Mantenla a raya

7 alimentos aliados de la tensión

Rosa Guerrero (Naturópata)

La hipertensión, favorecida por factores como una dieta inadecuada, el estrés o el sobrepeso, aumenta el riesgo cardiovascular. Algunos alimentos hipotensores pueden resultar muy beneficiosos.

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APIO (1)

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Apio

El apio contiene bastante sodio (unos 87 mg/100 g), lo que permite fabricar la sal de apio. A pesar de ello, resulta hipotensor debido al efecto vasodilatador y diurético de su aceite esencial y de una sustancia llamada 3-butilptalida. Su riqueza en minerales de reacción alcalina –potasio, calcio, magnesio, fósforo y hierro– le otorga un potente efecto depurativo y reequilibrador del pH de la sangre.

Combina muy bien con la cebolla. Ambos alimentos –crudos en ensalada, el jugo fresco o en caldo– incrementan la diuresis y ayudan a eliminar residuos ácidos del organismo.

CALABAZA (1)

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Calabaza

La digestiva calabaza es rica en potasio, que al favorecer la eliminación de líquidos ayuda a controlar la hipertensión, los trastornos renales y la insuficiencia cardiaca. También aporta magnesio y vitaminas B, que nutren el sistema nervioso, a menudo implicado en los trastornos cardiovasculares.

Finalmente, sus carotenoides y vitamina E, de gran poder antioxidante, protegen las paredes arteriales. Las semillas completan la protección con su cinc y grasas saludables, principalmente ácido oleico y linolénico.

AJO (1)

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Ajo

El efecto hipotensor del ajo se relaciona con su acción hipolipemiante, fluidificante de la sangre y dilatadora de los vasos sanguíneos. Esto se debe sobre todo a su contenido en aliína. En dosis altas, reduce la presión sistólica (máx.) en 20-30 mm Hg y la diastólica (mín.) en 10-20 mm Hg.

Además es antiagregante plaquetario y fibrinolítico, por lo que se indica si se han sufrido trombosis o accidentes vasculares. Cuando se toman anticoagulantes, aumenta el riesgo de hemorragias. La dosis para disminuir la presión arterial es de tres dientes de ajo crudo al día o de 6 a 12 cápsulas.

PERA (1)

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Pera

La pera, rica en potasio, se caracteriza por ser diurética, remineralizante y refrescante. Su efecto hipotensor se atribuye a su acción estimulante de la diuresis. Su consumo abundante es muy recomendable cuando se producen edemas (retención de líquidos), tanto de causa cardiaca como renal. También reduce la putrefacción y flatulencia intestinales, y contribuye a alcalinizar la sangre, lo que la convierte en una gran aliada de las dietas depurativas.

El consumo diario de peras crudas y con piel incrementa su efecto diurético. Deben lavarse bien y, a ser posible, proceder de cultivo biológico.

SEMILLAS DE LINO (1)

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Semillas de lino

La ausencia de fibra en la dieta es común en personas que padecen hipertensión. Las semillas de lino aportan mucílagos y pectina, un tipo de fibra que forma un gel hidrosoluble que regula la flora y el tránsito intestinal, además de eliminar metales pesados del organismo. Son asimismo una de las pocas fuentes vegetales de ácidos grasos omega-3, que ayudan a rebajar el nivel de colesterol.

Las semillas deben masticarse bien o dejarse en remojo unas horas antes de tomarlas para favorecer la formación del gel hidrosoluble. Otra opción es molerlas o usar su harina en el pan.

ENDIVIA (1)

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Endivia

Esta variedad cultivada de achicoria es una buena fuente de ácido fólico, así como de betacaroteno y vitaminas C y B1. El potasio es el mineral más abundante y aporta pequeñas dosis de cinc, cobre y manganeso.

Contiene sustancias amargas que le otorgan su acción colerética y colagoga, es decir, favorecen la producción de bilis y el vaciamiento de la vesícula. Su acción alcalinizante y diurética la hacen recomendable para regular el metabolismo, favorecer el tránsito intestinal y prevenir la hipertensión y la arteriosclerosis. La forma ideal de comer la endivia es cruda, aliñada con aceite de oliva y limón.

ACEITE-OLIVA

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Aceite de oliva

El jugo de oliva virgen de primera presión en frío, para cuya elaboración no se utilizan disolventes químicos, es el más saludable. Rico en grasas monoinsaturadas y en compuestos antioxidantes, este tradicional elixir de la dieta mediterránea aumenta las lipoproteínas de alta densidad (HDL o colesterol "bueno") y disminuye las de baja densidad (LDL o colesterol "malo") así como los triglicéridos, factores asociados a un mayor riesgo cardiovascular.

La acidez de un aceite virgen de calidad debe ser inferior a 1,5º. Una cucharada en ayunas detoxifica el hígado y ayuda a liberar la bilis. 

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