Variante de Utthita Trikonasana para recuperar la estabilidad

Utthita Trikonasana modificada

Asana para recuperar la estabilidad emocional

No puedes estar siempre estable, pero sí confiar en que podrás recuperar la estabilidad, porque está dentro de ti. Practicando esta variante del triángulo o Utthita Trikonasana podrás experimentarlo en tu propio cuerpo.

Or Haleluiya

Un estado estable, por deseable que sea, no es algo fijo. Podría decirse que es simplemente una faceta del proceso en el que constantemente uno pierde y recupera el eje central.

Esta es una mirada más realista sobre la estabilidad y, por tanto, más alcanzable y disfrutable. Si quieres estabilidad, debes estar dispuesto a perderla por un momento.

Cualquier cosa nos puede sacar de nuestra «estabilidad»: un pensamiento que no sirve a nuestro propósito vital, una mirada ajena, algo que consideramos que nos perjudica, recaer en un mal hábito… Son situaciones que forman parte de la experiencia vital y nos enseñan cómo funciona la mente.

Si aceptamos que la mente tiene sus ciclos, fases y biorritmos como cualquier otro órgano corporal, disfrutaremos de sus olas y veremos la estabilidad que hay detrás de sus corrientes constantes: esa mirada despierta que lo observa todo.

Estabilízate con esta variante de Utthita Trikonasana

La observación lúcida permite ver lo que es inherente al conjunto cuerpo-mente. Si en lugar de identificarnos con los pensamientos nos identificamos con la conciencia que los observa, ganaremos libertad y una estabilidad plácida.

En esta alternativa a la clásica postura de yoga del triángulo trabajas la estabilidad a la vez que conectas con la vida que se mueve dentro de ti.

1. Crea la base sobre la que te sostienes

Separa las piernas un metro aproximadamente, hasta el punto donde te notes estable.

Explora los límites y asegúrate de estar estirando bien el interior y lado posterior de las piernas.

2. Gira y agranda el estiramiento

Gira el pie derecho hacia fuera y, doblándote por la cadera, inclínate con la columna bien alargada.

Deberías notar cómo se produce un estiramiento aún mayor en las piernas.

3. Coloca los brazos mientras sientes y observas

La postura de los brazos marca la variante. Lleva el brazo izquierdo por detrás para sujetar el derecho y apoya la mano derecha, de lado, sobre el corazón.

Nota cómo palpita el corazón mientras mantienes el cuerpo estable en esta posición.

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