Guía de terapias naturales

Alcoholismo

En España unas 10.000 personas recuperan su vida en Alcohólicos Anónimos.

Guía práctica
 
En la página web de Alcohólicos Anónimos aparecen las direcciones y los teléfonos de los centros de toda España y los links a las páginas de la asociación en Europa y Estados Unidos:
www.alcoholicos-anonimos.org

 

 
 


Alcohólicos Anónimos lleva 71 años transmitiendo en todo el mundo un mensaje de fortaleza y esperanza a través de su experiencia con esta terrible enfermedad, ayudando a todas las personas que deseen permanecer sobrias de por vida a liberarse de su adicción.
Mar hace ya cinco años que no toma alcohol. Desde la adolescencia había tenido una relación muy desequilibrada con la bebida. «Iba buscando el puntito pero siempre lo pasaba. Una sola copa me transformaba». En los últimos tres años antes de dejar de beber, el alcohol se había convertido en el motor de su vida.
En apariencia todo era normal: «No tenía problemas graves. Tenía mi negocio, mi hija… Pero dentro de mí habitaba una sensación de vacío que llenaba bebiendo. El alcohol me permitía anestesiar las emociones. Cada mañana me decía que iba a dejarlo y al rato ya estaba ebria. Entonces mi preocupación era sólo beber. Pero, por otro lado, me preguntaba qué estaba haciendo con mi vida. Tenía muchos remordimientos».
Su momento para dejarlo llegó después de sufrir mucho y decidió buscar ayuda porque sola se veía incapaz. Aprovechó un instante de plena conciencia para llamar a Alcohólicos Anónimos (AA). Ese primer contacto le impactó mucho al explicarle su interlocutor que el alcoholismo en realidad es una enfermedad.
AA se define como «una comunidad extendida por todo el mundo, cuyos hombres y mujeres se ayudan unos a otros a mantener su sobriedad y que comparten libremente la experiencia de su recuperación con otros que puedan tener problemas con la bebida y desean solucionarlos».<


Detener la enfermedad
El alcoholismo es una enfermedad grave reconocida por la OMS que puede conducir a la degradación física, mental y emocional de quien la sufre.
Para AA el alcoholismo no se puede curar, pero sí se puede detener. De hecho, los alcohólicos anónimos siguen identificándose como alcohólicos aun cuando llevan varios años sin probar una gota. Como estrategia no se proponen dejar de beber para siempre, sino que se hacen la promesa de no beber durante un día entero: las 24 horas del día presente. Esa promesa se va renovando día tras día. Lo que importa no es lo que se hizo ayer o lo que se hará mañana, sino mantenerse sobrio hoy.

Doce pasos
El programa se basa en Doce Pasos diseñados para la recuperación. Lo más importante, y quizá lo que les hace seguir adelante, es que, al compartir todos el mismo problema, existe una comprensión especial entre ellos. «Pensaba que aquí sólo habría un grupo de cartoneros… Pero cuando llegué había personas de todo tipo. Sus historias me sonaban. Estaban explicando mi historia», dice Mar.
La experiencia de los veteranos sirve a los nuevos para darse cuenta de que es posible pasar de ser borrachos conocidos a alcohólicos anónimos. No hay psicólogos, ni terapeutas ni otras ayudas. Ni siquiera financieras. No las quieren. Son ellos solos los que tiran adelante y poco a poco aprenden a vivir sin muletas.
El primer paso es «asumir la derrota». «Es esencial reconocer que eres un enfermo y que tu vida ha llegado a ser ingobernable», apunta Mar. Paso a paso se aprende a vivir sin miedo para conocerse mejor a uno mismo y poder hacer inventario sin culpa ni vergüenza sobre la propia vida; se van compartiendo experiencias, se repara el daño cometido hasta el momento y se ofrece apoyo incondicional a quien lo necesite.
«Los demás te ayudan a averiguar qué hay dentro de ti que te hace sufrir y evadirte de las situaciones que te superan. Pero lo más importante es transmitir esperanza a otras personas que están enfermas para agradecer lo que han hecho por ti y procurar la recuperación de cada miembro. Lo esencial es el bienestar común», añade Mar.

La salida del infierno
Jaime, uno de los más veteranos del grupo, lleva 15 años sin beber. Empezó a hacerlo a los 14. Ahora está muy agradecido a AA: «Te abren las puertas del infierno para que salgas». Cree que el programa de recuperación es muy importante para saber qué está pasando. «Vas descubriendo por qué vivir la vida a pelo es tan complicado para un alcohólico. Ahora –prosigue–, mi vida empieza en el grupo. Del grupo a casa. Del grupo al trabajo. Soy muy feliz».Jaime fue un borracho pendenciero de fin de semana y de sobremesa durante 15 años. Lo perdió todo menos el trabajo por culpa de su adicción. «Los seis meses siguientes al abandono de mi mujer creo que buscaba la muerte. No me maté ni maté a nadie porque Dios no lo quiso. Me sentía muy culpable. Recuerdo una Nochevieja abrazado a una botella de cava diciéndole que era la única que no me había abandonado».Su madre lo llevó al médico. Allí la psicóloga le habló por primera vez de que tenía una enfermedad.

Sí que se puede y vale la pena
Jaime admite que cuesta mantenerse sin beber pero sí que se puede y vale la pena. «Lo principal es darse cuenta de que es una enfermedad. Y que te ha tocado a ti. Como si fuera una alergia. Después, hay que convencer a tu cabeza de que debe hacer las cosas de otra manera. AA te lo pone fácil; tú sólo tienes que poner ganas. Entonces tu vida cambia, empiezas a rodearte de gente y cosas distintas. Pero es la vida de cada uno. Aquí no aconsejamos ni damos opinión. No juzgamos. Tú eliges”.

Araceli Domínguez

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