Cocina lenta yang para otoño e invierno

Efecto reconfortante

La cocina lenta te ayuda mejor a combatir el frío

Más alimentos yang y menos yin. Es la sencilla regla que te orienta a la hora de crear los platos que calientan desde dentro.

Santi Ávalos

A medida que se acerca el invierno se reduce la cantidad de luz solar que recibimos, los termómetros marcan temperaturas más bajas y sentimos que la humedad nos quiere penetrar hasta los huesos.

Para el pensamiento oriental, estas condiciones climáticas son yin (lo pasivo, oscuro, frío, húmedo) y tienen el efecto de ralentizar nuestras energías, enfriarnos y, en un sentido psicológico, llevarnos hacia la interiorización.

Para evitar el desequilibrio es necesario crear un estado interno que compense esas condiciones introduciendo en nuestra dieta alimentos más yang que sean capaces de provocar contracción y calor.

El organismo nos pide el fuego lento

Para compensar esa tendencia yin con una alimentación más yang, lo mejor que podemos hacer es incrementar la proporción de cereales, legumbres y hortalizas de raíz en platos calientes, preparados al horno o mediante cocciones prolongadas.

De esta manera, a través de la alquimia de la alimentación, conseguiremos conservar el calor y la energía en nuestro cuerpo para dar la bienvenida al invierno.

Raíces y tubérculos, el calor que te da la tierra

Elegir los alimentos adecuados no es complicado, porque la naturaleza nos ofrece lo que necesitamos en cada estación. La llegada del frío hace que los alimentos disponibles en otoño sean aquellos que esconden sus reservas de energía bajo tierra.

Son justamente los que necesitamos por sus nutrientes y porque tienen una condición energética que nos sincroniza con los ritmos naturales. Raíces como el nabo, la zanahoria o la remolacha acondicionan el cuerpo para transitar estos meses.

Sus nutrientes, como la provitamina A, fortalecen el sistema inmunitario, estimulan la circulación de la sangre y son excelentes para reponer nuestras reservas de minerales.

Ayudar al hígado y combatir las infecciones

Es el momento álgido de la espinaca, el puerro o la berenjena, pero también de la deliciosa alcachofa, alimentos ideales para fortalecer el hígado, un órgano que debe hacer frente a una dieta en general más pesada y con excesos festivos ocasionales.

Las verduras pertenecientes a la familia de la col, que están ahora en su mejor momento, evitan las clásicas infecciones que el frío trae de la mano. No en vano la medicina popular utiliza las hojas –ricas en vitamina C– en infusión para tratar afecciones bronquiales, resfriados y gripes.

Endibias al horno con pistachos

Digestivas y ligeras

Endibias al horno con pistachos

Mejor platos consistentes y concentrados

Es el momento de sustituir platos crudos en beneficio de otros más consistentes y calientes. Preparar guisos con legumbres, incluir cereales como el trigo sarraceno y la avena, o utilizar cocciones al horno y salteados al wok, ayuda a retener las energías y el calor.

Sin embargo, una buena ensalada repleta de enzimas sigue siendo indispensable.

Incorporaremos sopas o cremas de verduras calientes, que son una excelente forma de abrigarnos por dentro. Especialmente reconfortantes para esta fase del año son las de calabaza, coliflor, acelga, o la clásica sopa de cebolla, que con sus propiedades antibióticas y antiinflamatorias, es una de las más recomendables.

Tampoco debemos olvidar el efecto térmico y reconstituyente de condimentos como el pimentón, la canela o la nuez moscada, que visten de cálidos aromas nuestras recetas preinvernales.

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