La bebida probiótica de moda

Cómo preparar tu propia kombucha en casa

Claudina Navarro

Preparar tu propia bebida de kombucha en casa es sencillo. Sólo tienes que seguir bien todos los pasos y ser muy cuidadosa con la higiene.

Aunque ahora esté de moda, el hongo del té kombucha no es un producto de los tiempos modernos. Los primeros rastros de este cultivo único de levaduras y bacterias que toma forma de masa gelatinosa se encuentran en la antigua China. Se dice que la dinastía Han, que prevaleció en aquella época, utilizó el hongo kombucha como medicina.

La kombucha se prepara en té azucarado. La fermentación transforma el azúcar en alcohol y ácido acético, ácido láctico y ácido glucónico. Esto hace que kombucha tenga un sabor agrio y un contenido del 0.7 al 1.3 por ciento de alcohol. Para prepararlo en casa hay que seguir correctamente los pasos y ser muy escrupulosos con la higiene.

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Preparación de la kombucha paso a paso

Para preparar la kombucha necesitarás un poco de bebida ya preparada, el hongo o scoby, agua, azúcar, té, un tarro ancho de vidrio bien limpio para la fermentación y botellas más pequeñas con cierre de brida.

  1. Lleva un litro de agua a ebullición en una cacerola.
  2. Agregua aproximadamente 3-10 g de té al agua hirviendo. Puede ser té verde, té negro, té de frutas, té de hierbas o una mezcla de té. Es recomendable agregar una porción de té verde pues al kombucha le gusta especialmente. Déjalo en infusión durante unos 20 minutos para que se liberen todas las sustancias que participarán en el proceso de fermentación. No uses té con sabores artificiales o una alta proporción de aceites esenciales (menta, salvia) pues dificultan el crecimiento del hongo.
  3. Ahora agregua entre 80 y 120 g de azúcar al té caliente y filtrado. Más azúcar puede dar un sabor desagradable. Deja que el té se enfríe hasta los 20 °C. ¡El hongo puede morir a temperaturas más altas!
  4. Vierte el té enfriado en el tarro de vidrio y añade 100 ml de kombucha ya preparada (precultivo). Coloca el hongo con el lado liso hacia arriba sobre el líquido. El hongo irá creciendo por la parte superior en capas. El hongo más viejo puede permanecer en el tarro fermentador, pero debe desecharse cuando se oscurece.
  5. Cubre el recipiente de fermentación con un paño o una hoja de papel de cocina y sujétalo con una goma. Este paso es muy importante para prevenir la infestación de insectos y moho.
  6. Coloca el tarro fermentador en un lugar cálido (si es posible, a una temperatura no inferior a 15 °C y no superior a 30 °C, idealmente a 23 ° C). Evita que quede expuesto a humos o a la luz solar directa.
  7. Déjalo reposar durante unos 5-14 días. No muevas el tarro innecesariamente. El movimiento dificulta el crecimiento uniforme de una nueva capa de hongo. Cuanto más madura la kombucha, más ácido será su sabor. A los 5 días tiene sabor suave y agradable.
  8. Lávate muy bien las manos, retira el hongo con los dedos y enjuágalo en agua tibia o fría. Ponlo sobre un plato de vidrio o cerámica (no debe entrar en contacto con metal).
  9. Vierte la bebida kombucha a través de un filtro de muselina o de malla fina de plástico en botellas de vidrio con cierre de brida.
  10. Guarda las botellas en el refrigerador. La kombucha se puede mantener durante 1-2 semanas, tiempo durante el cual continúa la fermentación (por tanto, su sabor será cada día más ácido).
  11. Limpia bien el tarro de fermentación, prepara el té e inicia de nuevo el proceso.

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¿Conoces las propiedades de la kombucha?

Si la pruebas y no tiene buen sabor, puede ser que esté en mal estado. Debe ser un poco gaseosa, con un punto ácido pero dulce al mismo tiempo.

Si notas un cambio en el sabor o el olor de tu kombucha y te parece desagradable, no la tomes. Es mejor tirarla y empezar de nuevo. No te olvides de ir descartando la parte vieja del hongo y vigila su aspecto.

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