Guía de terapias naturales
Kinesiología
Detecta en las respuestas musculares el origen de los trastornos y cura múltiples enfermedades.
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¿Cómo debe ser un buen profesional? Debe amar su profesión, ser respetuoso e imparcial con la persona que tiene ante sí y centrarse en la demanda del paciente para buscar la vía de restablecimiento adecuada. Para ello, cuanto más amplia sea su formación, de mayores recursos podrá disponer. En todo caso, son necesarias un mínimo de 1.000 horas lectivas de formación reconocida en kinesiología.
¿Para qué es eficaz la kinesiología? Detectar con suma precisión las causas de los problemas del paciente en cualquier ámbito y para encontrar las vías de reequilibrio adecuadas a cada persona. Se puede aplicar en una amplia gama de campos, de la salud y la psicología. Incluso puede ser útil para mejorar técnicas de aprendizaje. Además carece de efectos secundarios.
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Sesiones necesarias La kinesiología puede abordar un abanico inmenso de problemáticas. Pero en una primera sesión ya se detecta el foco del problema y a partir de ahí se dibuja la estrategia a seguir.
Duración y precio por sesión La visita de alrededor de una hora cuesta entre 42 y 84 euros.
Direcciones útiles
Asociación de Profesionales de Kinesiología y TFH de España, tel.93 568 40 24
Miquel Artés. Mayor de Gracia, 73. Barcelona, tel.93 237 59 14
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Imma fue a hacerse una revisión ginecológica y se encontró con la mala noticia de que la citología indicaba la presencia de células degenerativas. Su médico le propuso una intervención quirúrgica inmediata. Pero Imma, que se interesaba desde hacía tiempo por la medicina natural, decidió intentar probar primero por esta vía. Le recomendaron un terapeuta que utiliza la kinesiología para descubrir qué campos energéticos están desequilibrados en el cuerpo y qué «interruptores» interiores deben desbloquearse para que mejore la salud. Imma acudió a la consulta del kinesiólogo Miquel Artés padeciendo una fuerte hemorragia que se había desencadenado tras una biopsia. Tras dialogar con él, decidió posponer la intervención, dejándola como último recurso si la mejoría no se producía.
Músculos que hablan La kinesiología fue desarrollada en los años setenta por George Goodhearth, un médico quiropráctico americano. Desde entonces su expansión y desarrollo han sido enormes. Goodhearth descubrió que todo músculo ofrece una respuesta débil cuando el sistema que debe alimentarlo (nervioso, sanguíneo, linfático, energético) se encuentra bloqueado o se halla sometido a estrés. A partir de aquí realizó una asociación entre unos tests musculares y los meridianos de acupuntura y también con puntos reflejos neurolinfáticos. En la primera visita, Artés determinó a partir de estos tests y de las respuestas musculares obtenidas qué áreas de su paciente estaban en disfunción. En la actualidad, la kinesiología permite detectar con bastante precisión el origen de un trastorno, ya sea de tipo físico, energético o emocional. Asimismo se han estructurado una serie de medidas que ayudan a desbloquear las áreas problemáticas, a soltar el estrés, a hacer circular la sangre, a oxigenar las áreas comprimidas... A través de la investigación del kinesiólogo, el propio cuerpo responde a los interrogantes acerca de qué terapia o medicina es la más adecuada para ese paciente en ese momento. Según la kinesiología esto se debe a que las células funcionan como unos chips cargados de memorias con diferentes informaciones relativas al campo químico, a la relación entre hemisferios cerebrales, al estado de la columna y de las cadenas musculares, a la circulación de la energía de los meridianos, al campo emocional..., es decir, a las diferentes áreas que conviven en estrecha interrelación en la globalidad del individuo. En el caso de Imma, la investigación del terapeuta dio como factor desencadenante una infección vírica. A partir de ahí siguió avanzando con la orientación de encontrar a qué terapia natural era particularmente sensible ese virus. Tras recorrer parte del repertorio de tests que corresponden a cada uno de los campos de la persona, se fue perfilando con claridad qué estrategia terapéutica se necesitaba en ese caso para activar las funciones de restauración que condujeran de nuevo a la paciente a gozar de una buena salud. En primer lugar, Artés vio que era necesario un remedio homeopático, que terminó con la hemorragia en poco más de veinticuatro horas. Para el tratamiento fue barajando remedios de oligoterapia, productos indicados en casos en los que hay que apoyar la regeneración de tejidos afectados, como el cartílago de tiburón, planta llamada la uña de gato y antioxidantes. Las tres primeras visitas fueron cada quince días, y a continuación se espaciaron hasta una frecuencia mensual. A los seis meses Imma repitió la citología y el resultado fue negativo. Para la medicina convencional ya no había problema. Pero los tests de kinesiología aún detectan restos del problema, por lo que el tratamiento continúa. Imma, preventivamente, sigue con su sesión mensual con el kinesiólogo y con el cartílago de tiburón.
Ana María Vidal
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