Evitar reacciones alérgicas a los alimentos

10 claves para prevenir las alergias alimentarias

Felipe Hernández

Cada vez son más comunes las reacciones adversas, intolerancias o alergias a algunos alimentos. Para evitarlas, conviene optar por una alimentación más natural.

Las alergias alimentarias han aumentado de forma apreciable en los últimos veinte años, no solo en número de casos sino también en severidad y persistencia. Por otra parte, crecen también las intolerancias y sensibilidades alimentarias.

El problema de fondo parece ser el brusco cambio dietético experimentado en las últimas décadas, asociado a la modernización agroalimentaria.

Las prostaglandinas que median en las reacciones alérgicas se generan a partir de los ácidos grasos, y el consumo de grasas ha variado significativamente: se han reducido los ácidos grasos poliinsaturados de calidad y han aumentado los saturados.

Autores como el Dr. Jean Seignalet han relacionado la transformación genética de diversos alimentos a lo largo de los siglos, sobre todo las gramíneas, con la aparición de enfermedades, entre ellas las alergias alimentarias. Quienes apoyan este argumento afirman que las enzimas y mucinas digestivas no están adaptadas a las moléculas alimentarias nuevas, como ocurre a menudo con el trigo y el maíz.

El resultado es la digestión insuficiente de algunos elementos, la evolución hacia una flora de putrefacción con aparición de bacterias más o menos peligrosas, la agresión contra la mucosa del intestino delgado y su consecuente excesiva permeabilidad.

También podrían predisponer a las alergias la diversificación precoz de la alimentación en el primer año de vida y la frecuente reducción de la lactancia materna, el uso y abuso de ciertos aditivos alimentarios, el abuso de plaguicidas, la falta de oligoelementos en la tierra de cultivo y los alimentos, una higiene excesiva o el uso precoz de antibióticos, entre otros factores.

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Mejor que obsesionarse buscando un alimento "fatídico", es regresar a una alimentación más original, tomando alimentos no manipulados, evitando los procesados y los cargados de aditivos, fomentando la lactancia materna, utilizando los mínimos antibióticos, restringiendo los alimentos no saludables y cocinando por debajo de 110 °C.

¿Qué es una alergia alimentaria?

La reacción inmunitaria que provoca un cuadro alérgico está mediada por las inmunoglobulinas IgE, y es tan brusca que deja a la persona preparada para rechazar dicho alimento en adelante.

El antígeno puede ser una proteína, una sustancia unida a una proteína, un aditivo o, menos comúnmente, un polisacárido.

¿Qué es una intolerancia alimentaria?

Es el resultado de la formación de anticuerpos frente a ciertos alimentos, pero no de la clase IgE como en las alergias, sino primero IgA y, tras múltiples contactos con el alimento, de IgG.

Los efectos son hinchazón abdominal y trastornos gastrointestinales, dolores de cabeza, rinitis, alteraciones dermatológicas crónicas...

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¿Se puede ser "sensible" a un alimento?

Un número creciente de personas se muestra sensible a ciertos alimentos o sustancias presentes en ellos.

El cuadro de síntomas resulta difuso desde el punto de vista clínico ya que, además, no aparece ningún patrón de reactividad inmunitaria en los análisis de laboratorio.

¿Qué alergias son más comunes?

Las alergias o intolerancias más habituales son a productos lácteos, la soja y el trigo. En niños, también al huevo y los frutos secos, como las almendras.

La alergia a las gramíneas es común porque su parte proteica ha sufrido una trasformación genética. Las harinas panificables, por otra parte, suelen tener múltiples aditivos.

¿Qué cereales dan menos problemas?

Los cereales que provocan menos alergias e intolerancias son los menos manipulados, como el arroz, el mijo, la quinoa, el trigo sarraceno y el amaranto, que suelen tomarse en grano.

Para ser precisos hay que decir que los tres últimos no son gramíneas, aunque en la práctica se cocinan y se sirven como cereales.

¿La soja puede provocar alergia?

Sí, en los análisis de sangre a menudo da positivo en IgG (inmunoglobulina G). Su parte proteica es de difícil digestión si no está bien cocida.

Además, resulta cada vez más difícil encontrar una soja de calidad. Las llamadas judías azuki resultan más digeribles.

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¿Un alimento muy cocinado da alergia?

En principio, no. A veces es lo contrario, ya que sus fitatos, si no se cuecen bien, pueden favorecer la permeabilidad intestinal y provocar sensibilidad.

Sin embargo, cocinar a altas temperaturas (al horno o friendo) es fuente de sensibilidad, ya que genera moléculas extrañas inaccesibles para las enzimas digestivas.

¿Las alergias son irreversibles?

Cuando se regresa a una alimentación tradicional de calidad y se recupera el ecosistema gastrointestinal es posible, con el tiempo, llegar a tolerar nuevamente un alimento.

Se trata de ir reintroduciéndolo en pequeñas cantidades, siempre bajo supervisión médica.

¿Son útiles las pruebas de laboratorio?

Las pruebas de IgE a menudo son inevitables cuando la persona ha mostrado un cuadro alérgico claro ante supuestos alimentos.

Las pruebas de IgG pueden orientar sobre algunos alimentos que conviene evitar, pero muchas veces resultan imprecisas y no determinan las sensibilidades alimentarias ni sus razones.

¿Puede desaparecer una sensibilidad?

La causa puede ser un defecto o deficiencia de una enzima necesaria para digerir algunos alimentos.

Cuando se logra optimizar las funciones enzimáticas de detoxificación las sensibilidades mejoran notablemente y la sintomatología desaparece o se circunscribe a episodios poco frecuentes y muy tolerables.

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