Antienvejecimiento

Frutos rojos para protegernos frente al estrés

Pilar Senpau

Muy ricos en antioxidantes, los frutos rojos (moras, fresas, arándanos...) retrasan el envejecimiento celular y protegen del estrés. Añadirlos a nuestros menús favorece nuestro bienestar

Está más que demostrado que el estrés causa estragos en el organismo y la salud. Debemos evitarlo pero en ocasiones puede resultar difícil esquivarlo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en esas épocas de estrés lo que sí podemos hacer es tomar un plus de antioxidantes (podemos obtenerlos a través de nuestra alimentación). De este modo neutralizaremos el exceso de radicales libres que el cuerpo produce en estas situaciones y que pueden llevarnos a sufrir un envejecimiento prematuro.

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En este sentido, según un estudio publicado en la prestigiosa revista Journal of Agricultural and Food Chemistry, de entre una larga lista de más de cien alimentos, los frutos del bosque están entre los diez primeros que más antioxidantes nos aportan. En épocas de estrés, apostemos, así pues, por las fresas, los fresones, las moras, los arándanos...

Estrés, radicales libres y envejecimiento

¿Por qué envejecemos? Una de las teorías más populares acerca del envejecimiento afirma que este se produce como consecuencia de los daños y las alteraciones en nuestras células ocasionados por los radicales libres.

Estos compuestos se originan cuando el organismo utiliza el oxígeno del aire que respiramos para convertir los alimentos en combustible. A fin de protegernos de los radicales libres, el cuerpo fabrica sus propias defensas: los antioxidantes. Pero sabemos que cuando estamos estresados, se produce un exceso de radicales libres y, para que esto no se traduzca en un envejecimiento prematuro, podemos neutralizarlos en parte aportando a la dieta un extra de antioxidantes.

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Somos una mezcla de genética y ambiente, aunque en una proporción difícil de precisar. Pero lo que sí está claro es que, a través de la alimentación, podemos influir positivamente en la persona que somos.

Así, para que el estrés no nos acabe envejeciendo a un ritmo más acelerado de lo deseado, debemos dirigir la terapia nutricional hacia cada célula de nuestro organismo, poniendo especial atención en las del cerebro, pues es uno de los órganos que más acusa el estrés en nuestra vida. De este modo, sentiremos el paso del tiempo como un privilegio del que disfrutar y no como un peso que acarrear.

Cómo añadir más antioxidantes a la dieta

Cuidarse es, en cada etapa de la vida, aprender a reconocer las necesidades del cuerpo y a escuchar las del alma. Reponer ciertos nutrientes esenciales de nuestro organismo que disminuyen con el paso de los años nos permitirá continuar nuestro camino y quizá, sin que seamos conscientes de ello, puede que nos lleve a cumplir alguno de nuestros sueños, solo que mezclado con los de quienes amamos.

  • Comer, una vez al día, frutos de bosque. Además de su capacidad antioxidante, facilitan la penetración de otros nutrientes al interior de las células. Una buena opción es añadirlos al yogur. Pero si estamos fuera de temporada y nos cuesta encontrarlos, existen otras posibilidades.
  • Enriquecer la ensalada con varios ingredientes, de modo que tenga al menos tres colores. Así nos aseguramos un abanico más amplio de vitaminas.
  • Tomar cada día una fruta de temporada. Son fuente indiscutible de vitamina C, uno de los antioxidantes más potentes contra los radicales libres.

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  • Aliñar con aceite de oliva virgen extra las ensaladas. Sin un medio graso, algunas de las vitaminas que desempeñan un papel importante en la prevención del envejecimiento prematuro no son absorbidas, como el licopeno del tomate (para la prevención del cáncer de próstata) o los carotenos de la zanahoria (para proteger la piel).
  • Comer dos veces por semana pescado azul aporta omega 3, grasa esencial para proteger las neuronas frente al estrés.
  • De 10 a 20 gramos por día de chocolate que contenga un mínimo de un 70 % de cacao; cuida el sistema cardiovascular.
  • Una copa de vino tinto en cada comida. Las variedades que proceden de lugares donde el clima es extremo suelen tener más antioxidantes. En caso de no beber vino, la uva es una opción excelente.
  • Comer una manzana ayuda a contrarrestar el depósito de colesterol en las arterias tras un exceso gastronómico.
  • Un puñado de frutos secos diarios. Los podemos mezclar con los frutos del bosque en el yogur.
  • Y no olvidemos que leer aporta los nutrientes más importantes para alimentar nuestra alma.

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