Guía de terapias naturales

Hipopresiva, terapia

Esta gimnasia combinada con fisioterapia rehabilita el suelo pélvico.

Guía práctica
 
Madrid
Servicio de
Urología del Hospital Clínico San Carlos. Universidad
Complutense, tel. 91 330 30 00
Gimnasia Abdominal
Hipopresiva (Beatriz Cosgrove) c/Princesa 3 Duplicado,
tel. 679777374
Barcelonaspan>
Centro de Rehabilitación del suelo
pélvico
Vía Augusta, 277, tel.
93 206 37 20

Hospital de Bellvitge, tel.
93 260 76 00

Hospital Clínico, tel.
93 227 54 00




 
Bilbao

Clínica Guimón, tel. 944 21 01 01

San Sebastián
Policlínica Guipúzcoa. Parque Miramón San Sebastián, tel. 943 00 27 03

Vitoria
Clínica de la Esperanza, tel. 945 25 25 11

 
 


Sentía tanta vergüenza que llevó en secreto su problema durante más de un año. Sin embargo, ahora que lo ha superado, para que nadie más sufra lo que ella, acepta contar en público su experiencia. Ana María Valverde tiene 66 años y tras un resfriado empezó a padecer pérdidas de orina al toser y al estornudar. No lo dijo a nadie hasta que al cabo de un año acudió por fin al ginecólogo. Éste le recomendó hacer unas sesiones de rehabilitación del suelo pélvico. «Después de hablar todo ha sido muy sencillo. En tan sólo 15 sesiones de rehabilitación ya no tengo pérdidas y he notado enseguida una gran mejoría. Aún tengo que visitar a mi ginecólogo, pero no creo que haga falta operarme porque estoy perfectamente. Es un trastorno que te hace perder tu dignidad y merma tu calidad de vida, pero con esta técnica nada dolorosa, se soluciona fácilmente. Además, una vez aprendidos, los ejercicios pueden hacerse incluso en el autobús»,asegura Ana María.
La rehabilitación del suelo pélvico, casi desconocida en España, se aplica de forma sistemática en muchos países de Europa. En Estados Unidos es casi obligatoria después de cada parto. Y es que valorar el estado de esta musculatura que cierra y sostiene toda la parte baja del abdomen, la vejiga, el útero y el recto después de dar a luz permite prevenir la incontinencia y otros trastornos como el descenso de la matriz.
La rehabilitación del suelo pélvico combina la fisioterapia con la gimnasia hipopresiva. Ana Abelló y Marta Álvarez, fisioterapeutas y directoras del Centro de rehabilitación del suelo pélvico nos explican:«Primero, mediante unas preguntas, determinamos el origen de la pérdida de orina. Después con un aparato denominado biofeedback medimos la fuerza activa que se puede ejercer con la musculatura del suelo pélvico evaluando el estado de esta zona invisible. Con este aparato también enseñamos a la paciente a ejercitar los músculos correctamente. Mediante la colocación de una sonda vaginal el biofeedback puede transformar la contracción voluntaria en señales visuales y auditivas, lo que permite, tanto a la paciente como a nosotros, estar seguros de que se está ejercitando y controlando de forma idónea esta musculatura que muchas mujeres ni siquiera saben que existe. Sabes qué sensación exacta debes tener y además se aprecia objetivamente cómo aumenta día a día la fuerza activa y el tono muscular de la zona a través de la gimnasia hipopresiva y de la electroestimulación. Esto es importante también a nivel psicológico. La electroestimulación contrae la musculatura del suelo pélvico de forma automática y completamente indolora. Es imprescindible cuando los músculos están muy atrofiados y un paso previo a poder rehabilitarlo después con la gimnasia hipopresiva».


Una gimnasia específica
Cuando el músculo está localizado y ligeramente estimulado se pueden empezar las sesiones de gimnasia hipopresiva, la gimnasia más adecuada para la rehabilitación del suelo pélvico porque es la única que disminuye la presión en el abdomen haciendo subir toda la musculatura, la bufeta y la matriz hacia arriba. En esta gimnasia cada ejercicio se realiza en estado de apnea, es decir teniendo el abdomen vacío de aire. Además de la musculatura del suelo pélvico, con la gimnasia hipopresiva se fortalece toda la musculatura del bajo vientre. La desventaja que presenta es que resulta un poco complicada de aprender, pero una vez se domina los ejercicios pueden realizarse fácilemente en casa. Bastan 15 minutos de práctica diaria e incluso haciendo sólo uno o dos ejercicios distintos ya se obtienen muchos beneficios. Las clases se realizan con un máximo de 6 personas para poder atenderlas de una forma casi personalizada.
Hay que tener en cuenta que otras gimnasias como los abdominales clásicos y los ejercicios de impacto (aeróbic, correr...) perjudican enermemente el suelo pélvico. Por otra parte la interrupción del flujo de la orina puede originar infecciones de orina y provocar un descoordinación del músculo detrusor que se ocupa de controlar el flujo de la orina.
En el caso de las incontinencias urinarias también se pide a la paciente que lleve un diario miccional para concienciar y corregir las alteraciones de la conducta que se producen.«Como tienes miedo sufrir una pérdida se va más al lavabo y se bebe menos. El diario nos permite trabajar la parte psicológica del problema», sigue Ana Abelló.

También para hombres
Con esta rehabilitación se corrige el estreñimiento debido a una falta de musculatura del recto e incontinencias urinarias masculinas muy frecuentes después de una operación de próstata. Entonces el biofeedback y la electroestimulación se introducen en el recto de forma totalmente indolora. También se tratan problemas de vaginismo, donde hay un bloqueo inconsciente de la musculatura de la vagina que se corrige enseñando a la mujer a controlarla y a relajarla de forma consciente.
Se calcula que dos millones de españoles sufren incontinencia urinaria, de los que un 70% son mujeres. La cirugía reparadora del suelo pélvico puede ser necesaria, pero sin la rehabilitación antes y después de la misma no resulta suficiente y a menudo con esta técnica la incontinencia remite sin necesidad de pasar por el quirófano. Las compresas higiénicas tampoco resuelven el problema. Sin embargo con la rehabilitación del suelo pélvico la incontinencia se cura con 6 a 20 sesiones que cuestan unos 40 euros cada una.«Algunas mujeres se gastan el dinero en operaciones de estética, pero esto te permite recuperar algo mucho más importante que la belleza: tu dignidad como persona»,concluye Ana María Valverde.

Silvia Díez

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