrieras todo por primera vez.

Has desentumecido y activado tus sentidos y ahora puedes aplicar esto a tu experiencia sexual. Elige una sensación en la que concentrarte y obsérvala bien. La respiración, los sonidos, la intensidad de la luz, la textura de la piel, el olor, la temperatura… y no quieras correr a otra, quédate en ella.

La sexualidad es mucho más que sexo. El sexo se limita al acto mecánico; la sexualidad abarca las energías, es una dimensión de nuestra naturaleza. La sexualidad va con cada persona, podemos experimentarla en solitario o compartirla.

Pero, recuerda, cuando elegimos una pareja sexual tenemos que ser conscientes de que le estamos dando acceso a nuestro cuerpo, a nuestro templo, y para entregarnos completamente y vivir una experiencia libre tenemos que tener completa confianza en nuestra pareja.

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Equilibra tu energía sexual

Como paso previo es necesario equilibrar la energía sexual. Practica esta secuencia de 3 asanas solo o en pareja para conseguirlo:

1. La montaña

De pie, pies juntos y dedos abiertos, tobillos tocándose; contrae los muslos, bascula la pelvis, mete el ombligo, sube el esternón y rota los hombros atrás. Crece hacia el cielo por la coronilla; mentón hacia la garganta.

2. Enraízate

Concéntrate en tus pies, imagina que tienes raíces y siente cómo te mantienen agarrado a la tierra.

3. Mudra del loto

Con los meñiques y pulgares de ambas manos en contacto, respira para limpiar las emociones estancadas:

  • Inspira normal y haz una pausa.
  • Haz una espiración completa seguida de una pausa.
  • Espira el aire que quede.
  • Inspira y haz otra pausa. Haz diez ciclos respiratorios de esta manera y relájate.

Una vez equilibrada tu energía sexual, empieza por la asana de la diosa.

Etiquetas:  Asanas Mindfulness Sexo

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