glifosato pesticida

Pesticida cancerígeno

A Bayer le espera una avalancha de sentencias judiciales

Un tribunal de Estados Unidos reconoce el efecto cancerígeno del glifosato, principal ingrediente del pesticida Roundup, de Bayer.

Claudina Navarro

La dirección de Bayer ha reconocido a sus accionistas que hay en marcha más de 11.000 demandas judiciales en Estados Unidos contra la empresa por los efectos cancerígenos del Roundup (marca con la que comercializa el pesticida glifosato, el más utilizado en el mundo).

La marca Roundup fue creada y comercializada en todo el mundo por Monsanto, compañía que fue adquirida por Bayer en 2018. Desde 2015 el glifosato es calificado por la Organización Mundial de la Salud lo calificó en como “posiblemente cancerígeno para las personas”.

El glifosato es un "factor importante" en el desarrollo del cáncer

El 19 de marzo el jurado convocado por un tribunal federal reconoció que existen suficientes evidencias científicas de que la exposición al glifosato es un "factor importante" en el desarrollo del cáncer. Después de este reconocimiento, el juicio continuará adelante con la demanda presentada por un ciudadano de California, Edwin Hardeman, de 70 años, que ha utilizado el Roundup en su propiedad durante 30 años.

No se trata todavía de una sentencia, pero es otra mala noticia para Bayer, que ya recibió un primer revés cuando un juez de Califonia la condenó a pagar una indemnización de 253 millones de euros (tras un recurso esta cantidad se redujo a 68 millones, decisión que ha sido apelada por el demandante) a Dewayne Johnson, un jardinero que enfermó de linfoma no Hodgkin. Este tipo de cáncer es el mismo que sufre Hardeman.

Acusan a Monsanto de manipular a científicos y gobiernos

En el juicio de Hardeman, el tribunal federal decidirá si Monsanto influyó sobre los científicos y sobre las agencias reguladoras para ocultar los efectos cancerígenos del glifosato, el principio activo de Roundup.

Las abogadas demandantes Aimee Wagstaff y Jennifer Moore alegan que Monsanto manipuló a la opinión pública y actuó contra cualquier persona que sospechara sobre la seguridad del pesticida. Es decir, ocultaron y vendieron el Roundup a sabiendas de que era cancerígeno.

A pesar de la decisión del tribunal sobre las evidencias científica, la empresa insiste en que el glifosato no es cancerígeno. También cree la conducta de los directivos fue apropiada y que Bayer no será considerada responsable de la enfermedad de Hardeman.

Hay más de 760 demandas en marcha en San Francisco

Es probable que la defensa de la multinacional alemana consiga convencer al tribunal de que la edad avanzada o el haber contraído la hepatitis C están más relacionados con el cáncer del demandante que su pesticida. Pero después del caso Hardeman vendrán muchos más contenciosos. Más de 760 demandas similares esperan su turno en el tribunal federal de San Francisco.

Toda la información que aflora de la instrucción de estos casos está siendo publicada en los "Monsanto Papers". En uno de ellos, un ejecutivo de Monsanto decía en 1985 que había que contratar a un científico para que convenciera al gobierno de los Estados Unidos de que no se prohibiera el uso del glifosato por sus "posibles efectos cancerígenos en las personas".

Las presiones, por supuesto, también ocurrieron en Europa. Marieta Fernández, investigadora en la Universidad de Granada y asesora de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, asegura que la presión de Monsanto era tremenda para que se considerara unos estudios y otros no. "Solo quieren que se admitan los que están de acuerdo con sus intereses", añade. Fernández lleva más de 20 años realizando estudios epidemiológicos sobre los efectos de la exposición a pesticidas.

Un estudio epidemiológico confirma la relación del glifosato con el cáncer

A favor de los cientos o miles de demandantes jugará una investigación científica que se presentó el mismo día que la decisión del tribunal federal. Este estudio, realizado sobre más de 300.000 agricultores y ganaderos de Estados Unidos, Noruega y Francia, que fueron seguidos durante una media de diez años, muestra entre ellos un riesgo incrementado de linfoma difuso de células B grandes, la clase más frecuente de linfoma no Hodgkin. El estudio ha sido publicado en el International Journal of Epidemiology (https://doi.org/10.1093/ije/dyz017).

Bayer cae en la bolsa

Los inversores han anticipado en la bolsa lo que puede ocurrir en los tribunales. A las pocas horas de la decisión del tribunal federal el valor de sus acciones cayó un 7%. Los accionistas ya piensan que la compañía no podrá pagar todas las indemnizaciones o que saldrá muy mal parada económicamente.

Analistas de la agencia Bloomberg estiman que si Bayer quisiera pactar indemnizaciones extrajudiciales, sin esperar a las sentencias, le supondría un coste de unos 4.400 millones de euros. Las sentencias condenatorias podrían salirle todavía más caras.

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