Cocina sana y rápida

3 secretos para cocinar al wok

Saltear al wok es rápido, sencillo y sano, pues apenas requiere aceite, preserva los nutrientes y realza el sabor.

Este peculiar utensilio forma parte de "los 4 tesoros" sobre los que se fundamenta la rica cultura gastronómica de China: la cuchilla, la tabla, la vaporera de bambú y el wok, unos objetos simples que reflejan un estilo de vida sencillo pero práctico, propio de esa ancestral cultura. A diferencia de una sartén convencional, el wok es sumamente versátil.

¿Que se puede hacer en un wok?

En él se puede freír, cocinar al vapor con la ayuda de una vaporera de bambú o su rejilla, o incluso cocer un caldo. Esto es posible gracias a sus paredes altas, que permiten usarlo como olla. Pero donde el wok muestra sus mejores cualidades es en los salteados rápidos, debido a su singular forma semiesférica y al material con el que está fabricado, tradicionalmente hierro.

Las ventajas del wok

Al tener la base cóncava y las paredes altas, el calor se distribuye de manera más uniforme y suave que en una sartén. Los ingredientes siempre vuelven al centro, aunque se remuevan con energía, y al irse deslizando se encuentran en contacto permanente con una superficie de cocción.

Esto permite usar poco aceite, una de sus principales ventajas, y gracias a la conductividad del hierro, cocinar a temperaturas muy altas. Los alimentos se hacen enseguida, lo que ahorra tiempo, y quedan dorados por fuera y semicocidos y crujientes por dentro.

Cocinar así al wok permite conservar buena parte del color y las propiedades nutritivas de los alimentos, que no absorben tanto aceite, y les confiere un delicioso sabor muy característico.

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3 secretos para saltear al wok

  1. Es importante cortar los ingredientes en trozos pequeños y homogéneos para que se cocinen de modo uniforme. Si los cortamos de tamaños diferentes, corremos el riesgo dde que unos nos queden demasiado hechos o demasiado crudos.
  2. Antes de empezar a saltear, calienta el wok a fuego medio. Añade dos cucharadas de aceite y agita el recipiente para que se distribuya por las paredes. Tradicionalmente se utiliza aceite de cacahuete, pero sirve cualquier aceite vegetal que tolere bien el calor de la cocción y el de oliva también resulta idóneo.
  3. Con el aceite bien caliente (pero sin que llegue a humear) llega el momento de incorporar los alimentos al wok: echa primero los ingredientes que necesitan más tiempo, como las raíces, y en el último momento los más delicados, como los germinados o las hojas. Hay que remover constantemente los alimentos con una paleta de madera para evitar que se quemen, pero sin retirar el wok del fuego, a fin de mantener la temperatura estable.

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