Temas destacados marzo Nº 155


Superar las alergias


Las medicinas naturales como vía de curación.

Según los datos epidemiológicos actuales, uno de cada cuatro o cinco españoles (entre 8 y 10 millones de habitantes) sufre alguna enfermedad alérgica, y la cifra crece un 10% cada año. Las reacciones respiratorias –rinitis alérgica y asma…– son las manifestaciones alérgicas más frecuentes, con 6 millones de afectados, aunque la aparición de alergias alimentarias y cutáneas aumenta considerablemente.

¿Por qué aparecen?
Las alergias son consecuencia de una alteración del sistema inmunitario, que actúa de forma desmedida ante sustancias en principio inocuas. Dichas sustancias entran en contacto con el organismo básicamente a través de la respiración (contaminación industrial o de los edificios), junto con los alimentos (aditivos químicos) y en contacto con la piel (cosmética, metales).

El peso de la alimentación
El abuso de productos lácteos es un factor desencadenante de alergias, debido sobre todo a la caseína, proteína de la leche. En este sentido conviene indicar que los grandes aficionados al queso, lo que incluye a muchos vegetarianos, suelen padecer crisis depurativas primaverales, en forma de alergia o presentando un cuadro de estornudos y rinorrea cuando toca airear los excesos del invierno.
Asimismo el mundo de las golosinas ofrecen a los niños un amplio abanico de sustancias químicas alergénicas. En el año 2004 fue noticia un dato preocupante: uno de cada seis niños españoles menores de 5 años sufre actualmente asma.

Prevenir una crisis alérgica
Ciertos hábitos dietéticos y de estilo de vida pueden prevenir la hipersensibilidad alérgica.

  • Reduce la leche. La caseína (proteína láctea) puede irritar el sistema inmunitario. Un menor consumo alivia las alergias, los resfriados crónicos, bronquitis, sinusitis y algunas enfermedades autoinmunes.
  • Dieta hipoproteica.El exceso de proteínas puede alterar el sistema inmunitario y mantenerlo en un estado de hiperreactividad, pudiendo favorecer una crisis alérgica.
  • Remedios convencionales. Las nebulizaciones de ácido cromoglícico en las fosas nasales pueden evitar las rinitis alérgicas. Son eficaces y carentes de efectos secundarios a diferencia de los aerosoles de corticoides. A algunos pacientes de rinitis alérgica les basta realizar la ducha nasal con suero fisiológico (o agua con un poco de sal).
  • Quercetina. Este bioflavonoide, presente en el trigo sarraceno, las cebollas y los cítricos, estabiliza la membrana de las células que liberan histamina en una reacción alérgica. Toma 400 mg, dos veces al día, fuera de las comidas.
  • Adelgazar. La mayoría de personas que tienen problemas de sobrepeso experimentan una mejoría espectacular o la remisión completa de su alergia al normalizar su peso.
  • Combatir el estrés. Los ejercicios de yoga y relajación ayudan a disminuir las crisis alérgicas y su intensidad.
  • Técnicas alternativas. La kinesiología y la hipnosis bien conducidas por un especialista pueden facilitar que el sistema inmunitario olvide lo aprendido en otras circunstancias y que había adquirido como un hábito, por ejemplo la respuesta inadecuada a sustancias inocuas como el pelo de animales, el polen de las plantas o los hongos.

    La curación como diálogo
    Detrás de la alergia suele haber una parte psicosomática. ¿Por qué, si no, un alérgico puede desencadenar una crisis asmática al ver una fotografía de un prado florido?
    Para muchos médicos y terapeutas, la verdadera curación tiene lugar a partir de cierto grado de apertura psicológica, pues a veces el problema no es la enfermedad en sí, sino el estado psicológico subyacente. Por eso a veces no hay distinción entre medicina y psicología.

    Dr. Ramón Rosselló

    El artículo íntegro puede leerse en la revista Cuerpomente.


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    Cada alergia es distinta y se tiene que tratar de forma personalizada porque en ella suelen confluir causas externas, físicas y psicológicas.