Ácidos grasos esenciales

Cómo asimilar mejor el omega-3 de las semillas de lino

Dr. Pablo Saz

Las semillas de lino son un gran aliado para nuestra salud. Saber como consumirlas y guardarlas nos garantiza aprovecharnos de todas sus propiedades.

Las semillas de lino son muy interesantes y prácticamente imprescindibles en la dieta vegetal por al menos dos motivos: su abundancia en fibra y en ácidos grasos omega-3.

Las fibras denominadas lignanos son beneficiosas para el sistema digestivo. Sus mucílagos, arabinoxilano y galactoxilano, al disolverse en agua forman un gel con propiedades antiinflamatorias y con efecto muy beneficioso para el tracto intestinal.

Los lignanos, además, poseen una acción reguladora sobre los estrógenos, algo muy interesante durante la menopausia.

Las semillas de lino disminuyen el colesterol y aportan omega-3

Los estudios clínicos indican que el consumo diario de 30 a 50 g de linaza molida reducen el colesterol total entre el 6 y el 13%. Pero las semillas no pueden ser el único remedio. Su consumo tiene que realizarse en el marco de una dieta equilibrada.

Las semillas de lino son una de las fuentes vegetales más abundantes de omega-3, pues sus grasas están compuestas por ácido alfalinolénico en un 57%.

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Unos 15 g de semillas aportan las necesidades diarias de este ácido graso esencial (1,7 g aproximadamente), a partir del cual el organismo fábrica los otros dos ácidos grasos de la familia, el EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico).

Cómo tomarlas para asimilar mejor el omega-3

Para aprovecharlo mejor es importante que la semilla no esté tostada y que la tomemos molida o muy bien masticada. Así permitiremos que los omega-3 sean absorbidos; de lo contrario, las semillas saldrán de nuestro cuerpo tan enteras como entraron.

Además, la insalivación activa todo el proceso digestivo, lo que combate el estreñimiento y favorece una buena digestión en general.

Para molerlas puedes recurrir a un molinillo de café o batidora.

Consejos a la hora de utilizarlas

Si las utilizamos ya molidas, podemos añadirlas a jugos o zumos. Podemos añadir unas cuantas semillas enteras para acordarnos de masticar bien cada trago.

El tostado de la semilla modifica su gusto y volatiliza su aceites aromáticos, con lo cual la semilla nos puede resultar más sabrosa, sobre todo añadida a madalenas, galletas y panes. Pero recuerda que el calentamiento disminuye la calidad de los omega-3 y modifica las proteínas de la semilla.

Las semillas molidas son productos perecederos, porque las grasas se enrancian fácilmente al entrar en contacto con el aire. Aguantan seis semanas como máximo en la nevera. Cuando huelen a rancio es mejor tirarlas.

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