Guía de terapias naturales

Feng-shui

Esta técnica milenaria china aporta armonía y bienestar a la vivienda.

Guía práctica
 
Barcelona
Feng Shui Natural, tel. 93 210 15 68
www.fengshuinatural.com

El Taller del Hábitat. tel. 93 295 57 57
www.eltallerdelhabitat.com

Xussa Dueñas Domínguez; contacta@kinergi.es; tel. 96 110 19 20

Bilbao
El Taller del Hábitat (Getxo), tel. 94 602 29 60.
 

 
 


Ana Álvarez entró en el mundo del feng-shui a raíz de conocer a Silvestre Pérez y Natividad Pérez Domingo, especialistas en esta técnica milenaria y autores del libro Feng Shui para todos, publicado por De Bolsillo. «Mi marido se quejaba muy a menudo de dolores de cabeza y cervicales y en la casa en la que estábamos no acabábamos de encontrarnos a gusto. Hablé con Silvestre y Natividad y les propuse hacer un estudio de la vivienda para ver si existía algún problema serio que pudiera perjudicar la salud y para ver qué mejoras nos sugerían aplicar», señala Ana.
El estudio reveló que debajo de la cama y coincidiendo con el lado en que dormía el marido de Ana pasaba una vena de agua subterránea y que en la cabecera recibía corrientes electromagnéticas de la casa de los vecinos, que tenían una cama con motor. Por otra parte, la casa tenía muchos cruces de redes de hartmann (líneas de fuerza o energía dispuestas en forma de malla producidas por las radiaciones terrestres que, según los geobiólogos, son puntos patógenos para la salud) y un edificio enfrente en forma de lanza que los enfocaba. «Hicimos los cambios que nos sugirieron: cambiamos la cama de sitio, evitando el cruce hartmann y la vena de agua; pusimos una doble cortina para tapar la influencia negativa del edificio de enfrente, cerrando la persiana al irnos a dormir; situamos la cuna del bebé en el lugar más saludable de su habitación y realizamos algunas reformas estéticas. En nuestra habitación había un mapa del mundo y curiosamente mi marido estaba siempre de viaje... Lo quitamos y lo cierto es que tras estas pequeñas reformas pudimos vivir más tranquilos. Mi marido ya no tenía tantos problemas de salud, pero con el tiempo nos acabamos mudando».
Ana explica que antes de trasladarse a su nueva vivienda pidió a Silvestre y a Natividad un nuevo estudio. Teniendo en cuenta su gusto personal, le aconsejaron sobre las mejores habitaciones para el descanso, las ubicaciones más saludables para las camas; los colores más convenientes, así como los elementos decorativos más favorecedores para el flujo del chi o energía vital. «Los especialistas nos comentaron la necesidad de potenciar la cocina por la excelente ‘estrella’ que tenía y para que su energía se repartiera por la casa. Colocamos las ventanas de madera. Le aportamos la mayor cantidad de luz posible y tonos neutros en las paredes y el mobiliario, y ubicamos estratégicamente una fuente. En el resto de la casa hicimos que dominaran los materiales naturales y los colores más propicios para las zonas de actividad y descanso. Así hemos conseguido una vivienda en la que nos sentimos muy cómodos», afirma encantada.


Canalizar el chi
Un texto clásico de geomancia china llamado Zangshu o Libro de los Entierros, del maestro Guo Pu (276-324), expresa: «El chi (energía vital) viaja y se dispersa con el viento, pero se retiene en presencia del agua». Esta frase aclara el origen del término feng shui (viento y agua) como el arte de canalizar y conservar el chi. Silvestre Pérez explica que un lugar con buen feng-shui facilita la afluencia de corrientes positivas al espacio influyendo en la vida de sus habitantes.
Para realizar un estudio los especialistas en feng-shui utilizan también aparatos de geobiología, que detectan la contaminación electromagnética, varillas de radiestesia y la brújula Lou Pan, más completa que la occidental y que permite llevar a cabo un estudio sistemático de las orientaciones cardinales de la casa, así como fórmulas matemáticas que indican cuáles son los mejores espacios para cada actividad y cada miembro de la familia.
Natividad dice que en un principio comenzaron practicando un feng-shui con el mapa bagua, pero que la necesidad de profundización les ha llevado a la escuela de la Brújula o Li Qi, que desarrolla un estudio más preciso y rico en matices. «Lo esencial de un estudio de este tipo es la búsqueda de la belleza –añade Silvestre–. Para ello es importante que la entrada a la vivienda o el lugar por donde entra el chi, se halle diáfana; que la parte trasera ofrezca protección a las personas que viven en ella (un barranco sería muy negativo, por ejemplo), que exista limpieza, orden e iluminación natural; que los motivos simbólicos (fotografías cuadros...) reflejen la felicidad de sus habitantes, que no haya objetos estropeados, que impere el equilibrio en los colores y las formas y se retiren los objetos que ya no se usan para favorecer la renovación energética».

Gema Salgado

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