Jarabe de maíz alto en fructosa

Azúcar refinado

¡Evita el jarabe de maíz! La fructosa, que sea natural

El jarabe de maíz es una forma de fructosa procesada que se ha vinculado al síndrome metabólico, la resistencia a la insulina y a enfermedades del hígado.

M. Ángel Almodóvar

La fructosa "natural" o levulosa es el azúcar presente de forma natural en las frutas, los vegetales y la miel.

El jarabe de maíz alto en fructosa o JMAF es una forma de fructosa procesada. Se trata de un azúcar artificial que se obtiene a partir del almidón o fécula de maíz, un carbohidrato refinado, cuya estructura molecular se consigue romper tras someterlo varias veces a altas temperaturas.

Durante el proceso se vuelve a refinar, se blanquea y se filtra hasta conseguir una sustancia parecida al almíbar, con un grado de concentración que se considera ideal para ser usado en bebidas, el pan, cereales, yogures, sopas, fiambres…

El hígado es el responsable de la metabolización tanto de la fructosa natural como del jarabe de maíz, pero con sustanciales diferencias para la salud entre una y otra fórmula.

Los efectos perjudiciales del jarabe de maíz

La fructosa de la fruta o de los vegetales se ingiere siempre en cantidades muy moderadas y junto a fibra alimentaria, nutrientes y antioxidantes, lo que ralentiza su metabolismo.

Por el contrario, el jarabe de maíz alto en fructosa es un torrente de fructosa líquida que el hígado usa como combustible en una pequeña proporción para convertir el resto en triglicéridos que pasan al torrente sanguíneo provocando:

  • Aumento de la presión arterial
  • Una cada vez mayor resistencia de los tejidos a la insulina
  • Síndrome metabólico
  • Aumento del ácido úrico
  • Hígado graso

En Estados Unidos, la incidencia de la enfermedad hepática grasa no alcohólica y la esteatohepatitis no alcohólica se ha duplicado desde la década de 1980, al mismo ritmo que ha crecido el consumo de fructosa procedente del jarabe de maíz.

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