Foto: Josep Pedrol
 
Guía de terapias naturales

Masaje ayurvédico infantil

Además de ser un auténtico placer, constituye un beneficio comprobado para los más pequeños.

Guía práctica
 
¿Cómo debe ser un buen profesional?
Debe tener formación en masaje ayurvédico y unas buenas aptitudes pedagógicas para transmitir a las madres sus conocimientos.

¿Para qué es eficaz?
En bebés que necesitan el contacto físico. También puede servir como apoyo de otras terapias infantiles, para tranquilizar a niños nerviosos y proporcionarles seguridad emocional.

¿Quién acude?
Padres que desean reforzar los vínculos afectivos con sus hijos.

Sesiones necesarias
El masaje se aprende en un taller de dos horas. Se practica con asiduidad en bebés hasta que empiezan a andar (a los niños de menos de un mes no debe tocárseles el vientre, por si no ha cicatrizado el cordón), aunque es recomendable seguirlo practicando durante toda la infancia.


 
Precio por sesión
El aprendizaje cuesta unas 5.000 ptas.



Direcciones útiles
  • Instituto Ayurvédico Español. Informa de los centros que enseñan la técnica a nivel nacional.
    Tel.: 96 355 31 99.
  • Alberto M. Cortés.
    Tel.: 93 438 23 61.
  • Centro Adi Shakti.
    Tel.: 93 301 18 90.
  • Delia Teruel. Estudio Espiral.
    Tel.: 94 823 82 45 y 607 19 29 39.
  • Carmen Sánchez. Estudio Espiral.
    Tel.: 95 826 34 94.
  • Un buen libro: Frédérick Leboyer, "Santala". (Ed. Hachette en castellano y Ed. Altafulla en catalán).

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    Ashwini (nombre de una estrella en sánscrito) recibe masajes de Irene, su madre, desde que era un bebé. Ahora tiene 3 años y ninguno de los dos prescinde de este contacto que estrecha su relación afectiva. Casi cada noche Ashwini acoge en su piel las caricias lentas, profundas y suaves de las manos de Irene, impregnadas de aceite de oliva tibio y de un amor que se distribuye con armonía por su piel.
    Irene se sienta en el suelo y pone a Ashwini, tumbado boca arriba y desnudo, sobre sus piernas, en las que ha colocado un plástico y una toalla. Para empezar, desliza las palmas de las manos de dentro hacia fuera por todo el cuerpo del niño, exceptuando la cabeza. Intenta abarcar la máxima superficie y hacer el masaje con sentimiento. Sabe que la técnica por sí sola no sirve para nada y que para que el masaje dé resultado debe ayudarse de la respiración. Por eso dedica más tiempo a la espiración que a la inspiración. De esta manera, la energía que se transmite a través del masaje fluye más fácilmente. Es un gran acto de entrega.
    Después de masajear el vientre de su hijo, Irene dedica su atención a las piernas. Mientras alza una de ellas, masajea la otra desde el tobillo hacia abajo y realiza un amasamiento con la palma de la mano.Trabaja también el talón del pie con los dedos pulgar e índice. Desliza entonces la mano con firmeza por la planta del pie, al igual que hace en el empeine. Después de repetir la operación en la otra pierna, pasa a los brazos. En las palmas de las manos se entretiene más, masajeando con suavidad hasta la punta de los dedos.
    Antes de dar la vuelta al niño, le toca la cara de abajo a arriba, sin pararse en las cejas. En la espalda, baja hasta los riñones y vuelve a subir con pases hacia fuera, del mismo tipo que en el pecho. Nunca toca las vértebras. Luego se para en los riñones y la cintura, antes de amasar el culito con las palmas de las manos.
    El masaje finaliza con nuevos pases por las piernas y las plantas de los pies de Ashwini. Ahora un gran beso y un baño con agua templada y sin jabón para potenciar los efectos del masaje.

    Araceli Domínguez

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