obesogeno

Inhiben la saciedad

¿Cómo nos engordan los obesógenos?

Los disruptores endocrinos actúan sobre el almacenamiento de la grasa corporal y en los mecanismos implicados en la resistencia a la insulina.

Dra. Mariana Fernández

El almacenamiento de grasa no es lo único que determina la asociación entre obesidad y resistencia a la insulina. Existen pacientes con obesidad mórbida (índice de masa corporal IMC > 40 kg/m2) que no tienen resistencia a la insulina, al igual que existen personas con normopeso (IMC< 25 kg/m2) que desarrollan resistencia a la insulina o diabetes.

Este dato permite formular hipótesis sobre los posibles efectos de la exposición a los disruptores endocrinos obesógenos sobre la resistencia a la insulina.

En el año 2001 se propuso que la obesidad se comportaba como una enfermedad inflamatoria crónica. El incremento de inflamación y de estrés oxidativo en el tejido adiposo sería el factor desencadenante que provocaría resistencia a la insulina, primer estadio de la diabetes. Sin embargo, aún no se conocen con exactitud las causas por las cuales la obesidad causa resistencia a la insulina y la diabetes.

Interfieren con el cuerpo de forma muy variadas

Las substancias obesógenas tienen muchos efectos sobre el cuerpo:

1. Crean tejido graso

Podrían activar algunas proteínas metabólicas y modificar la señal de los glucocorticoides. Ambos procesos son esenciales en la generación de nuevo tejido adiposo a partir de células precursoras.

2. Aumentan el hambre

Los obesógenos interfieren con la actividad de la leptina, que es la hormona que informa al cerebro sobre la cantidad de grasa acumulada en el organismo, determinando la finalización de la ingesta. De esta manera podrían inhibir la sensación de saciedad.

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3. Se mimetizan con las hormonas sexuales

Los obesógenos podrían actuar como hormonas sexuales y alterar los mecanismos en los que estas están involucradas. Y se sabe que tienen una relación directa con la cantidad y distribución de la grasa corporal.

4. Alteran la tiroides

Los efectos de los obesógenos bifenilos-policlorados (PCB) y difeniléteres-polibromados (PBDE) podrían derivarse del eje tiroideo, ya que en experimentación con animales gestantes alteran los niveles de hormona tiroidea, tanto en las madres como en la descendencia.

Además, las crías al crecer desarrollan obesidad, enfermedades cardiacas, pubertad temprana y resistencia a la insulina.

La inflamación detrás de la obesidad

Hasta hace poco, se había sido considerado el tejido graso un depósito pasivo, cuya única función era almacenar energía en forma de triglicéridos para ser liberados cuando fuera preciso. Sin embargo, la realidad es muy distinta.

El tejido adiposo tiene la capacidad para sintetizar y secretar una gran cantidad de proteínas, citoquinas y hormonas que no solo controlan el propio desarrollo y metabolismo del tejido adiposo, sino que tienen importantes acciones fisiológicas a distancia, y regulan aspectos reproductivos o inmunológicos, entre otros.

Etiquetas:  Obesidad Salud Bienestar

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